20 nov 2018 | Actualizado: 15:20

Cáncer de mama: los nuevos fármacos marcan un camino que la financiación no debe frenar

Expertos piden ensayos clínicos que permitan evaluar otras posibles indicaciones para los productos más allá de las aprobadas por los órganos reguladores

Martes, 05 de marzo de 2013, a las 20:29

Eduardo Ortega Socorro / Imagen: Pablo Eguizábal y Miguel Ángel Escobar. Madrid
El de mama es el cáncer más prevalente en mujeres en todo el mundo. Esta dolencia registra 25.000 nuevos casos y causa 6.000 muertes al año solo en España, y todo ello a pesar de lo mucho que se ha avanzado en su tratamiento, gracias a hitos como Herceptin, en los años 90. Con esta cuestión de fondo, expertos reunidos por Sanitaria 2000 en ‘La innovación terapéutica a debate: el Cáncer de mama’ reclaman que se mantenga la apuesta por medicamentos innovadores en esta dolencia, que están permitiendo cambiar su curso, y que la financiación no suponga un problema para el tratamiento de las pacientes. La Administración está de acuerdo con esta postura, siempre y cuando los productos sean coste-efectivos y no perjudiquen la sostenibilidad del SNS.

Conclusiones del debate.

Gimón expone las preocupaciones de los pacientes.

Juan de la Haba, oncólogo y miembro de la junta directiva del Grupo Español de Investigación del Cáncer de Mama (Geicam): Se puede decir que el cáncer de mama es una de las patologías tumorales en la que más se ha avanzado en los últimos años. No cabe la menor duda de que esto se debe a la incorporación de novedades diagnósticas y terapéuticas al tratamiento. Represento a un grupo de investigación clínica, Geicam, muy condicionado por el trabajo de que realizo, fundamentalmente ver pacientes y la forma de percibir cualquier innovación terapéutica va a venir muy matizada por el paciente que uno tiene enfrente.

Cualquier incorporación de algo nuevo a la práctica clínica es un reto, en formación, en aprendizaje del manejo y en cómo se compatibiliza esa innovación terapéutica con otros frentes que se tienen abiertos en la enfermedad. Es ahí donde la investigación clínica tiene su hueco, y que la consulta médica localice el uso de esa innovación en casos muy concretos de cada paciente.

Antonia Gimón, miembro de la junta directiva de Fecma: Hace unos días leía una intervención de un responsable del Ministerio de Sanidad en la que que resumía la posición del movimiento asociativo de pacientes, afirmando que unas asociaciones son muy sensibles a la sostenibilidad, mientras que otras únicamente plantean que tienen derechos, que lo nuevo es lo mejor y que quieren nuevos medicamentos. Desde mi punto de vista, no existe contradicción entre la defensa de la sostenibilidad del SNS y la reclamación de métodos de diagnóstico y de fármacos innovadores si ello es en beneficio de los pacientes.

No soy la portavoz del movimiento asociativo de pacientes, pero sí me atrevo a afirmar que los pacientes, como parte activa de la sociedad en la que vivimos, defendemos la sostenibilidad, la suficiencia del SNS y que la sanidad española siga siendo pública, universal y gratuita, una sanidad que sea elemento de cohesión social y de igualdad y que se sustente en la provisión de impuestos y en la solidaridad.

Los pacientes no queremos que se cuestione el derecho universal a la salud. En estos momentos, esto es lo más innovador que podemos reclamar a las instituciones sanitarias, y es lo más innovador porque creemos que es necesario. A las mujeres pacientes de cáncer de mama, como usuarias de la sanidad nos preocupa su financiación actual y futura. No somos ajenas a la situación económica, sentimos la crisis como todos, pero entendemos que los ahorros y los ajustes, sin duda también necesarios en la sanidad, no se pueden traducir solo en recortes presupuestarios, que afectan a la investigación, a los servicios y a las prestaciones. Para los pacientes, la calidad de la sanidad no es negociable. No aceptamos limitaciones en la inversión y en la innovación, porque los más perjudicados serán los pacientes oncológicos. En tiempos de dificultades económicas, es necesario manifestar que se realicen mayores esfuerzos presupuestarios para que no disminuya la investigación pública y privada, que ambas se coordinen para sumar valor añadido a los resultados.

