13 nov 2018 | Actualizado: 19:10
Jueves, 20 de septiembre de 2012, a las 16:05

María José Puertas / Imagen: Adrián Conde.
Pérdida de apetito, cansancio, sudoración excesiva, adelgazamiento, décimas de fiebre, o bien molestias en el bazo son algunos de los síntomas de la leucemia mieloide crónica (LMC), una enfermedad que sufren entre 7 y 9 personas por cada millón de habitantes en España. Con motivo de la celebración del segundo día mundial de esta patología el próximo 22 de septiembre, la Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia -AEAL- ha programado “diferentes actividades para a dar a conocer la enfermedad, que incluyen una jornada informativa en Bilbao, dos seminarios online, talleres de psicología dirigidos a los afectados en Madrid, Zaragoza y Bilbao y un festival solidario de danza oriental en Arteixo, La Coruña”, ha anunciado Begoña Barragán, presidenta de AEAL.

Juan Luis Steegmann, Carmen Burgaleta y Begoña Barragán.

La LMC se produce por una alteración en el intercambio de material genético entre los cromosomas 9 y 22 formándose un cromosoma anómalo: el cromosoma Philadelphia. Según Juan Luis Steegmann, hematólogo del Hospital de la Princesa y presidente del Grupo Español de Leucemia Mieloide Crónica (Gelmc), “durante el intercambio de ADN entre estos dos cromosomas se forma un gen de fusión: el oncogén BCR-ABL. Éste es el responsable de la producción de una proteína anómala BCR-ABL, que provoca una proliferación y crecimiento descontrolado de las células leucémicas en la médula ósea y la sangre”.

Steegmann ha destacado la evolución en el conocimiento de la enfermedad y su tratamiento en los últimos treinta años, lo que ha permitido evitar el paso a leucemia aguda y que deje de ser una condena a muerte. Entre los avances realizados destaca el descubrimiento de los inhibidores de tirosina quinasa -imatinib, nilotinib…- que han aumentado la esperanza de vida de los enfermos al evitar el progreso de la enfermedad. Para ello además, “es importante que los pacientes tengan buenas medidas de control”, ha señalado Carmen Burgaleta, presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y jefa del servicio de Hematología del Hospital Príncipe de Asturias de Madrid.

Steegmann dice que la LMC era una condena a muerte.

Burgaleta señala que la LMC tiene una diana específica.

Tras ver los resultados de supervivencia de los enfermos, se vio que cuanto mejor es la respuesta al tratamiento y que cuanto mejor es el control de los pacientes, más posibilidades tenían éstos de sobrevivir. De ahí surgió el proyecto Moore que la SEHH ha puesto en marcha en colaboración con Novartis Oncology. Según Burgaleta, “permite analizar la respuesta molecular de un gran número de enfermos en laboratorios estandarizados y conectados entre sí con el objetivo de adaptar la estrategia terapéutica a cada caso. Este proyecto permite también evaluar los resultados de otros laboratorios y disponer de un número importante de pacientes para extraer conclusiones en base a qué tratamiento es más eficaz”, ha afirmado Burgaleta. Estas pruebas se realizan cada tres meses sin coste alguno para el paciente.

Además, AEAL, que celebra en 2012 su décimo aniversario, ha colaborado junto con el laboratorio Novartis en la publicación de 'Respuesta 4', una guía para explicar a los enfermos las pruebas de control de la patología y favorecer la adherencia al tratamiento.