Los expertos creen que es necesario un cambio del examen para evaluar competencias, y lo ven factible



01 oct 2013. 23.19H
SE LEE EN 19 minutos

Hiedra García Sampedro / Imagen: Adrián Conde, Pablo Eguizábal y Miguel Á. Escobar
Las medidas tomadas en las dos últimas convocatorias MIR sobre la nota de corte, la reducción del cupo de plazas para extracomunitarios y el recorte general en la oferta, pretenden de alguna manera paliar las consecuencias de la apertura de facultades de Medicina y el aumento del número de egresados. Los expertos reunidos por Redacción Médica avisan de que la implantación de estas medidas puede ser beneficioso, pero sin haber realizado un estudio previo sobre su idoneidad se podría desestabilizar un sistema en el que falta coordinación entre los diferentes implicados y una planificación real de las necesidades.

Jacinto Fernández, presidente de la Asociación de Redes Docentes y Asesoras (Areda); Aurora García Lerín, vocal de Relaciones Institucionales de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), y Enrique Lázaro, presidente del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM).

Jacinto Fernández, presidente de la Asociación de Redes Docentes y Asesoras (Areda): La actual convocatoria sigue el tono de las últimas. Hay una contracción de las plazas frente al año precedente, aunque con respecto a 2005 todavía hay un incremento. En esta reducción, probablemente ha influido la crisis, sin embargo debería estar motivada no solo por las necesidades presupuestarias sino por una verdadera previsión de demografía médica. Falta la creación de un registro estatal y estudios de proyección en los que se valoren variables como los cambios en la población, las jubilaciones de especialistas actualmente y los recursos presupuestarios, entre otras.

Aurora García Lerín, vocal de Relaciones Institucionales de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen): El Ministerio ha vuelto a priorizar la opinión de las comunidades autónomas y no de las especialidades. Las comunidades autónomas siguen con la idea ‘hospitalocentrista’ sin darse cuenta de que va en contra de la propia política del Ministerio, cuyo plan estratégico se centra en los crónicos, que es el futuro de nuestros propios pacientes. Este plan no se va a llevar a cabo con los especialistas. Si miramos a los países más cercanos, la proporción de médicos de Familia con respecto a especialistas es de un 50 por ciento y en España estamos en el 25 por ciento.

Enrique Lázaro, presidente del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM): Nosotros no tenemos un posicionamiento sobre las especialidades, pero sí sobre el examen MIR; es cierto que se han ido introduciendo medidas para intentar mejorar su calidad, como exigir notas positivas o un mínimo de nivel de español para extracomunitarios. No obstante, se han introducido cambios para paliar la situación de demasiados opositores para tan pocas plazas, que están quitando el sentido del examen. Con la nota de corte el MIR deja de ser clasificatorio para ser evaluador, y nos preguntamos entonces para qué sirve nuestro título de médico. Aunque no estamos posicionados sobre la oferta de plazas por especialidad, creemos que debe haber una coordinación por parte de todos los entes.

¿Cómo va a beneficiar o perjudicar el aumento de la nota de corte en el examen MIR al sistema y a los aspirantes?

Enrique Lázaro: Se introdujo el año pasado con un 30 por ciento porque había opositores sin los conocimientos suficientes como para afrontar la residencia. Hemos analizado esta medida con el Ministerio y entendemos que la nota ha servido para equiparar a los extracomunitarios, que era el colectivo mayor de aspirantes sin formación suficiente, además de los que se reespecializan y que hace años que no ejercen. Se quedaron fuera estos aspirantes, pero también estudiantes de Medicina de 25 a 29 años, aunque muy pocos, solo 40. Entonces, el Ministerio justificó que se podría aumentar la nota de corte un 5 por ciento para acabar de cribar más. Nosotros estamos en contra, porque el MIR es un sistema ordenatorio. Si hay gente que no está preparada, sobre todo en el caso de los extracomunitarios, el Ministerio de Educación no debe aceptar su título. Creemos que esa es la solución y no la nota de corte, que rompe con la filosofía del examen. Ya no entramos en el número de corte, porque si hay un estudiante que no quiere ser cirujano plástico y quiere ser anatomopatólogo y tomárselo con calma, puede sacar un 29 por ciento y se queda fuera, y es un estudiante con un título de calidad. Debemos ver qué medidas aplica el Ministerio, con qué fundamentos las aplica y a quién de verdad está perjudicando, ya que hay medidas alternativas en nuestra opinión.

Enrique Lázaro, sobre la nota de corte.

Aurora García: Efectivamente, el examen MIR debería ser ordenatorio, pero con la reducción de plazas mucho me temo que va a haber bolsa de estudiantes que no podrán acceder al examen MIR, se van a quedar ahí con un título a medias y va a ser una bolsa de paro importante.

