Redacción Médica
23 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 15:40
Miércoles, 11 de enero de 2012, a las 22:55

EL CAFÉ DE REDACCIÓN MÉDICA
JOSÉ i. eCHÁNIZ, CONSEJERO DE SANIDAD Y ASUNTOS SOCIALES DE CASTILLA-LA MANCHA
“Ahora es irresponsable pedir más dinero para sanidad”
Reconoce que la mayor "frustración" de su actual cargo es "no poder pagar a los proveedores" por culpa de la "monstruosa deuda" que la autonomía arrastra de la etapa anterior

“El ciudadano de Castilla-La Mancha tiene y tendrá una deuda moral con los farmacéuticos”

“Si alguna vez se instaura el copago no será desde Sanidad, sino por indicación de Economía”

Ricardo López / Óscar López Alba / Imagen: Diego S. Villasante / Adrián Conde
Con la experiencia que dan cuatro años como consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid (1999-2003), José Ignacio Echániz, médico y político, asumía en julio pasado el difícil reto de dirigir la Sanidad y los Asuntos Sociales en Castilla-La Mancha, donde se ha encontrado con un grave problema de liquidez en las cuentas del departamento, herencia del Ejecutivo anterior, tal y como él mismo denuncia. Aunque el escollo económico es grande, mira hacia el horizonte con ganas de hacer transformaciones, como por ejemplo la idea pionera en nuestro país de establecer áreas sociosanitarias que acompañen al paciente durante todo su paso por el sistema.

José Ignacio Echániz en la sede del Grupo Sanitaria 2000.

¿Cómo ha visto el nombramiento de Ana Mato como ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad?

Sorpresa en la medida en que la mayor parte de los augurios podían hacer presagiar que iba a ser Ana Pastor, que sin duda hubiera sido una gran responsable del departamento. Pero no sorpresa porque el perfil de Ana Mato no sea el adecuado. Yo tengo la suerte de conocer a Ana Mato desde hace casi 30 años, cuando llegó al Gobierno de José María Aznar en Castilla y León, y he seguido su trayectoria de una forma muy personal, desde la amistad, y creo que tiene una trayectoria política impecable en todos los órdenes y siempre ha estado muy cerca del sector sociosanitario, del que ha sido impulsora durante muchos años en el seno del Partido Popular. Es un área que conoce bien, no es una novata en esta materia.

Ha habido cambio de Gobierno tras las elecciones de noviembre, muchos cambios en mayo también después de los comicios autonómicos, y el Consejo Interterritorial va a ser de clara mayoría del Partido Popular, ¿cómo ve esta circunstancia?

El hecho de que haya una sintonía programática para abordar la gestión de la sanidad en todas las comunidades autónomas, con una buena coordinación con el ámbito nacional, yo creo que va a ser muy positivo. El hecho de que al frente del Ministerio haya una persona de la capacidad de coordinación y diálogo como es Ana Mato es también otro elemento muy satisfactorio. Mantener esa homogeneidad va a ser un factor importante para ir más deprisa en los cambios que debemos abordar.

¿Cuáles son esos temas que debe abordar el Interterritorial con más urgencia?

Hay muchos temas encima de la mesa. Desgraciadamente son muchas las cuestiones que han estado ralentizadas, si no paradas durante los últimos ocho años, y que hay que retomar de urgencia. En los últimos años se han producido muchos cambios en la sanidad, pero hay algunos temas que me he vuelto a encontrar en la misma situación al volver a una responsabilidad como consejero. Posiblemente el más significativo es el de la financiación. Tenemos un gasto sanitario muy importante y hay una grave caída de los ingresos que conforman la asistencia sanitaria y social, como el IRPF o el IVA. Es indispensable que en el tiempo que comienza seamos capaces de establecer un nuevo sistema de financiación para las comunidades autónomas, que permita coordinar a los territorios de una forma más eficaz y que también diseñemos un modelo de consenso que sea estable y que haga al SNS sostenible.

¿Qué le parece la designación de Mato como ministra?

¿Es partidario del copago?

¿Cómo se puede encontrar el equilibrio entre el déficit de financiación y el mal momento económico que atravesamos?

