Redacción Médica
25 de septiembre de 2018 | Actualizado: Lunes a las 19:05

La Asociación Bipolar cuenta con un nuevo grupo de ayuda mutua

Nace para atender y solicitar una atención adecuada a las necesidades de los usuarios con Trastorno Bipolar

Miércoles, 26 de enero de 2011, a las 12:21

Redacción. Las Palmas de Gran Canaria
Recientemente se ha constituido en La Palma un grupo de ayuda mutua bipolar (GAMB) como representante insular de la Asociación Bipolar en Canarias"(ABC-CANARIAS). Esta Asociación nace para atender y solicitar una atención adecuada a las necesidades de los usuarios con Trastorno Bipolar en las islas.

De esta manera, el trastorno bipolar es una enfermedad que se manifiesta por igual en ambos sexos, y que puede afectar aproximadamente a dos de cada 100 personas. Este trastorno es una de las diez principales causas de discapacidad en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En La Palma podrían estar afectadas, en diferente grado, alrededor de unas 1.700 personas.

Las personas que lo padecen experimentan cambios inesperados en su estado de ánimo, que se asocian a alteraciones de la conducta. Se trata de una enfermedad que tiende a la cronicidad con episodios ("subidas" o "bajadas" del estado de ánimo) que se intercalan con periodos de ánimo normal. Se llaman fases de manía o de depresión, y pueden llegar a ser tan graves como para requerir la hospitalización.

Así, el principal objetivo de la asociación, inicialmente, es facilitar a los palmeros la oportunidad de pertenecer a un Grupo de Ayuda Mutua Bipolar. Estos grupos de Ayuda Mutua consisten en reuniones periódicas en el que, tanto pacientes, como allegados, comparten sus experiencias vitales con la enfermedad y con los aspectos emocionales, laborales, sociales y afectivos que se ven interferidos por la misma.

Otra importante finalidad es promover la psicoeducación. Dos estudios que aparecen publicados en la última edición del 'British Journal of Psychiatry' y el 'Journal of Clinical Psychiatry' concluyen que, con una estrategia psicoeducativa desarrollada en un plazo de seis meses, se consiguen efectos beneficiosos que duran más allá de cinco años.