Redacción Médica
19 de septiembre de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 19:15

Las últimas leyes sanitarias limitan la autonomía gestora, según el Consorci Social

La entidad invita a políticos y gestores a reflexionar sobre instrumentos de gobernanza

Lunes, 24 de marzo de 2014, a las 14:41
Redacción. Barcelona
El Consorcio Social de Cataluña (CSC) ha elaborado un informe, presentado por el IESE, en el que reconoce la sanidad catalana como uno de los modelos más eficientes del mundo en su género y, al mismo tiempo, atribuye a diversos factores su reciente crisis, entre ellos “los últimos cambios en las leyes y normativas” del Sistema Nacional de Salud (SNS).

“La mejora del sistema sanitario en Cataluña pasa por una mayor autonomía de gestión en las instituciones sanitarias, una máxima transparencia y una rendición de cuentas, tanto económicas como de asistencia al ciudadano”. Ésta constituye una de las principales recomendaciones del documento “La gobernanza en las instituciones de salud: cómo conseguir una prestación eficiente de servicios al ciudadano”.

Josep María Via, presidente del Consejo Rector del Parc de Salut Mar de Barcelona; Manel Ferré, presidente del CSC;
Xavier Trias, alcalde del Ayuntamiento de Barcelona; Pierre-Gerlier Forest, director del Johns Hopkins Institute for Health and Social Policy; José Augusto Garcia, director general del CSC; Olga Pané, gerente del Consorci Mar Parc Salut de Barcelona; Cristina Iniesta, delegada de Salud del Ayuntamiento de Barcelona; Josep Valor, vicedecano para programas ejecutivos del IESE; Ana Belén Macho,
del Departamento de Derecho de la Universitat Pompeu Fabra; y Ester Marco, del Área de Derecho Financiero y Tributario
de la Universitat Pompeu Fabra.


“El principal problema de la sanidad de nuestro país es que, en sólo dos años, la deuda ha alcanzado los 56.000 millones de euros”, según Xavier Trias, alcalde de Barcelona. “Y hace falta una reforma del sistema sanitario para adaptarlo al nuevo contexto económico y social, partiendo de un consenso entre todos los actores. No sólo para pedir mayor financiación, que también, sino sobre todo para tener unas mecánicas de gestión más ágiles”.

Precisamente, el objetivo del documento del CSC es fomentar la reflexión entre los responsables del gobierno y la gestión de las entidades de salud de Cataluña sobre los instrumentos de gobernanza más adecuados y elaborar unas recomendaciones para garantizar un buen uso de los recursos y la máxima calidad de servicio.

El modelo sanitario catalán está acreditado como uno de los más eficientes del mundo, pero “el actual contexto socioeconómico ha creado dificultades de gestión, una reducción de recursos y un deterioro de resultados en las cuentas de explotación. Esto, y las últimas leyes y normativas, han limitado la autonomía de gestión, algo que no se ha producido en otros países de la UE”, ha afirmado Manel Ferré, presidente del CSC.

Esto obliga a ser más eficientes y hace necesaria una reforma estructural que mantenga la calidad asistencial a los pacientes y seguir siendo un modelo de referencia mundial. Según José Augusto García, director general del CSC, “si las organizaciones sanitarias tienen una mayor autonomía de gestión serán más flexibles y se podrán adaptar mejor a las nuevas necesidades. Y esto debe hacerse no sólo desde la administración, sino también desde los órganos de gobierno de los propios centros”. Ha añadido que “la transparencia, el rendimiento de cuentas y la delimitación de los roles son imprescindibles para hablar de gestión eficiente, de sostenibilidad y de buen servicio al ciudadano. Reformar la gobernanza no es sólo urgente, sino positivo”.

La “tercera vía” del modelo sanitario catalán

El nuevo modelo debe superar las limitaciones del sistema de funcionariado y del sistema a veces llamado ‘gerencialismo’, aunando lo mejor de ambos: un funcionamiento transparente con una gestión económica eficaz y una buena atención sanitaria.

“Es difícil adaptar las estructuras empresariales a las normativas del sector sanitario catalán, pero el contexto actual exige el acercamiento y la colaboración entre los sectores público y privado”, ha explicado Olga Pané, gerente del Consorcio Mar Parc Salut de Barcelona. Por su parte, Pierre-Gerlier Forest, director del Johns Hopkins Institute for Health and Social Policy, ha ofrecido una perspectiva internacional de la gobernanza y la gestión de las instituciones sanitarias y ha señalado que “la capacidad de reinvertir dinero público se reduce cada vez más, y la solución tampoco pasa por que el Estado de más financiación”.

“El consenso político y social ahora es indispensable para poder tirar adelante los cambios en el modelo sanitario”, según Manel Ferré. “Y es necesario hacer visible este debate del documento de gobernanza e iniciar la transformación desde dentro de las instituciones”.

En la jornada también se ha presentado el estudio complementario de la Universitat Pompeu Fabra sobre la aplicación de la normativa contable europea en el sector sanitario público, poniendo de manifiesto que “hay una divergencia en la aplicación en los diferentes estados miembros, que puede ir a más con la entrada de la nueva ley en septiembre de 2014”, según Ana Belén y Ester Marco, del Departamento de Derecho y el Área de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, respectivamente.

El acto también ha contado con la participación de Jaume Ribera, director del Center for Research in Healthcare Innovation Management del IESE, y de Josep Valor, vicedecano para programas ejecutivos el IESE. La jornada ha reunido a casi 200 de los máximos responsables del sector y los equipos directivos de las entidades asociadas al CSC.

Un sistema sanitario pensando en global y actuando en local

Según el documento del CSC, es necesario garantizar una planificación global coherente, con una visión de sistema, con una definición clara de objetivos y de resultados en salud y respondiendo a las necesidades sanitarias de las personas.

En este sentido, el nuevo modelo pasa por una gobernanza conjunta entre la Generalitat y los ayuntamientos, las diputaciones y los consejos comarcales como entidades que están en contacto directo con los ciudadanos y que, por tanto, saben de primera mano qué necesitan. Así, las instituciones “deben adaptarse a las necesidades de salud de la población, adecuando los servicios y estructuras a ellas, evitando que las prioridades económicas pasen por delante de las sanitarias”, ha afirmado Olga Pané.

Otro punto importante en la reforma del actual modelo sanitario catalán es la profesionalización de los órganos de gobierno de las instituciones, “con una elección de sus miembros basada en el perfil profesional y no en el político”. Según Pierre-Gerlier Forest, “es necesaria una nueva forma de liderazgo para hacer este cambio del modelo sanitario. Y tener en cuenta que cuando hay una reforma del sistema, supone un largo proceso”.