En España desde hace más de 20 años se viene diciendo que hay que aumentar el peso de la sanidad en el Producto Interior Bruto (PIB) nacional, y de hecho se ha ido haciendo. Ese peso se va a aumentar de forma virtual en los próximos años debido a la crisis económica. Hay discursos muy delicados, como el del expresidente del Gobierno, Felipe González, que pide más dinero para la sanidad. Lo siguiente que debe poner sobre la mesa es de dónde se saca ese dinero y de dónde se quita, porque endeudarnos no podemos hacerlo. Discursos así son irresponsables, porque no va a haber más dinero. Lo que hay que hacer es gastar mejor lo que tenemos.

El Estado del Bienestar no es solo sanidad, es también educación, dependencia, pensiones, prestaciones para el desempleo, etc. Y si queremos garantizarlo, en el futuro debemos crear empleo. El empleo es la clave de todo, la respuesta a todo. Con empleo hay más gente que tributa, y por lo tanto entra más dinero en la financiación. Sin empleo no hay Estado de Bienestar. Con cinco millones de parados se han desplomado los ingresos con los que los consejeros de Sanidad y la ministra hacen sus cuentas, y sus pagos, y proveen los servicios. El empleo va a ser una prioridad del Gobierno de Mariano Rajoy, que ya trabaja en una profunda reforma laboral. También comprometen la financiación la caída de la natalidad y el envejecimiento poblacional.

Hemos visto estos días en Portugal que han apostado por aumentar el copago en ciertos servicios sanitarios y en Cataluña lo han hecho con la receta farmacéutica. ¿Cree que la situación es tan grave como para recurrir a esta fórmula?

Todos los sistemas de financiación tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Lo que sí que puedo asegurar es que si en España en algún momento se pone en marcha una iniciativa como el copago, no partiría de los responsables sanitarios, sino de los económicos, como un mal menor ante la incapacidad de financiar un sistema sanitario bueno como el que tenemos.

Yo he tenido que tomar decisiones delicadas en los últimos meses en materia sanitaria en Castilla-La Mancha en capítulos como inversiones o recursos humanos, ante una situación kafkiana desde el punto de vista económico. Nos hemos encontrado un déficit brutal, con el presupuesto gastado casi por completo a mitad del ejercicio. Como es evidente, frente a esta situación, yo he tenido encima de la mesa diversas alternativas, y una de ellas ha sido el copago, como la ha tenido Cataluña y al final la ha implementado. Yo he apostado por otras alternativas antes que introducir un ‘repago’. Hemos buscado antes la eficiencia, reordenando guardias, revisando las llamadas ‘peonadas’, el funcionamiento de los hospitales, la organización interna, también los compromisos de infraestructuras, introduciendo elementos de colaboración público-privada para poder culminar los proyectos.

He tenido sobre la mesa la posibilidad de reducir drásticamente el sueldo de los profesionales, casi un 50 por ciento; introducir el copago; la posibilidad de cerrar hospitales y frenar nuevas infraestructuras. Las he debatido con mi equipo y al final hemos apostado por la eficiencia.

¿Cuál es el balance que hace de estos primeros 6 meses?

¿Cómo ha vivido la situación con las farmacias?

La oposición dice que el PP está esperando a las elecciones en Andalucía para instaurar el copago…

Yo llevo oyendo este discurso al PSOE desde que el mundo es mundo. Yo fui consejero hace ya de más de 10 años y en el Parlamento de la Comunidad de Madrid ya me acusaban de ser un privatizador y que iba a poner en marcha el copago. En cualquier caso, como he dicho antes, hay otras medidas antes del copago, pero si llega el momento de tomar esta decisión debe ser por consenso nacional, no por una comunidad. Hay que mantener la cohesión y la coherencia del Sistema Nacional de Salud.

La tasa por receta de Cataluña tampoco le convence entonces…

Me parece una medida de ingreso, con la que van a conseguir recaudar una porción del presupuesto de farmacia importante, pero creo que hay otras medidas de eficacia anteriores. Sinceramente, no sé si Cataluña ha explorado todas las posibilidades anteriores. Yo en Castilla-La Mancha sí que lo voy a hacer, voy a reducir el gasto farmacéutico de una manera importante en este ejercicio de 2012. En Castilla-La Mancha había muchos márgenes de ineficiencia, y estamos trabajando en ellos. No sé si en Cataluña también los habrá.

