14 nov 2018 | Actualizado: 09:40

Los niños enfermos graves mejoran al cumplir sus deseos

Los relacionados con cosas no materiales tienen más repercusión en la satisfacción vital

Jueves, 13 de septiembre de 2012, a las 23:38

Redacción. Madrid
La Fundación Pequeño Deseo nació en el año 2000 con el objetivo de cumplir deseos a niños con enfermedades crónicas o de mal pronóstico y así alejarles de la tensión emocional que viven en su día a día a la vez que se les proporciona un estímulo y una ilusión que les anima a seguir luchando. Para comprobar la utilidad real y a largo plazo de estas actividades, un equipo de psicólogos de la Universidad Complutense de Madrid evaluó su eficacia. Concluyó que cumplir deseos a los niños con enfermedades graves genera importantes beneficios sobre su bienestar y sobre el de sus padres. Además, estos cambios no solo se presentan de manera inmediata y transitoria, sino que se prolongan incluso varios meses después.

Cristina Lafuente, Fundación Lafourcade Ponce; Javier Urra, patrono de la Fundación Pequeño Deseo, y ex Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid; Fernando Chacón, decano del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid; y Covadonga Cháves, equipo de Investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid.

Sin embargo, no todos los deseos proporcionan la misma alegría y estímulo. Los deseos relacionados con conocer -a un futbolista, un actor, un personaje de dibujos animados…- o visitar -Eurodisney, la playa, un parque acuático…- muestran puntuaciones más altas en cuanto a la satisfacción vital, la percepción de los beneficios y la calidad de vida que cuando el deseo se relaciona con tener algo -un ordenador, una videoconsola…-. Además, las madres de los niños cuyos deseos estaban relacionados con conocer o visitar informaron de una menor sintomatología física derivada del tratamiento.

Por otra parte, se comprobó que experimentar un alto nivel de emociones positivas en el día del deseo se relaciona con una menor ansiedad ante los tratamientos, mejores relaciones sociales, mejor funcionamiento cognitivo, menos problemas de funcionamiento, menos soledad y menos fatiga, cambios que además fueron confirmados por los padres.

Tres semanas después

Según los informes de los médicos, tres semanas después éstos no encontraron diferencias entre el grupo control y el experimental en cuanto a los cambios físicos -le dieron una puntuación de 5.94 sobre 10-, aunque sí percibieron una mejoría a nivel psicológico en los niños del grupo experimental -8.12 sobre 10-.

Seis o nueve meses después, los médicos informaron de alguna mejoría en el estado de salud en el 62% de niños evaluados y alguna mejoría en el estado emocional en el 79%. De ahí que valoraran la influencia del deseo sobre la recuperación física y emocional de los niños en 5.02 y 8.67 sobre 10. Entre los beneficios que encontraron a los siete meses están ilusionarse de nuevo con el motivo del deseo (deporte, música), sentirse más fuerte y menos cansado, sentirse más vital y contento, ser más autónomo y menos miedoso, tomarse un respiro con la enfermedad (a toda la familia), evitar algún ingreso programado.