Redacción Médica
23 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 19:45

Listas abiertas y una nueva ley de partidos, vías para acortar distancias entre políticos y sociedad

Seis parlamentarios han buscado el origen de la desafección actual hacia la clase política

Sábado, 15 de junio de 2013, a las 13:36

Redacción / Imagen: Miguel Ángel Escobar / Adrián Conde. Córdoba
La imagen del político atraviesa actualmente una de las fases de impopularidad más notables en la historia de la democracia. El protagonista es consciente de ello y cree urgente recuperar la confianza del ciudadano, para lo que considera diferentes vías. Así ha quedado de manifiesto en la tertulia celebrada en el marco del IV Encuentro Global de Parlamentarios de Sanidad moderada por el exconsejero de Sanidad Roberto Sabrido, y que ha contado con la participación de seis parlamentarios procedentes de Cámaras autonómicas y estatales.

Sabrido ha abierto la veda apuntando que quizás ese déficit de confianza del ciudadano en el político provenga de “la falta de explicaciones entendibles” ante las decisiones y, por tanto, la ausencia de una verdadera “transparencia”. El diputado del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid, José Manuel Freire, ha comenzado el turno de palabra para apuntar una creciente “falta de interés de la sociedad por lo público” en lo que respecta a la ciudadanía como parte del conflicto mencionado, detrás de lo cual podría estar, en su opinión, que los políticos ahondan poco en “hechos, temas” en los medios de comunicación, convertidos en un ring dialéctico.

Los diputados, en un momento de la tertulia.

Para Ana María Corredera, portavoz adjunta del Grupo Popular en el Parlamento andaluz, el “rechazo” de la sociedad hacia la figura política procede de que los ven “como parte del problema y no como la solución”, para lo que tampoco ayuda, tal y como ha resaltado, que “la Sanidad se utiliza como arma arrojadiza, ya que es cuando empiezan a desconfiar”.  Ese “rechazo” tiene en su opinión “tres vertientes, el usuario del Sistema Nacional de Salud, los profesionales de la sanidad, y los suministradores y proveedores”.

Ana Mª Corredera, PP del Parlamento de Andalucía.

José Mª Cazalis, Grupo Vasco en el Senado.

El portavoz de Sanidad del Grupo Vasco en el Senado, José María Cazalis, no ve que la raíz del problema sean los casos de corrupción, como ha apuntado algún contertulio, porque “ha habido siempre”. Una posible explicación de ese desapego con la clase política sería que la sociedad está “más preocupada” que nunca por ella.

En el ecuador de la tertulia, Conxita Tarruella, portavoz de Sanidad de CiU en el Congreso, ha entonado el ‘mea culpa’ asegurando que “somos los políticos los que nos hemos alejado de la ciudadanía”, defraudrada, como ha explicado, por una agresiva contienda política. En el día a día, Tarruella ha mencionado también un problema “de enfoque” asegurando que “muchas decisiones son de despacho y se escuchan poco los problemas”.

José Manuel Freire, PSOE en la Asamblea de Madrid.

Conxita Tarruella, CiU en el Congreso.

El portavoz de Sanidad de la Izquierda Plural, Gaspar Llamazares, se ha preguntado “¿qué hacemos para que usuarios, profesionales y empresas estén incómodos e indignados?”. Falta de respuestas y una decisión gubernamental de gran calado y controvertida como ha sido el Real Decreto 16/2012, es la ecuación que ha aportado a la tertulia. Según sus palabras, faltan explicaciones. “Hay que tratar a la gente como personas maduras, decir las cosas como son. Cuando se recorta, se recorta. Hemos pasado del eufemismo a la neolengua, y de ahí a la mentira”, ha criticado.

Enrique Normand, portavoz del Grupo UPyD en la Asamblea de Madrid, ha definido el contexto actual como “crisis económica e institucional”, admitiendo que “no satisfacemos a los ciudadanos”. Para revertir la situación, Normand ha propuesto la modificación de la Ley de Partidos de forma que las elecciones primarias fuesen un mandato normativo. Conxita Tarruella (CiU) ha añadido entonces que sería más urgente establecer listas abiertas: “Hasta que no lo resolvamos, logrando que diputados de zonas reciban a los ciudadanos, no se logrará nada. Es necesaria una respuesta directa entre electores y elegidos”. José María Cazalis (Grupo Vasco) se ha sumado a este planteamiento reformista para añadir la necesidad de imponer “un código ético estricto para los partido políticos”. Con Tarruella (CiU) no se ha mostrado de acuerdo José Manuel Freire (PSOE) apuntando que las listas abiertas derivarían en que “ la corrupción pase de los partidos a la de los parlamentarios individuales”. Freire también ha planteado un reto para la sociedad: “Lo primero son las virtudes cívicas y luego las instituciones bien diseñadas (ley electoral, parlamentos autonómicos…)”. Y también ha hecho autocrítica definiendo como “tragedia” la cerrazón de la clase política a la hora de escuchar planteamientos distintos a los propios. En este punto, Corredera (PP) ha llamado la atención sobre el riesgo de “manipular el mensaje”, refiriéndose a los casos de privatización de la gestión sanitaria y al debate sobre los modelos implantados en las autonomías regidas por su Grupo y las de signo opuesto (Andalucía, principalmente).

Gaspar Llamazares, la Izquierda Plural en el Congreso.

Enrique Normand, UPyD en la Asamblea de Madrid.

Por su parte, Gaspar Llamazares ha defendido la confrontación política bien ‘entendida’, asegurando que la cuestión del rechazo al político supone “un debate muy amplio; no se trata solo el funcionamiento de los partidos, sino que es un debate mucho más de fondo”. Normand (UPyD) ha cerrado la tertulia resaltando el papel de los medios de comunicación, y en concreto de las redes sociales, a la hora de “favorecer el acercamiento a los ciudadanos”. Esto sería, junto el apoyo a los profesionales, la ecuación deseable para acortar esa distancia entre políticos y sociedad.

El rechazo, responsabilidad individual del político

El público presente en la sala ha atribuido a la responsabilidad individual de cada político del descrédito que sufre el colectivo en la actualidad, con un 52 por ciento de votos con respecto a la de los partidos como ente general (48%). Y para revertir la situación, es ‘la clase política’ (67% de votos) la que debería tomar las riendas, por delante de la sociedad (26%) y el Gobierno (7%).