Redacción Médica
18 de julio de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 09:05

Presentada una iniciativa de acompañamiento al final de la vida hecha en Euskadi

El proyecto Saiatu demuestra la mejora en eficiencia y costes que supone el refuerzo social

Miércoles, 14 de noviembre de 2012, a las 14:03

Redacción. Bilbao
La jornada ‘Innovación y Valor en el Ámbito de los Cuidados Paliativos en Europa’ que se ha celebrado en Londres ha sido el escenario elegido para la presentación de Saiatu. Un proyecto en el que han participado el Centro Vasco de Innovación, Emprendizaje y Desarrollo de Nuevos Negocios (DenokInn), el Instituto Vasco de Innovación Sanitaria (O+berri/Bioef) y la fundación Vasca para la Innovación Sociosanitaria (Etorbizi) en el que se ha demostrado que el refuerzo de los aspectos sociales mejora la eficiencia y los costes de la atención social y sanitaria a pacientes al final de la vida.

“Esta iniciativa se centra en una labor social de acompañamiento y apoyo al paciente al final de la vida y sus familia, trabajando de un modo complementario con las estructuras sanitarias actuales”, ha explicado la responsable del proyecto, Naomi Hasson, que ha defendido la personalización del servicio.

Rafael Bengoa, consejero de Sanidad y Consumo.

Además de disponer de una atención telefónica las 24 horas, la labor social de Saiatu con estos pacientes se ha traducido, según Hasson, en “una respuesta rápida y ágil de acompañamiento y escucha, ayuda en la gestión de los distintos recursos sociales y sanitarios, y en la organización de la red comunitaria de apoyo al paciente al final de la vida, entre otros muchos aspectos”. Además, no se dedica únicamente al paciente sino también a sus familiares y amigos: “Se puede orientar esa red familiar, optimizando su apoyo en el sentido más provechoso para el paciente y su familia”.

Los datos de evaluación de la primera fase del proyecto Saiatu,  realizada por el Instituto Vasco de Innovación Sanitaria (O+berri/Bioef), son reveladores. Así lo manifiesta su director, Roberto Nuño, para quien “se ha demostrado que la coordinación de servicios sociales y sanitarios puede mejorar la eficiencia de ambos sistemas”. Además ha destacado el elevado índice de aceptación de los familiares, que en un 92 por ciento lo recomendaría.