Redacción Médica
22 de septiembre de 2018 | Actualizado: Sábado a las 12:05

Las ciberadicciones interfieren más que el número de horas dedicadas a la tecnología

El encuentro ha servido también para crear cauces de comunicación entre los clínicos y los investigadores

Lunes, 13 de mayo de 2013, a las 13:22

Redacción. Zaragoza
120 profesionales del área de la salud mental han asistido en el centro de formación del Colegio de Médicos de Zaragoza a la XV Jornada anual que la Sociedad aAagonesa y Riojana de Psiquiatría ha celebrado bajo el lema Psiquiatría y nuevas tecnologías.

De izquierda a derecha: los doctores Pírez, Barrera, Corbera, Lanzan, Laguna, Gurrea e Irigoyen.

A lo largo de toda la jornada un total de 7 ponentes, de campos de la psiquiatría, psicología, medicina de familia, enfermería, física e ingeniería, abrieron el debate con sus presentaciones sobre las posibilidades actuales que ofrecen las nuevas tecnologías tanto en el diagnóstico y valoración de los trastornos psiquiátricos como en su tratamiento.
“Se ha profundizadoen campos tan variados como las actuales aplicaciones psiquiátricas y psicológicas para teléfonos inteligentes (APPS, muchas de ellas gratuitas), las psicoterapias online para la depresión leve y la ansiedad, la utilidad divulgativa o preventiva de las redes sociales, las neurotécnicas emergentes para el tratamiento de trastornos depresivos o el déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el uso de agentes o avatares para las entrevistas clínicas, las herramientas informáticas disponibles para los profesionales”, señala Isabel Irigoyen, Presidenta de la SARP.

El encuentro ha servido también para crear cauces de comunicación entre los clínicos y los investigadores, poniendo claramente de relieve el enorme potencial que existe en este campo en Aragón, con proyectos en marcha de gran interés avalados por la Universidad de Zaragoza, en sus propios campus o en empresas surgidas desde el mundo universitario.
La conferencia final del encuentro, a cargo del Profesor Enrique Echeburúa sobre la adicción a las nuevas tecnologías y a las redes sociales, ha evidenciado el riesgo de estas herramientas de pasar de una conducta normalizada a una adicción con pérdida de control, dependencia psicológica e interferencia significativa en la vida cotidiana del sujeto ciberadicto.

En este sentido el ponente ha destacado  que más que el número de horas dedicadas a los medios tecnológicos, lo importante es la interferencia en la actividad social, familiar, laboral o académica, de autocuidado, etc. Asimismo, Echeburúa ha indicado que “la terapia cognitivo conductual ha demostrado una alta eficacia cuando en el paciente existen motivación para el cambio y reconocimiento del trastorno adictivo”.