Redacción Médica
19 de septiembre de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 11:20

La tecnología prima más que el médico para el paciente

Pajín se muestra satisfecha ante la valoración positiva que el 73,9 por ciento de encuestados hace del SNS, mientras que las listas de espera siguen siendo la mayor preocupación

Jueves, 14 de abril de 2011, a las 19:22
María Márquez / Imagen: Miguel Ángel Escobar. Madrid
El barómetro sanitario deja, un año más, en buen lugar al Sistema Nacional de Salud. El 73,9 por ciento de los 7.800 encuestados en 2010 opina que “funciona bien o bastante bien”, valoración que aumenta 4,7 puntos con respecto al barómetro de 2009 (69,2). La preferencia por el servicio público sigue siendo clara tanto en Atención Primaria (63,8 por ciento) como en urgencias  (59,6 por ciento) y hospitalización (58,7 por ciento), y las listas de espera son lo que más cojea para la percepción ciudadana. La relación médico-paciente, cuenta también con un alto grado de satisfacción, con una confianza que manifiestan el 84,3 por ciento de los participantes, pero que sin embargo ha disminuido en casi un punto con respecto a 2007 (85 por ciento). En la jerarquía de motivaciones, la tecnología sigue ganando terreno a la confianza que transmite el profesional sanitario, que en Atención Primaria se queda relegada al segundo criterio (por detrás de la cercanía de los centros), en  Especializada al tercero (tras número de especialidades y equipamiento) y  en hospitalización al segundo (precedido de equipamiento).

En la parte superior, resultados del Barómetro Sanitario de 2010. En la inferior, los datos abarcan 2007 (azul), 2008 (naranja) y 2009 (morado), observándose una tendencia decreciente que alcanza casi un punto de diferencia entre 2007 y 2010. La enfermería también sale peor valorada que el pasado año.


En la hospitalización, los enfermeros están mejor valorados

Puntuación a los profesionales sanitarios.

Según los datos del barómetro, confeccionados por el Ministerio y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los encuestados priorizan los medios y la tecnología a la capacitación de los profesionales sanitarios o la información que reciben “sobre sus problemas de salud”. Una tendencia que se traslada a cada uno de los niveles asistenciales, pero es en Atención Primaria (AP) donde los ciudadanos priman más la “confianza y seguridad que transmite” el facultativo, otorgándole un 7,54 en una escala de 1 a 10. En Especializada, el trato recibido se relega a un tercer puesto con una nota de 7,2 y 'la confianza en los médicos' se encuentra en el último lugar, con un 7,13. En los hospitales públicos, la consideración hacia el personal médico aumenta unas décimas, hasta el 7,24, si bien este colectivo aparece menos valorado que el de enfermería (7,26). Con respecto a 2009, estos parámetros salen mejor parados en el caso de AP (la confianza en el médico aumenta de 7,40 a 7,54) y hospitales (de 7,19 a 7,24), pero en las consultas de especializada, el trato recibido decrece 0,01 puntos sobre 10, si bien la "confianza" aumenta de 6,99 en 2009 al 7,13 de la última encuesta.

El servicio público sigue ganando por goleada en Atención Primaria

Atención Primaria gana por goleada la batalla asistencial con la sanidad privada, con un 63,8 frente al 29,75 por ciento, e incluso gana enteros con respecto a 2009 (62,8 por ciento). En el resto de niveles asistenciales la proporción está más repartida, especialmente en las consultas de médicos especialistas (47,9 por ciento frente a 42,9 por ciento). En urgencias, las preferencias se mantienen casi idénticas con respecto al pasado año, con más del 59 por ciento de encuestados que se decantan por el SNS.

Listas de espera y coordinación autonómica, lo peor valorado

Las listas de espera, el parámetro peor valorado.

Son el gran caballo de batalla ministerial. Según Leire Pajín, los ciudadanos se muestran “exigentes y preocupados”, lo que provoca que esta cuestión sea “un gran campo de trabajo” para el equipo de Pajín. Y es que hay que reducir ese 33,5 por ciento de encuestados que cree que “no se hace nada” por acortar los tiempos, mientras que hasta la mitad de ellos opinan que “no se ha hecho nada” por remediar la situación en el último año. Preguntada por el decreto anunciado en su momento por Trinidad Jiménez para establecer el tiempo mínimo de intervenciones urgentes, Pajín no quiso concretar y se limitó a asegurar que es un “tema de trabajo para el Consejo Interterritorial”.

La puesta en marcha de nuevos servicios es desigual para los pacientes. Así, hasta un 83,6 por ciento de los encuestados considera que las autonomías “deberían ponerse de acuerdo con ese fin”, mientras que un porcentaje nada desdeñable, un 31 por ciento, opina que “no hay igualdad de condiciones” en el acceso a la asistencia dependiendo del lugar del que se proceda.