De la Haba explica la innovación que pueden aportar sobre los productos los profesionales sanitarios.

Vivancos afirma que Perjeta supone un hito en el tratamiento del cáncer de mama.

El movimiento de pacientes no es prescriptor de medicamentos, ni es una agencia de evaluación de ensayos clínicos. Lo que sí conoce el movimiento es que con la investigación y con la innovación se mejoran los métodos de diagnóstico, la eficacia de las terapias y la solvencia de los medicamentos. Nuestra Federacición Nacional de Cáncer de Mama tiene confianza en el SNS y sus profesionales, y no dudamos de que valoran la salud del paciente y de que aplican los mejores tratamientos que estiman en cada caso. La innovación y la eficacia en la sanidad son criterios rigurosos que no se oponen a la gestión de lo público, y no tiene que estar enfrentados.

Reaccionamos con preocupación lógica cuando leímos y escuchamos que podría modificarse a la baja las actuales campañas de diagnóstico precoz y cribado. No entendíamos que esto desapareciese. No sabe señor Rivero lo que nos tranquilizó que usted ratificara el valor de estas campañas. Defendemos esa participación, porque es lo mejor que hay hoy en día. Somos la envidia de muchos sitios de Europa en programas de detección precoz en cáncer de mama.

La atención en España de pacientes oncológicos es buena, diría que muy buena. Entenderán que nos preocupe escuchar ese mantra de ahorros, recortes, ajustes en las políticas de la sanidad pública, porque esto afecta directamente a la calidad de las prestaciones y de los servicios. Como usuaria de la sanidad, lo que puedo decir es que la vida no se debe someter a puros ajustes presupuestarios. Se puede y se debe examinar la relación entre coste y eficacia, pero no es correcto valorar solo los costos cuando de lo que hablamos es de vidas humanas.

Entendemos que es la innovación la que proporciona los avances, los mejores y más fiables diagnósticos, más eficaces tratamientos, terapias menos agresivas y avances en las corrección de efectos adversos.

El cáncer de mama, con 27.000 nuevos casos al año en España, tiene un coste socioeconómico y personal importante. Somos conscientes de ellos, igual que también lo somos de que la supervivencia en cáncer solo se aumentará con innovación y nuevo conocimientos. Eso es lo que ha permitido crear grupos de pronóstico diferentes y de tratamientos cada vez más individualizados.

Mezclar gestión económica y gestión clínica genera confusión en los pacientes y un largo problema en su tratamiento. Estudios científicos solventes estiman que 250.000 pacientes de cáncer reciben en estos momentos medicamentos basados en la innovación.

No puedo dejar de referirme al pacto por la sanidad. Todos los gobiernos anuncian un gran pacto por la Sanidad, necesario y reconocido por todos, para dar tranquilidad a los profesionales y a los pacientes, y para que todos tengamos acceso a los mismos tratamientos. Señor Rivero, usted forma parte del Ministerio de Sanidad en el que es una autoridad, por favor, que podamos tener un gran pacto por un cartera de servicios única, porque eso llevará consigo que cada comunidad autónoma no vaya a su aire ni que haga cosas distintas, y que , dependiendo de dónde se viva, la equidad sea de una manera o de otra. Si se calman las aguas de la política española, sería posible que esta legislatura llegara el tan necesario pacto por la sanidad que todos reclamamos.

Rivero informa de la postura del Ministerio de Sanidad respecto a la financiación de nuevas innovaciones.

Cruz considera que los propios clínicos tienen que tener en cuenta la sostenibilidad en las prescripciones.

Juan Jesús Cruz, presidente de Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): La innovación es siempre necesaria, es lo que permite que avancen terapéutica y diagnósticos. Hablando en oncología, la innovación es clave, tanto en diagnóstico como en terapéutica. Los avances que se han hecho han sido gracias a los pequeños pasitos que se han ido dando sucesivamente para llegar a donde estamos en estos momentos. Se han dado en diagnóstico precoz, se han dado en terapéutica y cada uno de ellos, que muchas veces cuando los analizamos parece que han hecho poquito pero han costado mucho, ha permitido que en el cáncer de mama pasemos de una supervivencia a los cinco años del 50 por ciento a que en estos momentos estemos en un 90 por ciento. Sumadas unas con otras, han sido claves.

