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El San Juan de Dios implanta una técnica pionera en artroscopia de tobillo

Minimiza el tiempo de inmovilización y permite una rápida recuperación del paciente

Miércoles, 21 de marzo de 2012, a las 17:57

Juan Manuel de León, director gerente del Hospital San Juan de Dios de Tenerife.

Redacción. Santa Cruz de Tenerife
El Hospital San Juan de Dios de Tenerife, en colaboración con el Instituto Tecnológico de Canarias, ha desarrollado una nueva técnica en la cirugía artroscópica de tobillo que permite curar la ostecondritis disecante de astrágalo proporcionando una rápida recuperación del paciente.

Como explica el jefe de Servicio de Traumatología del Hospital San Juan de Dios de Tenerife, Javier Ara Pinilla, la técnica desarrollada consiste en realizar un portal transóseo atravesando el maléolo tibial, una parte de la tibia que da a la articulación del tobillo.

Este sistema permite extraer un cilindro de tibia del lugar que se elige previamente gracias al uso a una guía quirúrgica y, a través de ese orificio (de nueve milímetros de diámetro), se introduce el artroscopio y cualquier instrumental que se vaya a utilizar.

Con esta técnica se consiguen hacer mosaicoplastias tanto autólogas (con injerto propio) como alogénicas (injerto cadavérico), fijación del fragmento osteocondral, perforaciones directas y dirigidas, implantación de condrocitos autólogos (MACI). Al final de la cirugía el cilindro se vuelve a colocar en su sitio y se fija con agujas o con un tornillo.

En el tobillo hasta el desarrollo del portal transoseo sólo se podían hacer 2 técnicas artroscópicas en las osteocondritis de astrágalo: las perforaciones y la retirada del fragmento osteocondral, ya que la localización de las osteocondritis en el astrágalo está completamente oculta por la tibia y no hay un acceso directo.

Con la nueva técnica se salva esa dificultad y abre la posibilidad de usar el mismo abanico terapéutico aplicable de forma artroscópica a la misma patología en la rodilla.

Recuperación total en un máximo de cuatro meses

Entre las ventajas para el usuario, esta técnica mínimamente invasiva permite una inmovilización mínima o nula del tobillo y agiliza la recuperación del paciente, que en un plazo de dos a cuatro meses podrá reintegrarse a sus labores habituales.

Por el contrario, en las intervenciones habituales se requiere de hasta ocho meses de recuperación y un largo período de inmovilización del pie, además de precisar de una segunda intervención para retirar el material de osteosíntesis.