Redacción Médica
24 de septiembre de 2018 | Actualizado: Lunes a las 16:10

El ‘coach’ de equipos encuentra su hueco en la sanidad pero no es probable que ‘cale’

La mayoría lo recibe como una profesión útil pero duda de su consolidación en España

Domingo, 26 de enero de 2014, a las 20:39
Javier Barbado. Madrid
El coaching en el sector sanitario y, más en concreto, el pensado para ayudar a directivos a conformar sus equipos y conseguir sus metas ha encontrado su hueco en la sanidad española, pero no es probable que su figura se consolide con el tiempo del modo en que lo ha hecho en otros países cercanos como Reino Unido. Al menos eso es lo que opinan los lectores de Redacción Médica que han votado en la encuesta publicada estos días por el periódico y que contenía cuatro interrogantes.


El primero de ellos plantea si se considera el coaching como una actividad útil en la dirección de equipos sanitarios (y así lo ratificó el 80 por ciento de quienes votaron), o bien su aportación resulta prescindible e incluso puede tildarse de contraproducente (así se lo pareció al 20 por ciento restante).


En segundo lugar, ante la disyuntiva de si la figura del coach llegará a consolidarse en el sistema sanitario español (sin diferenciar entre la sanidad pública y la privada), el 66,7 por ciento de los lectores de este periódico pensó que no será así ya que “la mentalidad española no lo ve como una inversión rentable” (frente al 33,3 por ciento que juzgó que sí calaría tal condición profesional en nuestra red de centros y hospitales como ha sucedido en otras naciones próximas).


Por otra parte, para el 60 por ciento de los votantes el coach no es un intruso, es decir, su trabajo no interfiere con las funciones de otros profesionales como, por ejemplo, los representantes sindicales o los propios directivos (los primeros a menudo median entre éstos y la plantilla de forma que se puede interpretar como similar, por algunos, a lo que hace el coach). Y, por último, más de la mitad de los lectores de Redacción Médica que participaron en el sondeo (68,8 por ciento ) no duda de que el coach, para ejercer su oficio, no tiene por qué estar formado como psicólogo (en la práctica, de hecho, no siempre es así, ya que a menudo procede del mundo de la gestión o management o ha cursado otras licenciaturas –por ejemplo, Ciencias Económicas– especializándose después por medio de estudios de posgrado).