¿Qué medidas son a las que se refiere?

Hay medicamentos de muy alto precio que vamos a intentar dispensar a través de hospitales, hay elementos de la receta electrónica que pueden permitir márgenes de mejora y vamos a intentar que la prescripción por parte de los facultativos sea más ajustada a las necesidades, a través de una remodelación del sistema en su conjunto. Vamos a intentar que los profesionales de la Atención Primaria puedan dedicarle más tiempo al paciente, y que se piense también en otros procedimientos terapéuticos que no necesiten el uso farmacológico. Hay que limitar el gasto a lo razonable. En España, durante muchas décadas, el gasto farmacéutico crecía anualmente por encima del 10 por ciento. Hay que ser eficientes, porque manejamos el dinero de los ciudadanos, no debemos olvidarlo.

Centrémonos ahora en la situación que se ha encontrado en Castilla-La Mancha. ¿Qué balance hace de estos seis primeros meses al frente de la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales?

Nadie podrá imaginarse jamás lo que hemos pasado en los últimos seis meses en Castilla-La Mancha. Hemos tenido que hacer grandes esfuerzos ante una situación catastrófica. En definitiva, yo he intentado hacer lo que han hecho las familias españolas. Muchas se han encontrado en mitad de la crisis con una incapacidad de acometer los pagos de su hipoteca, han tenido que ajustar sus gastos, optimizar las compras familiares, etc. La situación que heredamos era realmente grave. En junio estábamos en un déficit del 4,9 por ciento virtual, pero realmente era superior al 6 por ciento. Eso significaba que la previsión a cierre del ejercicio iba a ser del 12 por ciento. En un año en que la Unión Europea exige a España que las comunidades autónomas no superen el 1,3 por ciento. Con una deuda heredada de más de 8.000 millones de euros. Si la comunidad tiene un presupuesto en torno a los 7.000 millones significa que había más de un ejercicio completo de deuda acumulada, y como mi Consejería supone un 55 por ciento del presupuesto total, pues solo hace falta calcular para ver que 5.000 millones de deuda son del área sanitaria y social. Hay cifras que hablan por sí solas de lo que nos encontramos, como por ejemplo que nos enfrentamos al pago de intereses de un millón de euros al día.

Toda esta situación ha creado un clima de desconfianza de las cajas financieras respecto a Castilla-La Mancha. Nos hemos encontrado con una situación brutal de impagos por valor de decenas y decenas de millones, y negociar los créditos así con las entidades es muy difícil. Cuando llegué me encontré en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, el Sescam, 152.000 facturas sin pagar a miles de proveedores. Casi una habitación entera. Facturas sin pagar a laboratorios farmacéuticos durante más de dos años, es decir, un periodo de pagos superior a los 700 días. A las farmacias ya se las había dejado de pagar hacía unos meses. Se debía también a empresas de ambulancias, residencias de ancianos, servicios que se prestan en hospitales como el de catering, centro de menores tutelados, de inmigrantes, a organizaciones de discapacidad, etc. Una deuda monstruosa y todo el mundo llamando a la puerta del nuevo Gobierno pidiéndole saber qué pasaba con lo que se le adeudaba.

¿Por qué ha apostado por la gestión mixta hospitalaria?

¿Diferencias entre su etapa en Madrid y esta de ahora?

La primera llamada que recibí yo como consejero, nada más sentarme en el sillón de mi despacho a principio de julio, fue la de los farmacéuticos, que me dijeron que llevaban desde el mes de mayo sin cobrar. Lo peor de todo es que en los seis primeros meses del año se había gastado el 86 por ciento del presupuesto y para el resto solo quedaba el 14 por ciento, con lo que había que atender la deuda, los intereses de la deuda y todos los pagos pendientes.

¿Cómo han tratado de combatir esta situación?

