Redacción Médica
18 de julio de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 12:45

La monitorización neurofisiológica intraoperatoria ofrece más seguridad en operaciones quirúrgicas de alto riesgo

El hospital de la Candelaria supervisó la monitorización de más de 100 intervenciones de este tipo en 2010

Miércoles, 19 de enero de 2011, a las 12:28

Redacción. Las Palmas de Gran Canaria
El Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria (HUNSC) aplica desde hace siete años en el centro hospitalario la monitorización neurofisiológica intraoperatoria, un sistema de vigilancia que se aplica en determinadas intervenciones quirúrgicas en zonas que pueden verse comprometidas con el objetivo de detectar y evitar posibles daños neurológicos irreversibles durante la operación.

Varias intervenciones de Otorrinolaringología requieren esta técnica.

El servicio de Neurofisiología del HUNSC fue el primero de los hospitales públicos canarios en implantar la monitorización intraoperatoria. En la actualidad, se efectúa una media de tres monitorizaciones neurofisiológicas de alto riesgo a la semana, dando lugar a que en 2010 se llegaran hasta las 104 operaciones monitorizadas.

Las especialidades quirúrgicas del HUNSC en las que más se emplea esta técnica de seguimiento y control durante las operaciones corresponden a Neurocirugía, Traumatología y Otorrinolaringología, entre otras, ya que suelen realizar intervenciones quirúrgicas de alto riesgo desde el punto de vista neurológico, donde es imprescindible su utilización para que, durante la operación, no pueda verse comprometido el sistema nervioso y de esta forma evitar lesiones secundarias, de enorme coste social así como económico.

La monitorización intraoperatoria se aplica, por ejemplo, en campos como la Neurocirugía, ya que los profesionales pueden trabajar en zonas como la corteza cerebral, de extrema complejidad y en la que debe actuarse con sumo cuidado; o, como también sucede en Traumatología, donde en las intervenciones de escoliosis (curvatura anormal de la columna vertebral) se puede producir daño en la médula espinal y provocar parálisis en las piernas y también en los esfínteres. En el campo de la Otorrinolaringología, por ejemplo, se emplea este procedimiento en extirpación de tumores en la glándula parótida, para evitar lesiones en el nervio facial, responsable de que podamos sonreír, abrir y cerrar la boca o los ojos.

Por tanto, la monitorización intraoperatoria es un sistema de vigilancia eficaz y efectivo para operar al paciente conociendo al instante si en algún momento de la intervención se ha producido algún daño neurológico o éste puede evitarse.

Para el Dr. José María Garrido, jefe del servicio de Neurofisiología, "el hecho de contar con una técnica que avisa a los cirujanos en las operaciones a modo de señales de alerta supone, por un lado, tranquilidad para el profesional sanitario que ejecuta la operación al permitir avanzar en la línea más adecuad, intentando evitar daños neurológicos irreversibles y, por otro, desde luego el más importante, ofrecer garantías al paciente y mayor seguridad, pues se dispone de herramientas tecnológicas que facilitan la labor de los cirujanos".