Enrique Lázaro: Ya, pero ¿quién te dice que en el día de mañana cuando salgamos los 7.000 estudiantes de mi generación para las 6.000 plazas que hay ahora no suban a una nota de corte del 50 por ciento? No creemos que un examen que se hizo para ordenar tenga que tener un mínimo, porque ya somos médicos. Ese es uno de los cambios que ha introducido mal el Ministerio.

Aurora García: Para eso deben valorar el número de plazas con la gente que realmente se necesita. No deben permitir el acceso de tanta gente en las universidades, en el sentido en el que hay númerus clausus entre comillas, pero aún así siempre salen más egresados de los que se necesitan.

Jacinto Fernández: Comparto vuestros puntos de vista. Asumimos que si el Ministerio te ha dado un título, lo ha hecho con las suficientes garantías, sin embargo en otros países se realiza algún tipo de prueba de constatación. Eso causaría aquí automáticamente un estado de alarma. En cuanto a los extracomunitarios, no todos están mal preparados pero sí es verdad que en general la calidad media es inferior a la de los españoles u otros países de la Unión Europea. Entonces, creo que ha sido una buena idea poner una nota mínima, hay que seguir defendiendo la calidad, sobre todo porque otra vez nos acercamos a un desequilibrio entre el número de aspirantes y el número de plazas de formación, porque al fin y al cabo el sistema está financiado públicamente y debe proporcionar los profesionales especialistas que la sociedad necesita. Al menos desde nuestro punto de vista como asociación representante de tutores y jefes de Estudios, creemos que una nota de corte ha beneficiado y beneficiará en el futuro al sistema de formación sanitaria especializada.

Enrique Lázaro: En cuanto a los extracomunitarios, es un tema en el que hemos trabajado y pedimos que se redujera el cupo de plazas al que puede acceder este colectivo. Pero además deberíamos entrar todos en el cupo general, con las mismas normas, y con los mismos requisitos.

De cualquier manera, hay que preguntarse qué está evaluando el MIR, y evalúa si el estudiante sabe memorizar preguntas teóricas, no si es mejor o peor médico. Entonces, ¿dónde quedan las habilidades clínicas?, ¿dónde queda saber tratar al paciente?, por eso no entendemos que se nos pida un mínimo, si nos hacen un examen en condiciones, que evalúe de verdad, sí entenderíamos que fuera un examen evaluador más o menos preciso.

Jacinto Fernández: El Ministerio de Sanidad asegura que la convocatoria se basa en un estudio de necesidades, y que se garantiza el recambio de profesionales en los próximos 15 años. Es por eso que todavía mantiene el acceso a los extracomunitarios, aparte de por los acuerdos con otros países. Está claro que aunque preveamos que va a haber un exceso de egresados en un futuro, hasta hace pocos años todavía se quedaban sin cubrir plazas por nacionales o europeos. Por otra parte, en las unidades docentes siempre tenemos a alguien que no toma posesión de su plaza y generalmente suele ser un extracomunitario.  No se garantizaba previamente que tuvieran permiso de residencia para acceder al examen y a veces elegían plaza pero no conseguían formalizar los trámites para acceder a esa plaza y ejercer en España. Eso también hay que pulirlo para evitar esas pérdidas de plazas que luego no se cubren y están presupuestadas.

Aurora García: Se debe garantizar que por lo menos los que lleguen tengan un mínimo de conocimientos. Efectivamente, ha cambiado el panorama en España completamente. Hubo una temporada, cuando la famosa bolsa de paro, en la que nosotros nos íbamos fuera por convenios a estudiar, luego vinieron a España y ahora llega menos gente. Está bien que se reduzca el cupo, pero además que estén garantizados unos mínimos.

Jacinto Fernández: En cuanto al examen, estoy de acuerdo en que no solamente se evalúen conocimientos teóricos o teórico-prácticos como parece que las últimas pruebas tratan de introducir con imágenes y casos clínicos. Se reivindica la posibilidad de que se incorpore una evaluación de habilidades clínicas y comunicativas. El problema es que es factible pero no sabemos si hoy en día es viable. Son pruebas que tienen un coste que en otros países paga el solicitante. Y por otra parte, los residentes reconocen que el examen es una prueba objetiva en la que todo el mundo tiene igualdad de oportunidades y miran con recelo la introducción de esas otras evaluaciones sin que se pueda garantizar su objetividad. Desde las facultades, con la introducción del Espacio Europeo de Educación Superior, se han tratado de mejorar las competencias prácticas y su integración con la teoría, pero no están dando el fruto que deberían.

Jacinto Fernández pide evaluar habilidades en el MIR.

