Redacción Médica
21 de septiembre de 2018 | Actualizado: Viernes a las 19:50

“El Colegio de Madrid debe tener más peso en la OMC”

Con las elecciones a la vista, centra su objetivo en mejorar los honorarios de las aseguradoras

Jueves, 21 de julio de 2011, a las 01:02

Eva Fariña / Óscar López Alba / Imagen: Diego S. Villasante y Pablo Eguizábal
Desde octubre del pasado año, y por baja médica de la presidenta Juliana Fariña, el ginecólogo Miguel García Alarilla dirige el Colegio de Médicos de Madrid, tal y como indican los estatutos al ser él el vicepresidente. Con las elecciones colegiales en el horizonte, García Alarilla muestra su intención de presentarse a la elección para liderar la corporación durante los próximos años.
 

Miguel García Alarilla, en la sede de Sanitaria 2000.

¿Cuál es la situación interna actual del Colegio de Médicos de Madrid? Juliana Fariña está de baja desde hace unos meses y parece que usted ha tomado las riendas del Colegio.

La doctora Fariña lleva de baja laboral desde el mes de octubre. Como se ha prolongado esta situación, hemos tenido que tomar decisiones. Yo estoy haciendo las funciones de la presidenta, pero, naturalmente, cuento con su apoyo y el del resto de la Junta Directiva. Los estatutos del Colegio de Médicos contemplan que si pasada la mitad del mandato hay una baja del presidente, por la razón que sea, le sustituye el vicepresidente, que debe completar el mandato restante. Si esa situación se produce antes de los dos años es necesario convocar elecciones, y esa es la situación en la que estamos.

La profesora Fariña se puso en contacto con ustedes durante un pleno de la Junta Directiva para poner su cargo a su disposición.

Sí, exactamente. La profesora Fariña consideró que había un punto de su programa electoral que no se había cumplido y en un pleno se puso en contacto con nosotros para poner su cargo a disposición de la junta. Este punto es la eliminación de los contratos basura. Dadas las circunstancias económicas que sufre el país consideramos que era un punto de difícil cumplimiento y la Junta Directiva decidió no aceptar su dimisión.

¿Considera que el resto del programa electoral sí se ha cumplido?

Tampoco se ha cumplido otro punto que es muy importante y también es muy difícil de resolver, que es la negociación de los baremos de la asistencia privada en relación con las aseguradoras. Nosotros creemos que es posible y las compañías aseguradoras dicen que no, debido a la crisis. Nos hemos reunido varias veces y les hemos preguntado a las compañías si están dispuestas a negociar los honorarios de los médicos al alza. El problema es que siempre llegamos a una inconcreción por parte de las compañías. Es una situación incómoda para el colegio y, por supuesto, para los médicos a los que representamos.

Situación actual en la Junta Directiva del Colegio.

Negociaciones con las aseguradoras por los honorarios.


¿Cómo están actualmente esas negociaciones?

Nos hemos reunido con todas las compañías aseguradoras hace unos nueve meses y ahora pretendemos reunirnos con todas, otra vez, pero de una en una. Cuando completemos la negociación con una, sea fructífera o no, pasaremos a la siguiente. Hemos empezado este tipo de negociación con Asisa y los médicos de Medicina General.

¿De qué forma puede negociar el Colegio? Da la sensación de que las aseguradoras tienen la sartén cogida por el mango.

Sería ideal que tuviéramos un gran respaldo por parte de los médicos, sería fundamental. El otro mecanismo de presión sería plantear un plan de mejora de gestión de los recursos, fundamentalmente las mutuas Muface, Mugeju e Isfas. Hay tres compañías que tienen concierto con estas mutuas y creemos que el médico puede colaborar con ellas en temas como las recetas médicas, los genéricos, etc. La mayor presión que podemos hacer a las compañías de seguro siempre viene de la cohesión entre los médicos y el apoyo que den al Colegio.

Eva Fariña, redactora de Redacción Médica; Óscar López Alba, redactor jefe; y Ricardo López, director general de Sanitaria 2000, junto a Miguel García Alarilla en un momento de la entrevista en la sede de Sanitaria 2000.

El Colegio de Médicos de Madrid está a la vanguardia en este sentido, porque pocos colegios han establecido estas negociaciones con las aseguradoras.

Quiero puntualizar que no hay una negociación, puesto que no se han sentado a negociar; por ahora son solo conversaciones. Es lógico que el Colegio de Médicos de Madrid esté a la vanguardia en estos temas puesto que es la entidad que más colegiados tiene en estas circunstancias. Incluso hay baremos y honorarios que son más bajos en Madrid que en otras provincias pequeñas. Probablemente esto se deba a la oferta de médicos que tiene la capital.

¿Cómo ha ido la reunión con Asisa?

En la reunión con Asisa hubo buenas palabras por parte del director provincial de Madrid, Luis Mayero, que siempre nos remite al escalón jerárquico superior. Las palabras son buenas, pero hay que pasar de las palabras a los hechos.

¿A corto plazo están previstos más encuentros con otras aseguradoras?

Iniciaremos conversaciones con otras compañías después del verano, fundamentalmente con aquellas que tienen conciertos con las mutualidades, como Adeslas y DKV.

Unos meses después de la implantación de la Libre Elección en Madrid, ¿qué opinión tiene de su desarrollo?

Todavía no está completa la transición del sistema antiguo. Creo que la implantación va bien, pero tal vez un poco lenta. Han surgido problemas con los sistemas informáticos y la implantación de la receta electrónica, pero creo que todo va por buen camino. Habrá que ver la evolución.

En primavera de 2012 habrá elecciones en el Colegio.

Discrepancias con el Código Deontólogico de la OMC.

Hace unas semanas la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, planteó la posibilidad de establecer una especie de catálogo de medicamentos, como el de Galicia. ¿Qué le parece?

Conceptualmente no me parece mal el famoso ‘cataloguiño’, pero creo que debe haber un acuerdo en toda España.

¿Cree que de alguna forma limita la libertad de prescripción del médico?

Efectivamente, la puesta en práctica de este catálogo de medicamentos limita la libertad del médico a la hora de prescribir, es evidente. Otra cosa es que sea conveniente desde el punto de vista económico. Debemos preguntarnos si las prestaciones sanitarias públicas actuales son asumibles.

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