La innovación farmacológica es absolutamente clave en estos momentos, y creo que nadie pone en duda que en España los pacientes de cáncer de mama deben seguir teniendo acceso a los mejores medicamentos innovadores. Por eso habrá que tomar medidas en algunos aspectos para reequilibrar, pero creo que no se puede negar ningún tipo de medicamento innovador. Todos estamos en el mismo barco.

Rosario Vivancos, directora de Gestión de Clientes de Roche: Creo que la innovación terapéutica es especialmente relevante por el impacto que tiene en salud de la población. Hay un estudio americano que demuestra que de la esperanza de vida ganada durante la pasada década un 40 por ciento es por la innovación farmacéutica, por las nuevas terapias. Y esto, en concreto, en cáncer de mama es indiscutible. La innovación terapéutica en cáncer de mama ha logrado cambiar el curso de la enfermedad y la vida de las mujeres que padecen esta enfermedad.

Hace menos de 20 años, la enfermedad de una mujer con cáncer de mama avanzado progresaba en unos cinco meses con quimioterapia. A raíz de finales de los años 90, con la incorporación de terapias biológicas, en este caso Herceptin (trastuzumab), cambió radicalmente el manejo de la enfermedad, y lo hizo porque se identificó un marcador, el HER2 positivo, que hacía que se pudiera seleccionar tratar a determinadas mujeres y no a otras, evitando así toxicidades innecesarias y gastos en pacientes que no iban a responder. Se estima que desde entonces, en Europa, el tratamiento con Herceptin ha evitado unas 28.000 muertes en 10 años.

Pero esta innovación terapéutica no es fruto de la casualidad, sino de muchos años de desarrollo y de investigación clínica, en muchos casos fallidos, en otros se acierta. La compañía que represento, Roche, es líder en su compromiso con la innovación terapéutica. A pesar de la crisis y del entorno en el que vivimos, tiene 70 productos en investigación, 11 de ellos en fases muy avanzadas de su desarrollo clínico. Hablando en concreto de España, Roche mantiene una constante inversión en investigación clínica, unos 50 millones de euros por año, con más de 300 ensayos clínicos con la participación de 18.000 pacientes. El compromiso con la innovación es y seguirá siendo nuestra principal razón de ser.
En concreto en cáncer de mama, tenemos en marcha 34 ensayos clínicos con una participación aproximada de 1.500 pacientes españolas. Nuestra apuesta es firme.

Pero con los estándares de excelencia que se han alcanzado en el manejo de cáncer de mama, ¿se puede hacer más? Sí, se puede. Según datos de SEOM, hay 27.000 nuevos casos y 6.000 muertes al año. De hecho, el 50 por ciento de las mujeres con cáncer de mama avanzado progresan al año y una de cada tres fallece durante los tres primeros años. Roche, en su compromiso con la innovación, aporta pertuzumab, un nuevo tratamiento biológico que añadido a Herceptin sirve para el tratamiento de estas mujeres con cáncer de mama metastásico avanzado. Supone un nuevo hito en el tratamiento de esta enfermedad como lo fue Herceptin en los años 90. Cambiará la vida de estas mujeres con cáncer de mama avanzado. De hecho, siete de cada 10 mujeres con cáncer de mama metastásico avanzado estarán vivas al cabo de tres años. Estamos hablando de una población de mujeres que se mueve en torno a los 50 años, que están en la plenitud de la vida.

Creemos que estos tratamientos que demuestran una claro impacto en el manejo de la enfermedad deben estar disponibles para las pacientes españolas que lo necesiten de forma rápida y equitativa en todas las comunidades autónomas.

Juan Jesús Cruz, Antonia Gimón, Agustín Rivero, Rosario Vivancos y Juande la Haba.

Agustín Rivero, director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia del Ministerio de Sanidad: Hay cuatro o cinco palabras que se han utilizado mucho, el tema es como llegar a ellas del modo más adecuado. El Ministerio está por la innovación, y lo he dicho muchas veces. Por la innovación, por la introducción de nuevos medicamentos que mejoren la vida de los pacientes, pero bien estudiados, con una relación entre coste y eficacia adecuada. El otro día estuve en una reunión en la que había unos médicos dedicados a la investigación y me comentaron que había varios medicamentos en fase III que no mejoraban los que había en el mercado o lo hacían muy poco.

