Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Domingo a las 10:15

Un programa de rehabilitación cardiaca en Manises mejora la calidad de vida del paciente

Con un calendario de entrenamiento físico controlado recupera la máxima capacidad funcional

Jueves, 13 de noviembre de 2014, a las 18:23
Redacción. Valencia
El área de salud de Manises ha puesto en marcha un programa de rehabilitación cardiaca, uno de los primeros integrados en un entorno hospitalario monitorizado y que se encuentra ubicado en el Centro de Especialidades de Mislata.

Un equipo multidisciplinar compuesto por cardiólogos, médicos rehabilitadores y fisioterapeutas realiza un seguimiento integral del paciente (hombre de entre 39 y 65 años, con patologías de riesgo asociadas como la hipertensión, la diabetes o la obesidad) en un área con aparataje médico y maquinaria deportiva, con cintas de running o bicicletas estáticas. "El programa prevé recuperar la máxima capacidad funcional mediante un calendario de entrenamiento físico controlado”, ha explicado la médico rehabilitadora Juana María Elia, así "sabemos el grado de ejercicio e intensidad que puede hacer el paciente con eficacia y seguridad".

El programa dura unos dos meses y el paciente se ejercita dos días a la semana, con una hora y 15 minutos por sesión, realizando un entrenamiento físico a una frecuencia cardiaca determinada, con tablas de fisioterapia y ejercicios en bicicleta, vigilado mediante monitorización telemétrica. El entrenamiento se completa con un programa de ejercicios y marcha de intensidad creciente.

Asimismo se tratan los hábitos alimenticios, el control de los factores de riesgo y los patrones de conducta para analizar la ansiedad y la depresión. "El objetivo también es disminuir el periodo de convalecencia y potenciar la readaptación personal, social y laboral del paciente mediante técnicas psicológicas que ayuden a superar la enfermedad y las complicaciones asociadas, como la depresión", ha señalado la rehabilitadora.

Con todo este programa integral se intenta, además, disminuir la mortalidad asociada a nuevos eventos cardiacos, ya que se calcula que, sólo con el seguimiento de la medicación y la realización de ejercicio físico moderado, el riesgo de un nuevo evento coronario cae del 8 por ciento anual a un porcentaje inferior al 2 por ciento.