Redacción Médica
19 de septiembre de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 16:00

“La gestión y la planificación sanitaria deben adaptarse al reto de la cronicidad”

“Hay que poner en valor la labor del profesional sanitario y el papel cada vez más relevante de los ciudadanos y los pacientes”, afirma

Martes, 09 de julio de 2013, a las 16:50

Redacción. Barcelona
El Director General de Planificación e Investigación en Salud y Presidente del Consejo de Administración del Institut Català de la Salut, Carles Constante, ha sido el protagonista de la cuarta edición del ‘Esmorzars Sanitaris 2.0 a Casa Convalescencia’, que organiza la Fundació Josep Laporte de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), con la colaboración de Pfizer.

Miquel Carreño, jefe de Relaciones con la Administración Sanitaria de Pfizer; Carles Constante, director general de Planificación e Investigación en Salud y presidente del Consejo de Administración del Institut Català de la Salut; Manel Sabés, vicerrector de Relaciones Institucionales y Territorio de la Universidad Autónoma de Barcelona; Miquel Vilardell, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, y Antoni Salvà, director Fundació Josep Laporte.

Bajo el título "Planificando en salud: más allá de las coyunturas", el Dr. Constante ha apuntado como principales retos construir y avanzar hacia un sistema sanitario sostenible y dar respuesta a corto plazo a los problemas de salud.

Estos temas han centrado el proyecto ‘Esmorzars Sanitaris 2.0 a Casa Convalescencia’ que tiene como objetivo “lograr una interconexión real entre los diferentes ámbitos de gestión sanitaria, así como crear un espacio de reflexión y debate con actores clave del sistema sanitario que pueden  ofrecer una visión de los grandes retos y temas de actualidad en un entorno de nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC)”, tal y como señala Antoni Salvà, director general de la Fundació Josep Laporte.

“Nos encontramos en tiempo de gran dificultad económica, en el cual la gestión económica y sanitaria debe hacerse bajo los mejores estándares de calidad y eficiencia”, afirma Miquel Carreño, jefe de Relaciones con la Administración Sanitaria de Pfizer. “La sanidad –ha añadido- es un pilar fundamental del Estado de Bienestar para los ciudadanos y las administraciones públicas. En este sentido, la colaboración público-privada puede ser un factor clave de cara a garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud”.

Optimización de las políticas de gestión y planificación sanitaria

En su conferencia, Constante ha enfatizado la necesidad de apostar por la prevención y en este contexto se ha referido a la importancia de adaptar el sistema sanitario a la cronicidad y adoptar proyectos de cara al futuro.

Asimismo, durante su intervención ha señalado que hay que poner en valor la labor del profesional sanitario y el papel cada vez más relevante de los ciudadanos y los pacientes. En este sentido, ha citado como herramientas para integrar la voz de estos agentes en las políticas actuales al Consejo de Pacientes y la Enquesta de salut de Catalunya (ESCA).

La evidencia científica es un elemento fundamental para la optimización de las políticas de gestión y planificación sanitaria. Por ello, Constante ha recordado la importancia de contar con un plan estable de investigación e innovación, que permita incorporar mejoras al sistema. De hecho, según ha apuntado, el Plan de Investigación e Innovación en Salud (PRIS) es un paso para la excelencia.

Por último, ha aludido a las distintas experiencias territoriales que han logrado mejorar la eficiencia clínica como ejemplos para contribuir a mejorar la gestión sanitaria.

En definitiva, considera que es fundamental maximizar los recursos disponibles, reconsiderando la paridad entre los niveles asistenciales y dirimiendo las necesidades a largo plazo.

Por su parte, Salvá ha comentado el papel de las TIC como un elemento facilitador muy relevante en el contexto actual. “Estas aportan importantes ventajas en la gestión y planificación sanitaria, mejorando la eficacia y eficiencia. Sin embargo, es importante seguir trabajando en la evaluación del impacto de las mismas, para que su implementación cuente con datos objetivos sobre sus efectos en la actividad y los resultados obtenidos. Toda implantación tecnológica requiere una inversión inicial considerable, y esta no puede ser menospreciada, de ahí que la evaluación de las intervenciones puestas en marcha sea prioritaria para rentabilizar esa inversión”.