17 nov 2018 | Actualizado: 18:20
Lunes, 16 de abril de 2012, a las 15:52

LA ENTREVISTA DE SANITARIA 2000
CONSEJERO DE SANIDAD DE CASTILLA Y LEÓN
Antonio Sáez Aguado: “No ha habido excesos autonómicos sino un débil papel del Estado”

“Creo que el copago no resuelve los problemas del sistema”

“Si no se adoptan medidas, nos podemos ver abocados a un sistema insostenible”

Ricardo López / Enrique Pita / Imagen: Pablo Eguizábal. Valladolid
Antonio María Sáez Aguado ha pasado por todos los niveles de la administración sanitaria en Castilla y León: consejero, director general de Salud Pública y gerente del Servicio de Salud. Es, por tanto, una voz más que autorizada para evaluar no solo el estado actual de la sanidad castellanoleonesa, sino para ofrecer un diagnóstico de los problemas y retos a los que se enfrenta el sistema sanitario público en España. Copago, recortes, catálogo común de prestaciones, o colaboración público privada son algunos de los temas que aborda esta entrevista. Además, el consejero defiende al sistema autonómico de algunos ataques tópicos, como el de los excesos cometidos por las administraciones regionales, y considera que los problemas sanitarios tienen más que ver con una debilidad del papel del Estado.

El momento económico actual está llevando a algunas comunidades autónomas a plantearse una colaboración más profunda con el sector privado. Castilla y León, por sus características, ¿es también una autonomía susceptible de profundizar en esta relación?

En Castilla y León hemos explorado algunas iniciativas en esta línea, concretamente en el Hospital Universitario de Burgos, donde en estas semanas ya están empezando a funcionar las consultas externas, algunos servicios quirúrgicos y en un plazo de un mes y medio trasladaremos por completo ese hospital. Es un modelo de colaboración público-privada que creo que ha sido positivo. Curiosamente, ante algunas críticas sobre estos modelos nosotros hemos tenido que decir que probablemente esta experiencia, construir un nuevo hospital, no hubiéramos podido hacerlo exclusivamente con presupuestos públicos en estos momentos de crisis económica.

La experiencia ha sido positiva, aunque creo que en Castilla y León, por las características territoriales de esta comunidad, esos modelos tienen un menor interés que en comunidades como Madrid. Hay que pensar que la atracción que puede suponer generar recursos a través de la colaboración público-privada en zonas territoriales más dispersas o con menos población es más complejo porque hay que hacer algunas correcciones a esa colaboración privada desde un punto de vista público.

Por lo tanto, en principio no está en nuestra agenda poner en marcha nuevas experiencias. Vamos a terminar de completar la del Hospital Universitario de Burgos, un hospital magnífico, y a partir de ahí analizaremos si es más eficiente y es más útil seguir profundizando en esta línea.

En las diferentes autonomías donde se aplican este tipo de modelos la oposición política suele criticar a la administración por la temida privatización de la sanidad. ¿Hay que hacer una labor de divulgación, no solo con la oposición, sino también con los profesionales y los ciudadanos?

Estos debates se plantean en los momentos previos a que funcionen los centros. Aquí lo hemos tenido en relación con el Hospital de Burgos, pero creo que en cuanto han empezado a funcionar las primeras consultas, el debate se ha diluido. El ciudadano percibe que ha ido a un hospital nuevo, con unas instalaciones magníficas, con los mismos profesionales que trabajaban en el anterior hospital y en las mismas condiciones, y cuando iniciemos la hospitalización dentro de pocas semanas ocurrirá lo mismo. Y esto es lo que creo que combate esas fantasías y esos fantasmas sobre la posible privatización. En este caso, el Hospital es un centro que nos alquila un consorcio de empresas que lo ha construido y lo ha equipado y nosotros lo utilizamos, y durante un tiempo pagamos por esa utilización. Además, hemos incorporado la gestión de 14 servicios no asistenciales, desde la cocina a la lavandería, como se hace de una manera fragmentada en cualquier hospital público. Aquí lo hemos concentrado para tener economías de escala y la empresa lo que hace es facilitarnos un hospital magnífico y con esos 14 servicios no asistenciales. A partir de ahí, nuestros trabajadores públicos se incorporan a esas instalaciones y los ciudadanos perciben la misma asistencia, en las mismas condiciones, que venían percibiendo antes y el debate se diluye.

