La microbiota de la boca y las vías respiratorias podría desempeñar un papel en el Covid persistente. Así lo sugiere una investigación publicada en la European Respiratory Journal, que ha identificado diferencias en las comunidades microbianas de pacientes con distintos grados de afectación tras superar una infección por SARS-CoV-2. Los resultados apuntan a una posible relación entre estos cambios, la inflamación y la persistencia de síntomas que afectan a varios órganos.
El trabajo, titulado Sputum and oral microbiota profiles are associated with long COVID severity and phenotype post-hospitalisation: a UK multicentre, prospective cohort study, forma parte del proyecto británico PHOSP-COVID, dedicado al seguimiento de personas hospitalizadas por este virus. El estudio incluyó a 771 participantes.
Diferencias microbianas según los síntomas
Los investigadores analizaron muestras de saliva o enjuague oral y de esputo recogidas seis meses después del alta hospitalaria. Mediante técnicas de secuenciación genética, caracterizaron las comunidades bacterianas y estudiaron su relación con los síntomas persistentes y diferentes indicadores de inflamación.
Los participantes se clasificaron en cuatro grupos según la gravedad de sus problemas de salud después del ingreso: muy grave, grave, moderado y leve. Esta clasificación permitió comparar los perfiles microbianos de personas con distintos grados de recuperación.
El grupo con afectación muy grave, caracterizada principalmente por problemas pulmonares, presentó un perfil microbiano diferenciado. Además, una menor función pulmonar y la persistencia de síntomas neurocognitivos, como las dificultades de concentración o la denominada niebla mental, se asociaron con perfiles específicos de la microbiota oral.
Los síntomas gastrointestinales también mostraron una asociación con la composición de la microbiota del esputo. Este resultado amplía el interés de la investigación más allá del aparato respiratorio y plantea nuevas preguntas sobre las posibles conexiones entre las comunidades microbianas de distintas partes del organismo. No obstante, el estudio no demuestra que las bacterias respiratorias provoquen directamente las alteraciones digestivas o cognitivas.
Las bacterias lácticas y la inflamación
Otro de los hallazgos destacados fue el cambio en los microorganismos identificados como elementos relevantes dentro de las redes de coexistencia microbiana. En los perfiles asociados con peores resultados de salud aumentó la presencia relativa de bacterias productoras de ácido láctico.
Los investigadores también observaron una asociación entre la abundancia de estas bacterias y concentraciones elevadas de proteínas inflamatorias en sangre. La coincidencia plantea la posibilidad de que exista una interacción entre la microbiota y la respuesta inmunitaria del organismo.
Sin embargo, las bacterias productoras de ácido láctico no son necesariamente perjudiciales. Su significado depende de la especie, el entorno biológico y las condiciones del huésped. Los resultados tampoco demuestran que exista una infección bacteriana ni que eliminar estos microorganismos mejore los síntomas.
Una relación todavía por explicar
Los autores subrayan que sigue sin conocerse el origen de estas diferencias microbianas. No está claro si estaban presentes antes de la infección, si aparecieron durante la enfermedad aguda o si se desarrollaron después como consecuencia de los cambios fisiológicos y los tratamientos recibidos.
El carácter observacional del estudio impide establecer una relación causal. Aunque el número de participantes y el análisis de distintos grupos de síntomas constituyen fortalezas, las conclusiones proceden de una población que requirió hospitalización. Por lo tanto, no pueden extrapolarse automáticamente a todas las personas con Covid persistente.
Además, las muestras se analizaron en un momento concreto del seguimiento, por lo que no permiten determinar cómo evolucionan las comunidades microbianas a lo largo del tiempo.
En definitiva, los resultados ofrecen una base para investigar si la microbiota puede ayudar a identificar distintos perfiles biológicos de Covid persistente o contribuir al desarrollo de futuras estrategias diagnósticas y terapéuticas.
