12 nov 2018 | Actualizado: 18:50

Las teleconsultas entre el H. de la Palma y el HUC suponen ahorrar un millón de euros anuales

Actualmente se limitan a Neurocirugía y Unidad del Dolor, pero se está valorando su próxima aplicación en Oftalmología, Oncología Radioterápica y Cardiología

Jueves, 20 de junio de 2013, a las 14:01

Ángel Merino.
Casi tres meses después de su implantación, el proyecto piloto de teleconsultas de Neurocirugía y Unidad del Dolor entre el Hospital de la Palma y el Universitario de Tenerife supone un tremendo éxito y alcanza un cien por cien de satisfacción entre los pacientes. Así lo ratifica a Redacción Médica, Raúl Rodríguez, jefe del Servicio de Informática del Hospital de La Palma y de muchos de los proyectos de telemedicina del Servicio Canario de Salud.

Raúl explica que el proyecto se basa en tres patas: telepresencia, equipos biomédicos y aplicación. “La videoconferencia tiene una calidad y evolución que permite que sea casi presencial. Además contamos con cámara macro, terminales informáticos con fonendoscopio y toma de constantes vitales que permiten enviar todo tipo de señales con total seguridad. Por su parte, la aplicación es sencilla y permite un flujo ordenado de la comunicación y una gestión correcta de las transferencia entre equipos médicos”, detalla al respecto.

Raúl Rodríguez.

De momento, estos avances solo se aplican al área de Neurocirugía y Unidad del Dolor, que suponen el 20 por ciento de los traslados de pacientes entre La Palma y Tenerife, aunque su comodidad y seguridad permite que tenga un amplio abanico de posibilidades. En este sentido, Rodríguez afirma que “se está valorando su próxima aplicación en Oftalmología, Oncología Radioterápica y Cardiología”.

Ahorro y satisfacción

Sólo en el ámbito de aplicación actual, se evitan 10.000 traslados anuales, lo que acredita un ahorro aproximado de un millón de euros anuales en dietas y transporte. Al respecto, el jefe de Informática aclara que “además del gasto de billetes de avión para personas y acompañantes, taxis, molestias médicas y demás se logra evitar un esfuerzo al paciente y al propio Servicio de Salud”.

“Todo son ventajas y los pacientes y profesionales han mostrado su satisfacción mediante un formulario que se rellena después de cada teleconsulta”, continua. Raúl añade que “llevamos atendidos 250 personas en casi tres meses desde que comenzó el proyecto y todos quieren repetir y se encuentran cómodos con el sistema”.

Otros proyectos de telemedicina en las islas

Raúl Rodríguez ha profundizado en qué nuevos ámbitos trabaja Sanidad. “Estamos haciendo pruebas con el entorno en especialidades no invasivas, también se está pensando en la aplicación en guardias localizadas y en atención domiciliaria”.

Lo que sí es una realidad en la telemedicina es el exitoso programa de seguimiento sobre retinopatía diabética. “Permite reducir bastante las listas de espera dotando a los centros de salud de retinógrafos. Esto hace que desde Atención Primaria se envíen los seguimientos a Especializada”, comenta Raúl.

También destaca el proyecto Indica para diabéticos. Permite evitar el seguimiento, que alcanza un alto coste, mediante una web personalizada para cada paciente que recopila datos sobre su estado y permite comunicarle mediante mensaje de texto cuándo debe medicarse o qué recomendaciones seguir.

Por otro lado, desde hace dos meses, el Servicio de Cardiología del Hospital Doctor Negrín, dispone de un programa para el control mediante telemedicina de los pacientes portadores de marcapasos y de desfribriladores automáticos implantables de forma subcutánea.

Con estas innovaciones y mejoras, Canarias perfecciona poco a poco la telemedicina que tiene su origen en 1999 cuando se aplico la teledermatología, a la que siguió la telepsiquiatría (2001), telediálisis peritoneal (2002) y la teleneurología (2006). Para que todo siga creciendo, Rodríguez asegura que “será importante la valoración del paciente y la comunicación entre Atención Primaria y Especializada”.