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Miércoles, 15 de febrero de 2012, a las 15:24

Redacción / Imagen: Adrián Conde. Madrid
Al menos el 60 por ciento de los fondos que destina la sanidad pública a costear los tratamientos rehabilitadores del dolor cervical, lumbar y de hombro --los motivos más frecuentes para ir a una rehabilitación-- se gastan en procedimientos "inútiles" o "sin fundamento científico" que avale su seguridad y eficacia.

Francisco Kovacs, director de la Reide.

Esta es la principal conclusión del estudio realizado por investigadores del Servicio Canario de Salud, en colaboración con la Fundación Kovacs, el primero que cuantifica el dinero que gasta la sanidad pública española en procedimientos ineficaces o no evaluados. Sus resultados se han publicado en 'BioMed Central Musculoskeletal Disorders' y han sido presentados este miércoles por Francisco Kovacs, coautor del trabajo y director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la España (Reide), y el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín.

El trabajo se ha centrado en datos del Servicio Canario de Salud --aunque los resultados son extrapolables al resto de España-- y en el manejo de tres dolores que afectan hasta el 70 por ciento de la población y son una de las causas más frecuentes de consulta en AP.

Así, los investigadores constataron que, en tres años (de 2004 a 2007), el Servicio Canario de Salud gastó unos 5,1 millones de euros en pagar centros privados concertados para proporcionar tratamiento rehabilitador a unos 19.000 pacientes, 8.308 individuos con dolor de cuello, 5.693 con dolor lumbar y 5.035 con dolor en el hombro.

Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC.

El 27% del gasto a tratamientos “inútiles”

De media, recibieron hasta 35 sesiones de rehabilitación en las que se aplicaron unas cuatro técnicas diferentes. El 59,5 por ciento de las técnicas carecía de pruebas científicas de su eficacia o no habían sido evaluadas ni en seguridad ni en eficacia antes de usarse. En concreto, el 32 por ciento de los fondos públicos se destinó a pagar técnicas no evaluadas y el 27 por ciento a tratamientos que habían demostrado previamente ser "inútiles". Sólo el 39,9 por ciento de los procedimientos empleados --que supusieron el 40,5% de este gasto público-- contaba con pruebas científicas de su eficacia.

Según Kovacs, "como ejemplos de tratamientos no evaluados para el dolor cervical, hemos visto que se ha aplicado la termoterapia o la onda corta; para el dolor lumbar, la iontoforesis y la magnetoterapia; para las dolencias de hombros, el masaje, la electroestimulación, la onda corta o la magnetoterapia".