Lo que queremos es que aquel cuya financiación se apruebe es porque el coste-eficacia y el coste-utilidad para el paciente es real. Y no solamente nosotros, sino en toda Europa.

Lo que también queremos es que estos nuevos medicamentos que salen al mercado nos digan exactamente en qué situación, en qué estadio de la enfermedad, para qué tipo de población y para qué tipo de pacientes es lo más adecuado, que estadísticamente, mediante ensayos clínicos, esto se indique, y que no se utilice un  medicamento innovador de última generación como primer producto a utilizar.

Ahí el profesional es muy importante, dado que es el responsable de su uso e introducción final, pero también tiene que saber qué es lo que va a introducir y en qué momento. No vale todo porque sí.

El Ministerio está abierto, pero el sistema hay que sostenerlo, y hay que sostenerlo adecuadamente. Y también, como decía Juan Jesús, tendremos que continuar desfinanciando medicamentos en patologías o situaciones mucho menores porque hay que financiar los nuevos, y el dinero es el que hay, no hay más.

La idea es: Sí a la innovación, pero estudiando muy adecuadamente qué medicamentos hay que introducir en el sistema, porque muchas veces somos los primeros que damos entrada a un producto en el mercado.

Ricardo López, director general de Sanitaria 2000: ¿Tenemos claro de qué hablamos cuando se trata de innovación?

Juan Jesús Cruz:
Yo creo que una innovación es todo aquello que aporta algo nuevo, bien en aspectos diagnósticos o terapéuticos. Ya puede tratarse de tecnología punta como de una nueva indicación para un medicamento ya conocido.
Pero yo creo que cuando hablamos de medicamentos innovadores nos referimos a los biológicos elaborados con biotecnología, que son productos caros, y son los que dan pie a las discusiones sobre el ahorro. Tienen un gran impacto económica, y tienen que tener repercusión mediante diagnóstico o mediante terapéutica en la mayoría de nuestros pacientes.

Creo que lo que ha dicho Agustín es fundamental, y reitero sobre ello. Los médicos son los prescriptores del SNS y todos los médicos deberían de tener las mismas oportunidades de recetar todos los medicamentos aprobados en todo el territorio, esté en la comunidad que esté. El problema que tenemos en estos momentos, aparte de la crisis, es que cada región ha puesto sus pegas o sus trabajas y que cada hospital ha puesto sus pegas o sus trabas. El perjudicado final es el paciente y el profesional sanitario, que es el que debe dar la cara al paciente.

Ricardo López: ¿Les consta esta falta de equidad entre regiones e incluso entre hospitales?

Juan de la Haba:
Sí. Existe disparidad dentro la propia comunidad autónoma, lo cual no tiene ningún sentido bajo ningún concepto. Querría añadir un matiz a la innovación que se está olvidando mucho. Cuando llega una nueva innovación terapéutica llega en base a una metodología de desarrollo, el ensayo clínico, en la que se demuestra que hay un beneficio. Con eso obtiene una indicación que con el tiempo se convierte en muy arbitraria, dado que con el tiempo el medicamento demuestra efectividad en otros escenarios en los que no ha logrado indicación, bien porque no le interesaba a la industria farmacéutica, bien porque no le interesaba a nadie. Creo que habría que hacer un esfuerzo para mejorar el grado de eficiencia en el uso del fármaco, que también es innovación, y aprender a usar  de forma sistemática y con un método exacto el medicamento o tecnología de la que se trate.

La indicación habitualmente es muy general, sabemos que hay un porcentaje de pacientes que se va a beneficiar y otro que no. Ahí es donde tenemos que innovar. La industria farmacéutica cumple con su misión de encontrar algo que dé valor añadido a los tratamientos. Los clínicos tienen que cumplir la de aprender a utilizar ese recurso, y no se trata de aprenderlo de forma individualizada, sino de hacerlo dentro de estructuras de investigación clínicas bien organizadas. Generar criterios, que no tienen por qué coincidir con los de la industria farmacéutica, sino que sean puramente asistenciales y que homogenicen el uso de los fármacos. De esa manera vamos a lograr que criterios científicos y médicos nos marquen cómo usa de forma mucho más homogénea los productos.