Lo más importante es que en agosto ya pusimos en marcha un Plan de Garantía de los Servicios Sanitarios y Sociales Básicos y hemos conseguido comenzar a encauzar la situación. Hemos ahorrado 220 millones de euros solamente en este semestre y hemos conseguido cerrar el ejercicio en lugar de con un 12 por ciento de déficit, con un 9 por ciento de déficit, es decir, tres puntos menos que las previsiones.

Eso es algo muy importante, ya que nos va a permitir decirle a las entidades financieras que Castilla-La Mancha, que ha sido valorada por culpa de esa gestión irresponsable como bono basura, no es basura.

¿Se han sentido en la lupa usted y sus compañeros de Gobierno regional por ser María Dolores de Cospedal, una de las líderes del PP, la presidenta?

Ha sido un factor importante a la hora de sentir la presión de medios de comunicación, y también desde otras comunidades, incluso del PP, que veían a la secretaria general de su partido como punta de lanza en la toma de decisiones de medidas de ajuste. María Dolores de Cospedal es una persona competente, seria, responsable, que ha sido capaz de escuchar a sus consejeros y adoptar las medidas de forma conjunta. Lo está haciendo y lo va a hacer muy bien.

En el caso concreto del pago a las oficinas de farmacias, en algunos momentos ha dado la sensación de que era un problema que se había generado con la llegada del Gobierno de De Cospedal. ¿Cree que lo ha percibido así la opinión pública?

No es lo mismo generado que explotado. Es un problema que explota con la llegada del PP, pero que no lo genera el PP. Como he dicho, la primera llamada que recibo como consejero es la de la presidenta del Consejo Regional de Farmacéuticos pidiéndome auxilio porque ya no les habían pagado mayo. El anterior Gobierno había ido cada ejercicio gastando al principio del año una parte del presupuesto en tapar las deudas del año anterior. En 2011 pagaron gran parte de las deudas asumidas durante 2010. Y con el poco dinero que quedaba iban tirando. Eso venía sucediendo desde 2007. Era una bola que iba pasando de año a año y que provocó que en mayo de 2011 hubieran consumido casi todo el presupuesto.

Con esta situación que nos encontramos había dos formas de operar. Seguir haciendo lo que hacía el PSOE, es decir, no pagar nada y con el presupuesto de 2012 pagar las deudas de 2011, y continuar inflando la bola de nieve, o parar. Lo hicimos con el mandato de los ciudadanos, que dieron al PP una mayoría absoluta parlamentaria, y así comenzamos una nueva época, generando confianza en los mercados y empezando a hacer un modelo económico que permite pagar las deudas sin tener que restar dinero a 2012. Lo que pretendo con la deuda heredada es ir haciendo la digestión durante los próximos dos o tres años.

Además, el problema es que a los proveedores les habían dicho, “cuando pasen las elecciones te pago”, y cuando pasaron las elecciones vinieron a cobrar, era otro Gobierno y nos quedamos asustados, porque no era solamente el déficit contabilizado, sino que mucha gente no había pasado aún las facturas, las tenía en su poder para presentarlas al día siguiente de la toma de posesión.

Por todo esto no hemos podido pagar la factura pendiente con las farmacias, y quiero aprovechar la ocasión que me brinda Redacción Médica para agradecer a los farmacéuticos de Castilla-La Mancha la responsabilidad con la que han asumido el coste durante todo este tiempo. Quiero poner en valor ante todos los ciudadanos de Castilla-La Mancha que los farmacéuticos han estado financiando con recursos propios personales y endeudándose de forma unilateral para poder pagar un servicio que la Administración no le podía pagar porque no tenía fondos. Yo no podía pagar, pero sí que podía ser sincero. Hasta el 31 de diciembre no voy a poder hacer frente, porque no tengo dinero. Haremos un plan para que las facturas del segundo semestre de 2011 las vayamos pagando de una forma inteligente. Si todo funciona bien espero que en inicios de 2012 estemos pagando de una forma normalizada, y que en el menor tiempo posible, dos años, dos años y medio, hayamos pagado toda la deuda. Todo va a depender de cómo funcione la economía. Si en Castilla-La Mancha se crea empleo, ese dinero fresco servirá para hacer los pagos. Si la situación económica no mejora, habrá más dificultades.


Lea la entrevista completa en la sección de CASTILLA-LA MANCHA