16 nov 2018 | Actualizado: 17:30

La crisis de Asturias debilita la oposición sanitaria socialista

De no seguir Blanco en Sanidad, la consejera andaluza se quedaría sola en el Paseo del Prado

Sábado, 02 de noviembre de 2013, a las 12:04

Redacción. Madrid
El “no” del PSOE al votar la reforma de la ley electoral en el pleno de la Junta General del Principado de Asturias ha quebrado su pacto de gobierno con UPyD e Izquierda Unida (IU). Javier Fernández, quien lleva la batuta regional desde mayo de 2012, rechaza una crisis de gobierno pero, si la hubiera, podría debilitarse el reducto socialista que Faustino Blanco defiende en el Consejo Interterritorial junto a la consejera andaluza María José Sánchez Rubio.

El consejero asturiano de Sanidad, Faustino Blanco.

El anuncio de IU y UPyD es significativo porque se produce en vísperas de votar los presupuestos regionales para 2014. El altavoz del malestar está en manos de la portavoz de UPyD, Rosa Díez, porque la reforma electoral era un punto básico que sustentaba el acuerdo que en su día permitió a Fernández acceder a la Junta desempatando los escaños (22) de la derecha y la izquierda parlamentarias. Para el portavoz de IU, Ángel González, la decisión socialista ha provocado “una desconfianza difícil de superar en mucho tiempo”.

Pese a las amenazas de Rosa Díez, Fernández anuncia a los medios que no teme una crisis de gobierno y que seguirá velando por los intereses de los asturianos hasta el final de la legislatura (2016). Pero dada esta tormenta política recién desencadenada, quizás ese sea un pronóstico demasiado optimista y estén en claro ‘peligro’ los consejeros del PSOE, entre ellos, el titular de la Sanidad, Faustino Blanco. El asturiano es ahora, junto a la consejera andaluza de Salud, Igualdad y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, voz socialista en el Consejo Interterritorial, donde la oposición, debilitada tras las últimas elecciones autonómicas, se completa con Canarias (Coalición Canaria), Navarra (UPN) y Cataluña (CiU).

Mediante un comunicado de prensa, el consejero de la Presidencia del Gobierno asturiano, Guillermo Martínez, ha calificado de "irresponsabilidad" la decisión del partido de Rosa Díez, a la que ha acusado de hacer "política de vodevil", y ha reiterado la intención del Ejecutivo de seguir trabajando y presentando iniciativas parlamentarias, pese a quedar en minoría tras la pérdida de apoyos.

La presidenta del Partido Popular de Asturias, Mercedes Fernández, ha destacado "la grave situación política creada" y a la par que ha reclamado a Javier Fernández que ofrezca explicaciones a los asturianos ante una ruptura que deja a su gobierno en clara minoría, y anunció a este respecto que el PP pedirá la comparecencia en la Junta General del presidente del Principado “para que se dirija a los ciudadanos de forma personal y directa, y no a través de consejeros o personas interpuestas”.

También se ha pronunciado sobre el tema el presidente de Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, para 'recordar' que cuando él fue presidente del Gobierno autonómico, "en el momento en que una mayoría (PP y PSOE) rechazó los presupuestos del cambio, convocó elecciones porque no iba a estar en el sillón para no hacer nada". En este sentido, le ha preguntado al presidente actual, Javier Fernández, qué piensa hacer si se ve en esta situación.

Apoyo de la ejecutiva nacional a Fernández

El PSOE defiende la postura del presidente del Principado de Asturias, como han puesto de manifiesto tanto su vicesecretaria general, Elena Valenciano, como el secretario de Organización, Óscar López. Valenciano ha acusado este sábado a Rosa Díez de buscar “un gran titular para el congreso en el que hoy será reelegida líder de UPyD" y lamenta que "esta vez les ha tocado pagar a los asturianos". Por su parte, López recuerda que en el acuerdo que Fernández firmó con UPyD en mayo de 2012 se dejaba claro que la reforma electoral se cambiaría “si se daban amplias mayorías, porque las reglas del juego sólo se pueden cambiar con consenso”. Algo que no sucedió en la citada votación, con el voto negativo de PP y Foro, es decir, la mitad de la Cámara autonómica.