La innovación siempre va asociada a lo inflacionista, y en tiempos de crisis eso da escalofríos. Pero hay una innovación que no es inflacionista, que no se está haciendo en la actualidad porque hay una ley que impide que se haga una investigación académica o independiente. El Ministerio debe apoyar este tipo de ensayos dirigidos más a un interés médico que a demostrar el valor añadido de una determinada sustancia o producto, y que se debería desarrollar.
 

Rosario Vivancos, Agustín Rivero, Ricardo López, Juan Jesús Cruz, Antonia Gimón y Juan de la Haba.

Agustín Rivero: Estoy de acuerdo en cuanto a lo de los ensayos clínicos. Una de las cosas que vamos a hacer desde el Ministerio es seguir al medicamento durante un año en aquellos centros en los que se emplee para asegurarnos de que hace lo que se supone que hace, porque hasta ahora este tipo de evaluación no se ha hecho. Si al final ese producto no hace lo que dice, habrá que sentarse con el laboratorio para decidir si se baja el precio o se saca el fármaco de financiación.

Este es un aspecto clínico, porque es el día de los pacientes lo que nos va a decir que el medicamento cumple su función. El primero al que se va a seguir es Yervoy, que trata la metástasis de melanoma.

Por otro lado, los profesionales son los que tienen el bolígrafo, y es el que tiene en su mano una herramienta muy importante en su mano, su autonomía clínica, pero que se tiene que gestionar adecuadamente. Tiene que disparar directamente a puntos clave.  Esta es la línea por la que nos tenemos que mover para conseguir la sostenibilidad del sistema asociada a la introducción de productos innovadores. Y hay que reconocer que los últimos son muy buenos, y están demostrando resultados satisfactorios.

Ricardo López: ¿La industria también está en la línea de la colaboración que presenta el Ministerio y los profesionales?

Agustín Rivero:
Yo tengo que decir que sí, que estamos trabajando en esta línea, pero muy a menudo los laboratorios son los primeros que nos lo dicen y nos hacen propuestas con esta perspectiva.

Rosario Vivancos: Hay un tema muy importante: Tenemos que distinguir cuánto aporta el medicamento en valor y el cómo se financia. La industria entiende que las medidas que este gobierno y otros anteriores han tomado han tenido un impacto importante en reducción del gasto farmacéutico, que debería permitir que lo tiene una gran utilidad terapéutica pueda entrar en el sistema, unos salen otros entran.

Precisamente lo que intentamos preservar es que haya espacio para esa innovación. Un dato concreto: según datos de IMS, en los últimos años, en España el mercado oncológico ha decrecido un siete por ciento en dos años, un ahorro de 110 millones de euros, unos ahorros que deberían servir para abrir la puerta a aquellas innovaciones que se consideren de utilidad terapéutica.

Juan Jesús Cruz: La SEOM ha tenido varias reuniones con el Ministerio con la idea de hacer el sistema sostenible y permitir la entrada de medicamentos innovadores. Creo que fármacos innovadores que aporten aumento de supervivencia, de calidad de vida clara… Estamos todos de acuerdo en que se utilicen, y no creo que el Ministerio tenga la idea de cortar ese tipo de fármaco. ¿Que a lo mejor tenemos que ser todos un poco más prudentes a la hora de recetar? A lo mejor antes teníamos más alegría recetando, y debemos tener más cuidado en este punto, pero debemos tenerlo siempre, porque aunque haya dinero puede que perjudiquemos al paciente dándole otro fármaco. Siempre debemos estar en la línea de utilizar lo que tenemos que utilizar
 

Rosario VIvancos y Antonia Gimón.

Ricardo López: ¿El profesional en estos años de apretarse el cinturón está empezando a cambiar su mentalidad a la hora de prescribir?

Juan de la Haba:
El profesional trabaja en una consulta de dos por dos. El tema del principio de justicia y equidad lo pierde y lo pierde porque tiene delante suyo a una persona que conoce desde hace mucho, y por la que pierde la objetividad. Eso es lo que fundamenta que el cirujano meta en quirófano a alguien que no tendría que haber metido o meta en UCI a alguien que tendría que haber dejado en una cama. La parte humana que tiene la medicina no la podemos perder.

