13 nov 2018 | Actualizado: 21:20

La demora en el pago a las empresas de tecnología sanitaria se dispara en 2011

Datos actualizados en marzo indican que la media de retraso se sitúa en 348 días, 40 más que como terminó el año anterior

Lunes, 16 de mayo de 2011, a las 22:45

Enrique Pita. Madrid
La demora media en el pago de las administraciones a las empresas de tecnología sanitaria continua en un ascenso que parece imparable. Según ha podido saber Redacción Médica, los datos a marzo de 2011 indican que la media se sitúa ya en 384 días, 40 más que en diciembre. Pero no sólo aumenta el plazo de cobro, sino que además la deuda en términos económicos globales está rondando los 4.200 millones de euros, en lo que supone un incremento superior a los 375 millones con respecto a diciembre de 2010, último periodo analizado.

Así, en términos de retraso en el pago de la deuda, Murcia (658 días), Valencia (616) y Andalucía (610) son las que peores datos tienen, frente a Navarra (57) y el País Vasco (97 días), que son, junto a Ceuta y Melilla (35 días), las que hacen frente a los pagos con menor retraso. Comparando estos datos con los de diciembre de 2010, las autonomías en las que el aumento de la demora ha sido mayor son Andalucía, donde pasan de 538 a 610 días de retraso, Castilla-La Mancha, que pasa de 359 a 438, Valencia, de 550 a 616, o Madrid, que se sitúa en 310 frente a los 274 de hace finales de 2010.

“No sólo es preocupante, sino que empieza a ser peligroso”, ha señalado a Redacción Médica Gloria Rodríguez, responsable de relaciones con las CC.AA de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin). Y es que, según explica, la morosidad no es coyuntural, sino que los datos de la Federación hablan de un problema de índole cultural, y es que desde 1990, la deuda y la morosidad no dejan de crecer.

Casi un año de demora supone que las empresas tienen que realizar grandes esfuerzos para continuar con su actividad. Y es que, como señala Rodríguez, la situación es más preocupante aún si se considera que “las empresas pagan impuestos, pagan el IVA, a sus proveedores y a los trabajadores con un dinero que aún no han cobrado de la Administración”.