De hecho, la oposición política no critica ya la supuesta privatización, sino que se ha transformado en una crítica sobre si el coste ha sido mayor o menor que si hubiera sido un hospital público. En eso la oposición también avanza y se va dando cuenta de que algunas cosas están fuera del debate y de la realidad.

“El debate sobre la colaboración público-privada se diluye cuando entran en funcionamiento los centros”.

“Con frecuencia se nos acusa de los excesos autonómicos, pero creo que en Sanidad no ha sido así”.

Desde algunos sectores de la sanidad privada se reclama recuperar la desgravación fiscal que hace unos años se ofrecía a las personas que contrataban un seguro privado de salud. Baleares acaba de anunciar que, no de manera universal, pero sí se va a ofrecer esta posibilidad…¿Cree que es una medida que favorecerá que se contraten seguros privados y a su vez descarguen al sistema público?

Cuando el anterior Gobierno de la nación planteó eliminar esta desgravación no me pareció una medida demasiado acertada. Al fin y al cabo es la libertad de las personas de tomar las decisiones sobre su aseguramiento más allá de su aseguramiento público, y el que quiera contratar más es muy libre de hacerlo. Efectivamente creo que en alguna medida libera al sector público de una cierta carga y una cierta presión asistencial.

En Castilla y León no nos lo hemos planteado, quizá también porque el sector privado no tiene las dimensiones que puede tener en otras comunidades. Aquí es un sector que está más vinculado al sector público a través de la concertación y quizá por ese menor peso relativo no sea un elemento fundamental.

La Junta ha anunciado hace pocos días que se va a acoger al plan de pago a proveedores puesto en marcha por el Gobierno. ¿En qué situación está la comunidad?

Es una medida en mi opinión fundamental para el conjunto de la sanidad pública española. La deuda sanitaria se ha generado por dos tipos de circunstancias. Quizá hay una estructural, y es que hay una presión y una reclamación por parte de los ciudadanos de disponer de una sanidad cada vez mejor, cada vez más ágil, cada vez más rápida y cercana, también de los profesionales por disponer de las mejores tecnologías, y de la industria por incorporar toda la tecnología posible. Esto es una cuestión estructural que siempre tensiona la sanidad a un crecimiento que va por encima del crecimiento de la riqueza de las personas y los países, y de hecho el crecimiento del gasto sanitario sistemáticamente ha sido en España superior al del Producto Interior Bruto.

Después hay una razón coyuntural que en mi opinión deriva del fracaso del modelo de financiación autonómico, que se dibujó como un modelo que iba a aportar recursos adicionales que después no existieron. Eso, en la situación de crisis económica, en la que se reducen también los ingresos propios de la comunidad, ha ido generando esa deuda que es un problema común a todas las comunidades autónomas. No es porque se gestione mejor o peor, sino porque hay un problema estructural. Por eso me parece fundamental que el Gobierno lo haya abordado a través de este fondo, porque si no esto iba a terminar por ahogar la hacienda de las comunidades autónomas, no solo de la sanidad.

En Castilla y León nos hemos puesto a trabajar, ya habíamos tenido muchas relaciones con nuestros proveedores. Estamos en unos niveles de deuda creo que medios para lo que es el conjunto nacional. Nos hemos adherido al procedimiento y estamos estos días precisamente cerrando los listados de facturas, de forma muy exhaustiva, cotejando con los propios proveedores para que no haya errores ni diferencias, y a lo que aspiramos es que, tal como parece, el modelo nos va a dar un importantísimo oxígeno porque se estaba transformando en una losa para los servicios de salud autonómicos. Saber que no estábamos pagando a los proveedores, los propios proveedores incrementando algunos precios porque tenían que contabilizar sus costes financieros y la demora en el pago, al final es un mecanismo perverso que afortunadamente parece que se va a cortar con el desarrollo de este fondo.

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