A lo mejor el gestor es el que también tiene que cumplir una misión y decir: Mira, esto no podemos hacerlo. Aunque creo que la responsabilidad de la que estamos hablando hay que trasladarla a la consulta de dos por dos, siempre va a estar muy condicionada y limitada.

Juan Jesús Cruz: Pero no podemos evitarla y debemos enfrentarnos a ella. Pero hay que hacerlo. En todo caso, eso no debe impedirnos utilizar los fármacos reales que tenemos que utilizar. Eso no debería de estar ni en discusión. Esto es obvio. Si el fármaco aporta, debe estar en el SNS. Discutirlo, ya es ponerlo en tela de juicio.

Juan de la Haba: Si de lo que se trata es de optimizar, marquemos el camino hacia la optimización. Todos en nuestros servicios tenemos nichos de ineficiencia que debemos arreglar, pero se afronte de forma estandarizada, consensuada entre los clínicos que ven pacientes.

Asimismo, podemos optimizar explorando nuevas pautas de administración. Es un tipo de investigación que se podría hacer y que no se está haciendo.

Ricardo López: ¿Supone la oncología una de las áreas que más gasto genera en la farmacia hospitalaria?

Juan Jesús Cruz: No estoy de acuerdo. Esa es otra de las grandes leyendas que hay, y nos duele mucho. El gasto farmacéutico supone un 25 por ciento del total sanitario, y dentro del farmacéutico el de oncología supone un 6 por ciento. Si seguimos dividiendo, no llegamos al dos por ciento del gasto sanitario total. Y las estatinas suponen el 10 por ciento, por ejemplo. La oncología es el problema de salud más importante que tiene España, y cuando hablamos de estos temas, nosotros mismos nos ponemos en la diana.

Agustín Rivero: Sí que es verdad que no hay que mirar esta área en concreto. Uno de los objetivos de la Cartera de Servicios, aparte de que sea estatal y para todos, es ver qué podemos hacer en temas como traumatología, cardiovasculares, etcétera. Y en cada caso, poner o administrar lo que corresponda, y eso al final lo tienen que decidir los clínicos, aunque se generen protocolos, también en productos sanitarios.

Ricardo López: Se ha sacado el tema del tiempo de aprobación de fármacos. La industria se queja de los tiempos y que se tarde tanto en conceder financiación a los productos.

Antonia Gimón: Desde la perspectiva de los pacientes, ¿cómo creen que nos podemos sentir cuando leemos o escuchamos que algunos antitumorales como son extremadamente gravosos y solo aportan pequeños beneficios pueden quedar fuera de la financiación del SNS?

En cuanto a la cuestión de los tiempos, ¿no es posible acortar los plazos, desde que un medicamento entra hasta que se llega a un acuerdo con el laboratorio que lo fabrica? Y además ahora sabemos que el fármaco va a ser sometido a estudios hasta un año después de aprobarse su financiación… ¿Qué peso tiene la salud del paciente? Detrás del paciente está una persona con nombre y apellidos, y una circunstancia, y entiendo perfectamente que ahí están los clínicos de que nos tienen que convencer de que tenemos acceso a un producto u otro, pero a nosotros alguien nos lo tiene que decir, porque si no, es difícil entenderlo, y  no son palabras vacías. En primera persona, soy responsable de lo que tengo, y si sufro una recidiva decidiría yo lo que quiero hacer con mi oncólogo, pero necesito que él me oriente respecto a las posibilidades clínicas y mi decisión será la última. Por eso es tan importan la información que se nos dé.

Por eso, ¿no es posible acortar los plazos? La Agencia Europea del Medicamento (EMA) ya ha aprobado el fármaco, ya está. ¿Por qué dilatar tanto el tiempo, y el acuerdo con el laboratorio por la financiación?

Agustín Rivero: Su preocupación la compartimos todos. Los que estamos en la gestión seguimos teniendo corazón, y en tres o cuatro días pasaré al otro lado y tendré cara a cara a un paciente. Los clínicos también tenemos que aprender a transmitir la información a los pacientes, pero es el clínico el que tiene que tomar esta decisión. Y es duro, pero también tenemos que tener una visión general, como sistema y como ministerio, y no te puedes centrar en un paciente. También hay que tratar las enfermedades raras como medicamentos huérfanos que cuestan muchísimo, y son los únicos tratamientos que hay para tratar esa dolencia.