Aurora García: Es difícil montar una prueba así sobre todo por el gran número de gente. El ejemplo es la prueba ECOE para homologar los títulos de los médicos de Familia pre-95, que se ha tenido que retrasar y ahora no son como las primeras que tenían estaciones, ahora son más baratitas. Se puede hacer pero es difícil, sobre todo en estos momentos en los que no hay dinero. Y son pruebas deseables. Los estudiantes salen de la facultad siendo teóricos a pesar de que ahora con los últimos cambios de Bolonia van a los centros de salud.

Jacinto Fernández: Deben hacer prácticas con la responsabilidad inherente a un estudiante, pero no ir detrás de la bata solamente, sino tener algo de autonomía supervisada, por ejemplo, recoger la historia clínica, ordenarla. Deben sentirse integrados dentro de la unidad docente e interaccionar con las personas que pueden desempeñar en un momento el rol de monitor o profesor para conocer valores y actitudes. Es difícil porque requiere dedicación, tiempo, y en este tiempo de recortes y reajustes, nuestros gerentes quieren que trabajemos más y por menos, o en el mismo tiempo.

Enrique Lázaro: De todos modos, en los planes de estudios de Grado se plantea un rotatorio mínimo por especialidades hospitalarias y centros de salud y al final una ECOE. Es factible desarrollar una prueba MIR que mida habilidades porque se va a hacer una ECOE a nivel de todos los estudiantes de Medicina al final del Grado. Entiendo que los residentes no quieren haya subjetividad en el examen, pero eso no significa arbitrariedad.

Jacinto Fernández: Pero creo que si se quieren esas pruebas de evaluación clínica objetiva estructurada hay que hacerlas con controles, y caben dudas sobre las asimetrías en su realización. Los tutores queremos que haya un avance y lo vemos con incertidumbre. Ya anteriormente el examen MIR clásico de test condicionó la orientación de los estudios de los alumnos, que dedican el último año para prepararlo.

Enrique Lázaro: De hecho, el sistema de evaluación en las facultades es tipo test. Decimos que estudiamos MIRicina y no Medicina, y el profesor te explica qué conceptos son preguntados en el MIR cada año.

Jacinto Fernández: Tal vez la modificación del examen MIR  obligaría a que la verdadera formación práctica tuviera más peso y se lo tomaran más en serio en las facultades a la hora de garantizar esta docencia.

Para el establecimiento de la oferta MIR, ¿deberían tener más fuerza las especialidades frente a las comunidades autónomas?

Aurora García reivindica el papel de la Primaria.

Aurora García: Lo que se trata es de potenciar las especialidades más generalistas, sin embargo, las comunidades autónomas siguen apostando por todo lo contrario, y eso que algunas superespecialidades se han moderado y han bajado su oferta de plazas. Se siguen dando menos plazas para Medicina de Familia, Interna o Intensiva. Las comunidades siguen pensando de forma hospitalaria. En cualquier país europeo, el 50 por ciento de los recursos monetarios va al hospital; y en España, un 60 por ciento, y un 15 por ciento se queda en Primaria, y eso que somos la puerta de entrada. Además, nosotros en teoría controlamos el gasto. Somos mejores controladores de gasto que los hospitales. En definitiva, debemos recordar que la Comisión Nacional de Medicina de Familia ha pedido más plazas, un aumento del 21 por ciento y encima nos han bajado un 5 por ciento.

Jacinto Fernández: Para establecer la oferta, el órgano responsable de la comunidad autónoma pregunta a los centros y unidades docentes cuántas plazas ofertar de las que tienen acreditadas. Los responsables, quizás por una falta de información real de las necesidades, tienden a decir que todas están disponibles. En general, tiene más fuerza la comunidad autónoma para negociar las plazas en la Comisión de Recursos Humanos del SNS. En este año ha habido ejercicios de seriedad por parte de comunidades autónomas, algunas han ejercitado el cupo autonómico en algunas especialidades determinadas en las que han visto que son excedentarias.

De cualquier manera, hay asimetrías entre comunidades autónomas que no se llegan a explicar de un año para otro. Llama la atención el recorte en la oferta de plazas de Castilla-La Mancha, un 17 por ciento, frente a la media general que está en 3 por ciento. Si todas las comunidades tienen recortes presupuestarios y el capítulo 2, el de personal, no me llega, ¿qué hago?, ¿echo a gente o evito que entren en el sistema? Llama también la atención la asimetría que hay en la tasa de residentes por cien mil habitantes en cada una de las comunidades autónomas. Por ejemplo, en Castilla-La Mancha, hay 11 residentes por cien mil habitantes y en otras comunidades la tasa llega a 20-21 residentes por cien mil habitantes. En un SNS más o menos homogéneo, no se explica a qué obedecen exactamente esas diferencias.

