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Investigadores canarios asocian el alcohol y la alta frecuencia cardiaca con el riesgo de HTA

La hipertensión afecta al 50 por ciento de los hombres mayores de 35 años

lun 05 marzo 2012. 18.48H

Redacción. Santa Cruz de Tenerife
Un estudio elaborado por el grupo CDC de Canarias (acrónimo de cardiovascular, diabetes y cáncer) de la Unidad de Investigación del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria y Atención Primaria ha comprobado que junto a la obesidad y el exceso de colesterol, dos nuevos factores de riesgo dificultan un buen control de la hipertensión arterial, como son el consumo de alcohol --aunque sea mínimo-- y una elevada frecuencia cardiaca por encima de los ochenta latidos por minuto.

Antonio Cabrera, director del CDC de Canarias.

Su investigación en el ámbito epidemiológico sobre 'Los factores asociados al conocimiento y el control de la hipertensión arterial en Canarias' ha sido recientemente publicada en la 'Revista Española de Cardiología' y en ella se recogen aportaciones novedosas sobre esta enfermedad tras estudiar una cohorte de más de 6.500 canarios con edades comprendidas entre los 18 y los 75 años, que fueron reclutados aleatoriamente en todas las islas.

Este mismo grupo de investigadores había participado hace unos meses en la publicación de otro artículo, en la misma revista científica, que comparó la prevalencia de hipertensión en diez comunidades autónomas, de cuyos resultados se desprendía que Canarias presentaba los valores más altos de España y llegaba a alcanzar el 50 por ciento en los hombres mayores de 35 años de edad.

"Los pacientes hipertensos diagnosticados se encuentran mejor tratados y más informados que hace veinte años, gracias a la labor efectuada desde la red de los centros de salud y los hospitales", explicó el doctor Antonio Cabrera, director del grupo 'CDC de Canarias'. "En la actualidad, el 65 por ciento de personas con esta enfermedad conoce que la tienen y casi el 40 por ciento de las mujeres logran controlarla; por tanto, hay mucho trabajo por hacer. No obstante, se debe reconocer la mejoría alcanzada fruto del esfuerzo de muchos profesionales porque los últimos datos conocidos de finales de siglo pasado hablaban de sólo un 10 por ciento de control".

Sin embargo, existe un grupo poblacional con un perfil muy concreto --hombre joven aparentemente sano y que por tanto no suele acudir al médico-- que no sabe que padece hipertensión, por lo que se hace necesario incrementar el cribado oportunista en estas personas para localizarlas a tiempo y que de esta manera puedan seguir tratamiento antes de que presenten consecuencias graves, ya que esta enfermedad es causa directa de hemorragias cerebrales, infartos de miocardio y patologías renales que pueden derivar en diálisis.

Los resultados más novedosos que aporta la investigación también podrían tener utilidad en la práctica clínica, pues al menos sesenta de cada cien canarios hipertensos con tratamiento presenta serios problemas para controlar su enfermedad. En este sentido, los médicos y enfermeros que atienden a estos pacientes podrán insistir en el consejo sobre rebajar el sobrepeso y la hipercolesterolemia, puesto que aparte de otros beneficios ayudará a poner coto a la hipertensión.

Además, estos profesionales podrán intensificar su lucha contra esta enfermedad dado que el trabajo del grupo 'CDC de Canarias' también pone de manifiesto el papel que cumplen otros dos factores modificables, como son el consumo de alcohol y la frecuencia cardiaca.

La ingesta de estas bebidas con alta graduación está aceptada culturalmente en nuestra sociedad siempre y cuando se esté sano. La medicina actual considera que el consumo moderado --una copa de vino o un vaso de cerveza-- es saludable. Sin embargo, no ocurre así cuando se padece de hipertensión arterial. "Este estudio ha demostrado que el consumo de alcohol, aunque sea ínfimo, dificulta el control de la hipertensión", recalcó el investigador, "por lo que todo paciente con este hábito debería plantearse dejarlo si no logra mantener su presión arterial en valores normales".

El segundo factor es la frecuencia cardiaca. El ritmo acelerado de los latidos del corazón es un signo preocupante asociado a la hipertensión. "La evidencia es clara en individuos cuyo ritmo cardiaco supera la barrera de los 80 latidos por minuto. Pero para este caso, la farmacología cuenta con aliados, como son los betabloqueantes", matizó Cabrera.