Pilar Garrido, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal, ha defendido siempre que el sexo y el género influían de manera determinante en la eficacia, la toxicidad y la historia natural de muchos tumores. Hoy en día se reconoce que son modificadores del cáncer, pero sin la contribución de figuras como la Dra. Garrido, esto no habría sido posible.
Por eso la Sociedad Europea de Oncología Médica la ha galardonado con el Premio ESMO Women for Oncology 2026 en el marco de su congreso. Su contribución es particularmente valiosa en el ámbito del cáncer de pulmón: “Lo viví en primera persona, en mi práctica clínica. Históricamente, el cáncer de pulmón se asociaba a hombres de edad avanzada con un largo historial de tabaquismo; sin embargo, a medida que los casos en mujeres se hicieron más frecuentes en la consulta, fui más consciente de la necesidad de explorar las diferencias relacionadas con el sexo y el género, para garantizar que las mujeres reciban un diagnóstico rápido y un tratamiento eficaz”.
Esta convicción la llevó al proyecto World07, en el marco de la Asociación Española de Investigación sobre Cáncer de Pulmón en Mujeres. “Era una base de datos específica de mujeres que caracterizó de forma prospectiva el cáncer de pulmón en ellas y demostró diferencias biológicas. Fue un primer paso para concienciar sobre el cáncer de pulmón a la población general, a los profesionales del sistema sanitario y a los responsables políticos”.
El análisis por sexo ha demostrado que las alteraciones genéticas accionables, como las mutaciones de EGFR, son más prevalentes en las mujeres, en particular en las que nunca han fumado. “Las mujeres de edad avanzada con sospecha de cáncer de pulmón deben someterse a un estudio diagnóstico completo y ser consideradas para recibir terapias dirigidas con potencial de lograr un beneficio clínico sustancial. Pero, siento decirlo, no creo que las perspectivas de sexo y género se hayan incorporado lo suficiente a la investigación oncológica a lo largo de los años”.
La brecha en investigación
De acuerdo con la oncóloga española, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas como investigadoras principales, en torno al 30 % en algunos análisis de gran tamaño, y la brecha es especialmente visible en los ensayos oncológicos patrocinados por la industria. Es necesario aumentar el número de mujeres que lideran proyectos de investigación y, de manera más general, garantizar que los líderes y las políticas institucionales sean realmente sensibles a las cuestiones de sexo y género”.
Garrido defiende la importancia de explorar las diferencias por sexo en el impacto psicosocial y económico del cáncer de pulmón, ya que pueden influir en la experiencia de las pacientes, el acceso a la atención y el apoyo disponible. “El análisis por sexo y género está llegando a los estudios sobre qué influencia tiene el microbioma intestinal en la respuesta al tratamiento anti-PD-1/PD-L1, -lo que podría permitir caracterizar mejor las interacciones entre el huésped, el tumor, la inmunidad y los resultados del tratamiento”.
La jefa de servicio del Ramón y Cajal, que también presidió en su momento Women 4 Oncology dentro de ESMO y la Sociedad Española de Oncología Médica, ha buscado siempre ejercer un liderazgo en el que “se planteen las preguntas adecuadas, se generen datos con rigor y la evidencia pueda guiar realmente el cambio. Creo en la mentoría, pero sobre todo creo que el apadrinamiento profesional del talento es aún más poderoso. Debemos identificar a jóvenes profesionales con talento, dar visibilidad a su trabajo, recomendarlos para oportunidades y animarlos a asumir responsabilidades que fortalezcan sus capacidades”.