Enrique Lázaro: No tenemos una posición firme al respecto, pero creo que se deben tener en cuenta los datos a la hora de hacer una buena planificación. Lo digo porque en estos temas hay muchos organismos implicados. Evidentemente, las comunidades autónomas ejercen la gestión de los servicios de salud, pero si no escuchan a los profesionales que son los que están viviendo el día a día de las unidades no pueden hacer un sistema que en verdad se ajuste a la realidad. Al fin y al cabo, las medidas se tienen que tomar para dar una buena atención al paciente. Si hay que atender a la cronicidad, a lo mejor hay que tener a médicos que cuiden más de la cronicidad y quizás no construir tantos hospitales.

Aurora García: Es evidente la necesidad de una reorganización de los recursos. Si potencias muchos especialistas, eso cala en la población y no vienen al Médico de Familia para que se le vea la cefalea sino a por el volante para el neurólogo.

En un momento del debate: Jacinto Fernández (Areda), Aurora García Lerín (Semergen), Hiedra García (moderadora) y Enrique Lázaro (CEEM).

Es el segundo año que hay un cupo para personas con discapacidad y además se va a llevar a cabo un reconocimiento médico para todos los nuevos residentes…

Aurora García: En esta convocatoria se prevé un reconocimiento médico en un plazo de tres meses tras la toma de posesión de la plaza para que ocurra que haya gente que lleva un año formándose y luego les dicen que no son aptos. De cualquier manera, el cupo reservado para personas con minusvalía está recogido en la ley. Pero se debería hacer ese reconocimiento en un tiempo suficiente como para que no se creen falsas expectativas e ilusiones.

Enrique Lázaro: Pero no está bien planteado. Nosotros no estamos a favor de este cupo porque ya hay uno para estudiantes con discapacidad para entrar en Medicina. No obstante, el Ministerio nos dijo que era una directiva europea y lo quitamos de nuestros posicionamientos. Además, le dijimos a Sanidad que este reconocimiento debería ser antes de escoger porque si al final hay que renunciar a la plaza, se queda vacante.

Jacinto Fernández: Las acciones de discriminación positiva para personas con discapacidad están reguladas desde Europa. Formar a un residente vale aproximadamente 40.000 euros al año, pero muchas plazas suponen un fracaso porque se abandonan y es una pérdida de oportunidad para otras personas. Es vital realizar un buen estudio sobre las capacidades necesarias para ejercer las principales especialidades. El objetivo es que esas personas tengan un conocimiento informado previo. Por otro lado, quien debería realizar la evaluación en estas personas son los servicios de evaluación de discapacidad y dependencia independientemente de que luego los servicios de prevención de riesgos laborales les digan lo que tienen que hacer.

Ronda de conclusiones.

Ronda de conclusiones:

Enrique Lázaro: A día de hoy las plazas que se convocan sí que cubren todos los egresados que han salido este año, 6.000. Pero de aquí a dos años saldrán 7.000 teóricos, porque sabemos que son más, ya que hay facultades que no se están ciñendo al número dado. A estos hay que sumar los MIR que se quedan sin trabajo. Las perspectivas son muy alarmantes. Se tienen que tomar soluciones ya. Los que dijeron que faltaban estudiantes de Medicina y abrieron facultades como setas, tienen que absorber este número de estudiantes que van a salir. Si no hubo un estudio demográfico que certificara esta apertura de facultades, ahora se tiene que correr con las consecuencias. Hay que coordinarse a todos los niveles.

Aurora García: Efectivamente, alguien se tiene que hacer responsable de este desaguisado que se ha conseguido con dejar salir tantos estudiantes de Medicina cuando ahora mismo no podemos asumirlos económicamente. Un estudiante de Medicina es muy caro, estamos formando a gente que van a ser parados de lujo. O bien se quedan aquí con trabajos superprecarios o se van fuera. Una administración no debe consentir eso. También creo que el examen MIR tiene que cambiar para evaluar mucho más las competencias. Finalmente, es imprescindible que se redistribuyan recursos.

Jacinto Fernández: Fundamentales son la planificación y la coordinación. En cuanto a la planificación, esa situación de voz de alerta que se produjo, que quitó el tapón a la entrada de estudiantes de Medicina, ahora habrá que corregirla seriamente mediante un estudio verdaderamente sensato. Para eso es necesaria la coordinación entre Educación, universidades, comunidades autónomas, si no queremos un desastre ni desperdiciar recursos que no tenemos. En el examen MIR, los tutores apoyamos que se evalúen competencias, y el nuevo proyecto de troncalidad deja abierta esa posibilidad. En España, tanto el Sistema Nacional de Salud como el educativo son mayoritariamente públicos y hay que reclamar el continuum formativo.

Accede al debate completo en sanitaria2000.tv


Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.