Redacción Médica
19 de julio de 2018 | Actualizado: Jueves a las 16:05

Hacienda compromete un poco más la sanidad autonómica

Los nuevos objetivos de gasto obligarán a los servicios de salud a mantener un control estricto de sus cuentas

Jueves, 01 de agosto de 2013, a las 12:04

Redacción. Madrid
El Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) celebrado este miércoles en la sede del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas ha sacado adelante los nuevos objetivos de déficit asimétricos para las comunidades autónomas de aquí a 2016. Ha salido adelante, sin embargo, con el rechazo de varias comunidades que ven como la cartera que dirige Cristóbal Montoro ha puesto contra las cuerdas el mantenimiento de sus sistemas sanitarios, grandes fagocitadores de sus cuentas anuales y principales damnificados presentes y futuros de las restricciones presupuestarias impuestas desde el Gobierno central.

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda.

A la cabeza de las autonomías críticas se ha situado la Comunidad de Madrid, la única gobernada por el Partido Popular que ha rechazado el plan de Hacienda. Con un techo de déficit del 1,07 por ciento para 2013, el mismo que el fijado para 2012, Madrid ha visto cómo sus esfuerzos en materia sanitaria, que suponen un duro desgaste político para el Gobierno de Ignacio González, no han servido para obtener mejor trato fiscal del Ejecutivo. El consejero madrileño de Economía y Hacienda, Enrique Ossorio, ha explicado que la Comunidad de Madrid no podía votar a favor de un reparto que, a su juicio, "premia a la comunidad que ha incumplido y castiga a la que ha cumplido" e incumple la ley de estabilidad presupuestaria.

"Hemos defendido el interés de Madrid y el interés de la ley de estabilidad presupuestaria, porque lo que nosotros sostenemos es que este acuerdo convierte a la ley de estabilidad presupuestaria en papel mojado, porque si el objetivo de déficit se fija premiando a las que incumplen, ¿para qué sirve a ley?", ha preguntado pese a asegurar que la comunidad tratará de cumplir el objetivo del 1,07 por ciento "por difícil que sea".

Cataluña no ve colmadas sus aspiraciones

Cataluña, Asturias y Canarias han acompañado a Madrid en el rechazo al Plan de Hacienda, mientras que Navarra, Aragón, Extremadura y Andalucía se han abstenido. El consejero catalán de Economía, Andreu Mas-Colell, se ha mostrado decepcionado con la cifra del 1,58 por ciento, ya que, aunque no la desprecia, queda "claramente por debajo" de las aspiraciones de la Generalitat, ‘laboratorio’ de los ajustes sanitarios desde que comenzó la crisis.

Para Mas-Colell, la causa del reparto aprobado por el CPFF se debe al "acaparamiento" por parte del Estado del margen que la UE dio a España, algo de lo que también se ha quejado el consejero canario de Economía y Hacienda, Javier González Ortiz, quien considera "injusto e insuficiente" el objetivo que se les ha fijado, del 1,2 por ciento, pues "la distribución entre lo que se queda el Estado y lo que se les cede a las comunidades no refleja la distribución del gasto".

"Las comunidades autónomas somos las que prestamos la sanidad, la educación y los servicios sociales, por tanto el mayor déficit que se queda el Estado es el que está lastrando un elemento fundamental, que es el de los servicios públicos esenciales", ha explicado el representante canario ante los 480 millones de deuda máxima permitidos desde el Ministerio, que obligarán al archipiélago a encajar con urgencia sus presupuestos para no sobrepasar esa cifra.

Un reparto “injusto” para Asturias

"Injusto" es también el calificativo utilizado por la responsable de Hacienda del Principado de Asturias, Dolores Carcedo, para definir el reparto del déficit. "No existe un criterio en profundidad que nos permita saber por qué tiene que haber diferencias; es un criterio subjetivo", ha denunciado tras indicar que su comunidad tendrá que cumplir el 1,06 por ciento este año. En su opinión, "si se discrimina a unas comunidades en beneficio de otras tiene que ser un reparto razonado, basado en un análisis previo", por lo que considera que "lo menos injusto es un reparto homogéneo para todos".