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El objetivo del ensayo de fase 3 DeLLphi-305 era evaluar si la combinación del fármaco tarlatamab (Imdylltra, de Amgen) junto con durvalumab ( Imfinzi, de AstraZeneca) mejora la supervivencia global (SG) y la supervivencia libre de progresión (SLP) en comparación con el uso de durvalumab en monoterapia. Esta terapia se estudia como tratamiento de mantenimiento en pacientes con cáncer de pulmón microcítico en estadio extenso (CPMC-EP) que no han registrado progreso tras serles administrada quimioinmunoterapia inicial con platino, etopósido y durvalumab.

Se trata de un subtipo tumoral muy agresivo en el que no se habían registrado avances, en términos de SG o SLP en lo que llevamos de siglo, que no llevaran aparejada una toxicidad inasumible.

El resultado del ensayo, presentado ayer por Jacob Sands, autor senior y oncólogo en el Dana-Farber Cancer Institute, muestra que añadir tarlatamab al mantenimiento con durvalumab consiguió mejorar la supervivencia global de manera significativa: la mediana pasó a 21,1 meses frente a 12,7 meses (HR 0,42; IC 95%: 0,32-0,54; p<0,001).

Aunque estas medianas se miden desde el inicio del mantenimiento y no desde el diagnóstico, el hallazgo es potente: se demuestra una reducción del riesgo de muerte del 58%

Sus resultados, que Sands ha calificado de “nuevo estándar de tratamiento” han sido publicados simultáneamente en The New England Journal of Medicine.

Qué implican los hallazgos de este ensayo

De entrada, si los reguladores y las guías de práctica lo adoptasen, sí se traduciría, como anunció Sands, en un nuevo estándar de tratamiento. Y, en su marco, se convertiría en el primer conector biespecífico de células T (BiTE) con beneficio de supervivencia global en fase 3.

La lógica clínica es tratar antes de la recaída: la supervivencia mediana desde el inicio del mantenimiento ronda el año y solo el 40% de los pacientes llegan a segunda línea.

Es posible que allanase el uso ambulatorio y redujese barreras de acceso: el protocolo incluía monitorización de 1 a 2 horas tras las dos primeras infusiones de tarlatamab, aunque en ciertas regiones, incluyendo a Europa, eran de 6-8 horas). Según la revisión que se realizó el mes pasado, en Estados Unidos se redujo la monitorización recomendada de 22-24 a 6-8 horas.

En cuanto al acceso en Europa, Amgen obtuvo la aprobación de la Comisión Europea en junio de este año para Imdylltra, lo que implica que está aprobado su uso en todos los países de la Unión Europea, incluida España.

Sin embargo, y debido a lo reciente de su aprobación, todavía no está financiado por nuestro país. Es cierto que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios inició el desarrollo de los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT). Pero la decisión sobre su precio y su inclusión en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) todavía debe ser evaluada y ratificada por la Comisión Interministerial de Precios de Medicamentos de España.

Y qué limitaciones tiene

El análisis intermedio tiene seguimiento corto: 243 muertes de las 399 previstas para el análisis final y 15,9 meses de seguimiento mediano; el intervalo de la mediana de supervivencia global del brazo experimental llega a «no estimable» (20,8-NE). Los propios autores advierten de que la estimación de SG puede evolucionar con más seguimiento.

En cuanto a la población seleccionada, el artículo de NEJM informa de 703 pacientes evaluados para elegibilidad y 563 aleatorizados (80,1%). Pero esa criba se hace tras completar la inducción: no se precisa qué proporción de los pacientes que inician la inducción llega a aleatorizarse al mantenimiento (en otros artículos, como el IMforte fue el 73%).

Los propios autores plantean algunas limitaciones: la primera, que el comparador no incluye lurbinectedin + atezolizumab, lo que limita la comparación directa con un régimen contemporáneo. También reconocen que la exposición limitada a tarlatamab en segunda línea en el brazo de control (solo 33 pacientes, por el calendario de aprobación país a país) podría hacer que el control no refleje la práctica más actual. En tercer lugar, que solo se aleatorizó a pacientes sin progresión tras la inducción, lo que subraya la necesidad de evaluar tarlatamab más temprano (ensayo DeLLphi-312 en curso, en primera línea sin tratar). Por último, que los subgrupos están infrapotenciados y que los pacientes negros están infrarrepresentados (1,4% de acuerdo con el NEJM).

La toxicidad podría considerarse una limitación, aunque en la presentación en ESMO 2026 y en el artículo queda claro que es manejable en el ensayo: los acontecimientos graves fueron más frecuentes con la combinación (41,8% vs 31,7%) y el esquema exige infraestructura de monitorización y manejo del SRC.