Redacción Médica
23 de septiembre de 2018 | Actualizado: Domingo a las 18:00

Ferrer: “Creo en mi programa y no estaba dispuesta a admitir imposiciones ”

Asegura que hizo “lo posible y lo imposible” por aunar fuerzas y porque De la Figuera estuviera en su lista, pero no fue viable

Miércoles, 09 de octubre de 2013, a las 11:19

Ricardo Martínez Platel.
Hasta ahora ocupaba el puesto de vicepresidenta primera de la junta que encabezaba Enrique de la Figuera en el Colegio de Médicos de Zaragoza. Pese a los vaivenes previos a que las candidaturas a las elecciones de la entidad colegial se hicieran oficiales, Concepción Ferrer ha decidido apostar por su programa y por sobreponerse a “unas imposiciones que en el caso de salir elegida me condicionarían desde un principio”.

Concepción Ferrer, candidata a la presidencia del Colegio de Médicos de Zaragoza.

¿Cuál es la razón por la que se presenta a la presidencia del Colegio de Médicos de Zaragoza?
La razón fundamental es que en mi estancia en el Colegio de Médicos en diversos puestos de la junta (los últimos siete años en la vicepresidencia primera) he conocido la estructura colegial y la problemática que afecta a los colegiados. Así, me he acercado a todos los instrumentos para poder contactar con la colegiación. El contexto actual de crisis, no solo económica, sino también institucional,  obliga a convertirse en una plataforma referente para los médicos, un lugar donde tenga cabida a voz de todos.

¿Cuáles son las directrices de su candidatura?
La línea de nuestra candidatura  que está más relacionada con la presidencia es la vía institucional. Es fundamental que el colegio tenga presencia en las instituciones de la comunidad autónoma. La función de defensa de nuestra actividad y nuestra profesión será reconocida y tenida en cuenta. Desde el Colegio de Médicos pretendemos establecer puentes de enlace entre todos los centros de trabajo, público o privado, para dar una respuesta puntual, conjunta, de forma coordinada y eficaz, ante aquellas cuestiones que se planteen en el ámbito de nuestra actividad profesional y de las que la sociedad espera que el Colegio aporte criterio, opinión y visión.

Otra de nuestras ideas es apostar por la creación del Defensor del Médico como servicio para los médicos que sufran algún problema que impida el adecuado ejercicio de su profesión. Seguiremos incentivando una formación continuada de calidad que incluya dotación suficiente para becas. Además, pretendemos poner  en marcha de un Aula de Salud Pública en el Colegio, con la colaboración de médicos jubilados, que desean continuar sintiéndose útiles y comprometidos con la salud de los ciudadanos y queremos mejorar la Atención al Médico Enfermo por medio del Programa Paime, a través de la optimización de los servicios al médico enfermo basados en la confidencialidad y la eficacia hasta ahora conseguidos.

Hay candidaturas que apuestan por rebajar las cuotas a los colegiados.
Yo no soy tan optimista. Bajar las cuotas colegiales es un arma que se está utilizando. Nosotros hemos hecho un estudio detallado en la última legislatura y ha quedado claro que no es viable. Se podría bajar algo mínimo y simbólico, como un euro, con un esfuerzo de estructura que no merece la pena.

De las otras candidaturas que se han presentado, ¿le ha sorprendido alguna?
No es que me sorprenda, pero está sucediendo mucho a nivel estatal que los sindicatos se presenten a los colegios de médicos. Creo que su función es otra. Es difícil ser portavoz y saber diferenciar la actividad sindical y la actividad institucional. No hay que olvidar que hay un buen número de profesionales que tienen ejercicio libre que no pertenecen a ningún sindicato.

El hecho de que se vea claramente diferenciada la candidatura de los sindicatos y por otro las otras tres, que provienen del propio colegio, ¿puede propiciar que haya una dispersión en el voto que favorezca a los primeros?
Puede provocar una dispersión de voto, o puede propiciar que se vote más. En la pluralidad también está la representatividad. Es verdad que una postura de consenso hubiera sido una opción, pero creo que el hecho de que finalmente haya cuatro candidaturas no es malo.

Todo parecía indicar que De la Figuera formaría parte de su lista, ¿por qué no ha sido así?
Nosotros supimos que habría una candidatura, que era la de los sindicatos.  La candidatura de Enrique de La Figuera había desempeñado una labor importante en la actualización colegial pero su presencia en la presidencia durante dos legislaturas, aunque una fuera sin elecciones generales, pero sí ratificado por la asamblea general de colegiados, establecía desde el punto de vista jurídico un problema legal: podíamos judicializar la institución, como había pasado en etapas anteriores, hecho que dificulta la marcha habitual del colegio, supone una pérdida de energía, de tiempo importante en alegatos jurídicos, y no vamos a engañarnos, conlleva igualmente un elevado coste económico.