Este puesto y visión de gestores es muy compleja y complicado, porque tienes que tomar decisiones muy difíciles. Siempre le digo a mis compañeros médicos que tienen que pasar por la gestión, pero entiendo que esta visión no entienda por parte de una persona afectada.

Respecto a lo que comenta de los plazos, yo estoy porque se apruebe la financiación de medicamentos cuanto antes. El tema está en que tenemos muchos medicamentos encima de la mesa, en general, y tenemos que evaluar los fármacos y las propuestas de precios, y se llega a acuerdos con los laboratorios. Si se tarda más tiempo en algunos medicamentos es porque, por las razones X, el coste que consideramos que debe tener no coincide con el que tiene el laboratorio, aunque tras negociar puede que al final paguemos el que pone la compañía, porque aporta datos que lo justifican. Como gestores del sistema, tenemos que buscar el precio más adecuado para el sistema para financiarlo como tal.

En cualquier caso tengo que romper una lanza por los laboratorios, porque están aportando mucho, como acuerdos de riesgo compartido. Creo que están haciendo un esfuerzo muy grande en estos momentos, que antes no se hacía. Pero nuestro trabajo es el de conseguir un precio sostenible que nos podamos permitir. Es muy complicado.
 

Juan Jesús Cruz y Juan de la Haba.

Juan Jesús Cruz: Al menos, hasta el momento, tenemos una salida, que son los medicamentos de uso compasivo. Siempre que necesitamos un fármaco que está aportando ventajas evidentes podemos recurrir al uso compasivo.
Todos intentamos recortar el gasto, pero también se puede recortar en muchas más cosas que no sean sanidad, que se debería preservar. Creo que es obvio que tenemos los recursos limitados, pero ves otras bolsas de ineficiencia en este país que hacen que sea más difícil aceptar estas limitaciones.

Agustín Rivero: Os puedo decir que ahora las regiones dedican de su PIB a sanidad entre un 35 y un 42 por ciento, dependiendo de las comunidades. Es un porcentaje muy alto, y eso que se ha bajado. Cuando se pregunta dónde hay que mirar para recortar, pues en el porcentaje más alto.

Pero el esfuerzo es de toda la sociedad. Esperemos que esta situación pase rápido.

CONCLUSIONES:

Agustín Rivero: Innovación sí y por supuesto, pero siempre que esa innovación genere una mejoría en los pacientes con un coste-efectividad adecuado. Y me parece muy bien el tema de los ensayos clínicos que se han mencionado antes. Algunos laboratorios tienen que aumentar su aportación al PIB español, y algunas de estas aportaciones se podrían emplear en ensayos clínicos reales.

Rosario Vivancos: Aquellos fármacos que aporten un  valor indiscutible deben tener su hueco en nuestro SNS, y creemos que deben tener un acceso rápido y equitativo en todas las comunidades autónomas. Y no es lo mismo precio que valor. Primero hablemos de valor y luego discutamos el precio.

Juan Jesús Cruz: Estoy por la innovación, pero no solo farmacéutica, sino también por aquella que lleve a un diagnóstico más rápido y correcto de los  pacientes y a un tratamiento, por supuesto. Debe repercutir en el uso de medicamentos en dianas más concretas, gracias a marcadores predictivos de respuesta, que haría mucho más eficiente todo el sistema. Su acceso debe ser equitativo, que todo el territorio nacional tenga el mismo acceso a todos los fármacos. Tengo que defender que los médicos somos los prescriptores de los medicamentos que creamos más útiles para los pacientes. Evidentemente con diálogo, pero que no se nos restrinja recetar lo que está financiado por el SNS.

Antonia Gimón: Creo que la innovación es necesaria, e incluso obligatoria en todos los ámbitos. Pero en esta innovación se tiene que tener en cuenta a la persona, y abrir el camino hacia una medicina humanizada. Esto se arreglaría con el Pacto por la Sanidad y la equidad en las comunidades autónomas. Los pacientes entendemos que solo se están teniendo en cuenta criterios macroeconómicos. Y, por favor, que se adelanten los plazos de tiempo de aprobación que son tan largos.