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Bengoa reconoce que Osakidetza debe tomar “decisiones difíciles” en 2012

Dice que “no hay que descartar nuevas fuentes de financiación” de cara al futuro

Lunes, 31 de octubre de 2011, a las 18:41

Rafael Bengoa, consejero de Sanidad.

Redacción. Vitoria
El consejero de Sanidad, Rafael Bengoa, ha señalado que la sanidad sufre en estos momentos el mayor “test de estrés” de su vida y ha dicho ser consciente de que “aún debemos de tomar decisiones difíciles en 2012 para asegurar la fortaleza de la organización”. Asimismo, ha indicado que “no hay que descartar nuevas fuentes de financiación” de cara al futuro.

En un post publicado en su blog, Bengoa ha recordado que en los dos últimos años la sanidad ha pasado al primer plano político, “no por problemas sanitarios, sino por problemas de sostenibilidad” e incide en que el estrés test para la sanidad no ha sido realmente un test, sino “una realidad”, ya que “la crisis más real no puede ser”.

“En el País Vasco, Osakidetza ha aguantado bien su test de esfuerzo porque se ha gestionado la crisis con un plan de gestión organizado, sin grandes traumas”, ha valorado el consejero, al tiempo que destaca que “incluso se ha mejorado en listas de espera y seguimos ampliando programas como el cribado de cáncer de colon y de mama y en mejoras de calidad”.

No obstante, Bengoa ha reconocido que, “a pesar de eso, somos conscientes de que aún debemos de tomar decisiones difíciles en 2012 para asegurar la fortaleza de la organización”.

A su juicio, ninguno de los “grandes males” de la sanidad como la “insuficiente continuidad asistencial, ciertas ineficiencias y duplicidades o la calidad y seguridad clínica”, se arreglan con más dinero únicamente. “En un sistema con esos profundos problemas inyectar más dinero no es más que una parte de la solución. Más de lo mismo”, ha expresado.

Según ha señalado, la paradoja que complica el futuro es que, aunque mejoren las cosas en la economía, “muchos de los factores que hoy afectan a la sanidad”, como en el caso de la demografía o la inflación, “no sólo no desaparecerán sino que se agudizarán, con lo cual necesitaremos un sistema muchísimo más eficiente que el actual”.
“Estos cambios provocaran en la próxima década un cien por cien de aumento de la demanda frente a un 10 por ciento de crecimiento en la financiación. La conclusión evidente es que el sistema de salud no está preparado para la magnitud de estos retos y debemos empezar a dar los pasos para que lo esté”, ha alertado.

En este contexto, el consejero ha señalado que “no hay que descartar nuevas fuentes de financiación”, pero bastante más importante será, a su juicio, empezar “una reforma en profundidad de la forma que tenemos de ejercer la medicina y organizar el sistema de salud” ya que se necesitan “soluciones más imaginativas y arriesgadas”.

En su opinión, es necesario mover “varias poleas de cambio, todas complejas, pero posibles” y destaca que en Euskadi ya hemos empezado a caminar “en esa dirección de forma organizada”. Tras recordar que la sanidad no es un gasto, sino que es “claramente una inversión” ha abogado por desarrollar un “nuevo modelo asistencial”.

“El llamado déficit estructural de la sanidad no es sólo financiero, es organizativo. Las mejoras para los pacientes y las eficiencias para el sistema se logran reorganizando la actual fragmentación del sistema asistencial e ingresos hospitalarios evitables”, ha indicado.