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Aproximadamente un tercio de los resúmenes de última hora y cinco de las 12 plazas del Simposio Presidencial proceden de programas de origen chino, y varios de los ensayos que se presentan en ESMO 2026, que se inaugura hoy en Madrid, se realizaron solo en China. La pregunta es evidente y Redacción Médica se la ha formulado al presidente de ESMO, Fabrice André: ¿qué necesitarán ver los reguladores y el comité de guías, en términos de representación de pacientes no chinos, comparadores y transparencia de datos, antes de que estos resultados puedan cambiar la práctica en Europa y en Estados Unidos?

“En junio celebramos un taller completo con la Sociedad China de Oncología Clínica, exactamente sobre su pregunta: cómo extrapolar datos de ensayos clínicos realizados solo en China. Hay varios elementos clave. El primero, si el brazo de control es subóptimo en Europa será difícil extrapolar los datos. Segundo, si tenemos evidencia preliminar de que la etnia pueda ser un problema en cuanto a toxicidad. Y tercero, hasta qué punto el fármaco es realmente innovador: no es lo mismo un primero de su clase con un beneficio muy alto que algo incremental respecto a lo que ya tenemos. Estos son los tres elementos para decidir si necesitamos o no extrapolar los hallazgos. Pero por contestar a la cuestión: en algunos casos lo incluiremos en la guía y en otros no. Lo decidiremos caso por caso, a través del comité de guías, donde intervienen muchos especialistas para racionalizar la implantación de los fármacos”.

Así pues, ESMO está definiendo aún con su homóloga china las reglas y el marco para extrapolar la producción científica de China. Fabré ha querido señalar también que “lo que en Europa es un brazo de control subóptimo, puede ser el estándar de tratamiento fuera de Europa. Tenemos que equilibrar, porque estamos en Europa, pero también necesitamos difundir los hallazgos a todo el mundo. Es un equilibrio sutil”.

¿Quién debe financiar el avance científico?

El debate sobre la financiación de los ensayos (la industria o el mundo académico) también ha dado pie a Fabré para explicar la posición de ESMO. “El objetivo de la industria es demostrar que un fármaco tiene beneficio para merecer la financiación. Los grupos cooperativos académicos tienen que buscar cómo optimizar el tratamiento para reduzcamos la cantidad que administramos al paciente. A veces un ensayo académico pide apoyo a la industria, que lo apoya o no si considera que el interés científico es o no suficiente. Pero no podemos pedírselo todo siempre a la industria. Como académicos somos responsables de cómo administramos los tratamientos y de optimizarlos. Para eso están las universidades y los centros de investigación. La industria farmacéutica no debe hacerlo todo. No: es nuestra responsabilidad. Y si dentro de 20 años no hemos tenido éxito, será nuestro fracaso, no el de la industria, porque ese no es su papel en el panorama actual”.

En este sentido, el presidente de ESMO ha anunciado que la propia sociedad europea ha decidido financiar algunos ensayos clínicos que abordan esta cuestión: “Vamos a apoyar económicamente algunos ensayos académicos que buscan reducir la carga de tratamiento necesaria en cada paciente, con el fin de mejorar el acceso y el resultado para el paciente. Es decir: al reducir la cantidad de tratamiento que damos a cada paciente, vamos a mejorar el resultado porque mejoramos el acceso mundial a terapias eficaces. La reducción de la carga reduce la toxicidad para el paciente, pero también los recursos que empleamos para prestar la atención y al hacerlo, mejoramos la accesibilidad porque es menos caro, dura menos y requiere menos infraestructura. Cuando hablamos de accesibilidad a los tratamientos, la desescalada es una de las soluciones, aunque preferimos llamarla optimización de la atención”.