La decisión de un juez pasado un tiempo no inferior a dos años, podía invalidar la Junta y obligar a la convocatoria de nuevas elecciones, no exento este hecho también de un importante coste económico (impresión de documentos electorales, coste voto por correo, dietas miembros de la Junta electoral, notario, coste de calígrafo que certifique la veracidad de las solicitudes de voto por correo, asesoría jurídica, trabajo de personal del colegio, dotación de remuneración a cada candidatura para ayudar al desarrollo de la campaña electoral etc.).

Todos  estos condicionantes motivaron que planteáramos, a principio de este año, la presentación de una candidatura que, nacida de la Junta, se presentara a las elecciones de 2013, y asumir por mi parte la presidencia. Durante siete años he compartido las labores colegiales, he intentado ser fiel a mis principios, aunque en algunas ocasiones no haya  estado de acuerdo con la manera de abordar determinados asuntos o actitudes en la junta, pero siempre he antepuesto el bien común y mi fidelidad al presidente.

A finales del mes de mayo el entonces presidente me informa que, “presionado” por grupos que consideraban debía de seguir en el colegio, decide formar parte de mi candidatura para evitar impugnaciones y judicialización de las elecciones, pide una vicepresidencia e impone a una serie de miembros de la antigua junta. En aquel momento, y dada la situación de un sindicato con una candidatura constituida, mi decisión es que la existencia de dos candidaturas frente a un grupo compacto y con disciplina de voto como es el sindical, podía ser perjudicial para la colegiación,  por lo que admito las presiones y promovemos una candidatura con fuerzas unidas.

Así comienza la andadura que se prolonga a lo largo del verano, preparando un programa y estudiando en profundidad, por mi parte, los problemas que actualmente se plantean en el debate del mundo sanitario. Finalizado el paréntesis veraniego, se me plantea en aquel momento la imposición de que dos vicepresidencias tienen que ser ocupadas por atención primaria, por De La Figuera y por el Jimeno (actual secretario), con el condicionante de que la 1ª por rango tenía que ser para De la Figuera.

Mientras tanto, en el diálogo para conseguir colegiados que se incorporen a este proyecto, recibo múltiples comentarios de compañeros que se encuentran críticos con este hecho. Argumentan que la vicepresidencia 1ª otorgada al presidente anterior muestra una imagen de ”más de lo mismo” en cuanto a candidatura y actuación, así como la existencia de dos vicepresidencias de AP (siendo además la 1ª y 3ª), que provocan un desequilibrio poco conveniente entre Atención Primaria y Hospitales.

Estas diferencias en cuanto a estrategia de junta establecen las primeras presiones en imponer criterios. Durante unos días, analizado el problema, cedo a las presiones, que no eran de mi agrado, pero entonces se me impone que determinadas personas de AP que habían formado parte de la junta anterior fueran incluidas en la candidatura, que ya se encontraba cerrada con un grupo de colegiados que habían aceptado la propuesta y los puestos para los que habían sido designados.

Pero esta situación de imposiciones hizo plantearme lo difícil que sería la gobernanza de una junta sometida a presiones desde su nacimiento. Por otro lado, las ganas mostradas por los miembros del equipo sobre lo que cada uno vive y siente en su dedicación a la Sanidad y a sus pacientes, su identificación con lo que constituyen las ilusiones, el interés en nuestra profesión, fueron las causas por las que decidí hacer una separación de las candidaturas.

En todo momento he pensado que la colegiación tenía que ser lo primero, pero avatares de los últimos meses me han obligado a tomar esta decisión. La disparidad de criterios e imposiciones en cuanto a la composición de la Junta y sus cargos, así como al programa que deseo cumplir, me han distanciado del proyecto en común con Enrique de La Figuera. Hice lo posible y lo imposible por aunar, pero ni aun así pude.

¿Cómo valora la candidatura de Abascal?
Abascal durante casi treinta años fue secretario de la institución. Su candidatura se inspira en un colegio anclado en el pasado, mientras que el colegio actualmente presenta otros problemas. Creo que tuvo su momento y los tiempos nuevos demandan otras trayectorias. El conocimiento de esta época me ha impulsado a mantener mi candidatura y a apostar por el cambio.

¿Qué sensaciones tiene de cara a las elecciones?
Yo soy muy optimista. El lema de mi campaña es “Unidos por una vocación”. Yo creo firmemente en esa vocación, porque he vivido con esta profesión, porque me he volcado en ella y me ha hecho muy feliz. Para mí esta profesión ha sostenido mi espíritu vital y me da fuerzas para seguir con ilusión y con ganas de emprender nuevos proyectos.