Redacción Médica
19 de septiembre de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 09:15
Martes, 11 de enero de 2011, a las 18:23

Maribel García Malo.

Redacción. Pamplona
El Programa de Intervención Sociocomunitaria para personas con trastorno mental grave, que financia vía subvención el Gobierno foral desde el año 2000, pasará a ser gestionado por la Asociación Navarra para la Salud Mental (Anasaps) por un importe de 1,6 millones de euros para cuatro años.

Así lo ha dado a conocer la consejera de Asuntos Sociales, Familia, Juventud y Deporte, Maribel García Malo, que ha señalado que el convenio con la Asociación “introduce novedades en el servicio tanto conceptuales como organizativas”.

García Malo ha explicado que la contratación de este programa se produce por la “consideración y el reconocimiento” del mismo en la Cartera de Asuntos Sociales, como derecho subjetivo de las personas con trastorno mental grave, es decir, como prestación garantizada.

Esto obliga, tal y como ha explicado la consejera, a formalizar el servicio en un contrato, lo que conlleva “a una reordenación del mismo de gran envergadura”. En este sentido, la consejera ha detallado las novedades introducidas en el programa, la primera, su definición, que pasa a incluir todas las variables del servicio e introduce el término de residencia habitual.

La segunda tiene que ver con el ámbito de intervención, ya que el contrato contempla la ampliación del servicio a las zonas de Pamplona y Comarca, Estella, Tafalla, área noroeste y área noreste, pues hasta ahora cubría solo Pamplona y Tudela. Además, se amplían y definen mejor los objetivos, además de incluirse la atención en viviendas con apoyo.

Así, con el nuevo contrato los objetivos se centran en mejorar el enganche y vinculación de estas personas con la red de recursos de salud mental y servicios sociales; y mejorar la inclusión social y calidad de vida; evitar situaciones de marginación y abandono, especialmente en personas que viven solas.

También se esmera en apoyar la utilización de recursos comunitarios y específicos de salud mental por las personas atendidas; y favorecer la adecuada planificación y utilización del ocio y tiempo libre mediante el uso y disfrute de actividades recreativo-culturales ofertadas por la comunidad. Asimismo se busca apoyar a las familias mejorando la convivencia familiar; y articular procedimientos de coordinación específicos con la red de servicios sociales, con otros sistemas de protección social y con otros recursos comunitarios, de modo que se asegure un trabajo coordinado y complementario.

La cuarta mejora se refiere a las personas usuarias del servicio, que se concreta y ajusta más a la realidad de las mismas.

También García Malo ha señalado los programas que se desarrollarán, de forma que se mantienen los que estaban sobre autocuidado o educación acerca de la enfermedad, y se incorporan algunos nuevos sobre estimulación cognoscitiva, psicoeducación, ayuda a la integración comunitaria, habilidades sociales, habilidades de trabajo o asesoramiento y apoyo familiar.

Otra novedad tiene que ver con la intensidad del servicio, que se amplía para adecuarse a las necesidades de cada persona. Asimismo, se amplía el número de profesionales y pasa de 9 a 13, un 31 por ciento más, y se introducen nuevos perfiles como el de Trabajo Social y personal administrativo.