Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Domingo a las 14:55

El Nisa Pardo de Aravaca ya cuenta con una Unidad de Patología Cervical

Este servicio permite prevenir, diagnosticar y tratar las patologías del cuello uterino, vagina y vulva

Lunes, 23 de marzo de 2015, a las 13:58
Redacción. Madrid
El Hospital Nisa Pardo de Aravaca ha presentado la nueva Unidad de Patología Cervical (colpohisteroscopia) por la cual se podrá prevenir, diagnosticar, tratar y seguir a las pacientes en el tracto genital inferior, que incluye no solo el cuello uterino, sino también la vagina y la vulva, a través de una valoración individual y específica.

Jose María Fernández Moya, Coordinador del Servicio de Urgencias de Ginecología y Obstetricia del Hospital Nisa Pardo de Aravaca de Madrid.

Esta nueva unidad está integrada por especialistas con una formación específica, que dedican mayor tiempo de consulta a estas patologías, con un equipamiento concreto, por lo que pueden ahondar en el diagnóstico y realizar un seguimiento exhaustivo de la paciente que, en ocasiones, no es posible llevar a cabo en las consultas habituales de Ginecología.

Aunque será el especialista el que sopese la necesidad de derivar a esta unidad, el propio paciente podrá solicitar una valoración si tiene o ha tenido alguna alteración en su citología o está infectado por el Virus del Papiloma Humano (VPH).

El equipo de la Unidad de Patología Cervical realizará una citología cérvico-vagina, el test del VPH y una colposcopia.
Desde los años 60, en España, el cáncer de cérvix ha ido reduciendo su cifra de incidencia y mortalidad. La realización de citologías cervico-vaginales en un alto porcentaje de mujeres ha contribuido de forma positiva a este descenso, pues es uno de los pocos cánceres que presenta signos detectables antes de empezar a desarrollarse.

El VPH tiene numerosas variantes, algunas de la cuales, pueden afectar a la zona genital, produciendo la aparición de verrugas genitales o lesiones precursoras del cáncer de cuello de útero. Se adquiere mediante el contacto sexual y la prevención de su contagio es esencial. Una vez detectado, el ginecólogo debe hacer un seguimiento específico para valorar las alteraciones que pueda producir.