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Los médicos acostumbran a prescribir suplementos con Omega-3 a sus pacientes con problemas cardiovasculares. Tradicionalmente se ha señalado que ayudan a reducir el nivel de triglicéridos, controlar la presión arterial, disminuir la inflamación y proteger contra las arritmias. Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado que tan solo una fórmula específica de este tipo de ácidos grasos contribuye a la mejora de su estado de salud. Pero los facultativos persisten en la elaboración de recetas para la adquisición de estos productos. Una inexactitud sujeta a la actuación médica sin el cumplimiento de las guías clínicas vigentes.

Precisamente, un grupo de investigadores de instituciones médicas y universitarias de Italia ha confirmado que los suplementos y fármacos con Omega-3 tienden a prescribirse sin prestar atención a los últimos descubrimientos científicos. Para ello, los expertos realizaron un estudio observacional retrospectivo, basado en los registros de dispensación y datos sanitarios de la unidad sanitaria de Val Padana, en el norte del país trasalpino. En concreto, se analizó en el periodo 2022-2024 y se alcanzó a 669.292 personas.

Los científicos identificaron quién recibía este tipo de tratamientos, su edad y sexo, si estaba en prevención cardiovascular primaria o secundaria, y si tomaba Omega-3 solo o combinado con otros medicamentos para el colesterol. En total, 12.286 pacientes consumían productos con este tipo de ácidos grasos.

Los resultados señalaron que la mitad de los usuarios de Omega-3 tenían antecedentes de patología cardiovascular o condiciones que los situaban en prevención secundaria. También que el 38,2 por ciento no recibía ningún otro tratamiento hipolipemiante. Es más, el 29,2 por ciento de los pacientes en prevención secundaria tomaba los mencionados suplementos como monoterapia, una práctica que no está respaldada por las guías clínicas. Asimismo, el 16,6 por ciento había sustituido otras soluciones farmacéuticas, como las estatinas, por el Omega-3 en monoterapia.

Uso de otros tratamientos

Si bien es cierto que los autores del estudio, publicado en la revista 'Nutrition, Metabolism & Cardiovascular Diseases', señalan que no contaban con los niveles de colesterol de cada paciente, sí sugieren que las recetas médicas no coinciden con las guías clínicas para patologías cardiovasculares. Es más, los investigadores inciden en que suelen utilizarse este tipo de suplementos como sustitutos de tratamientos para el colesterol, especialmente en pacientes de alto riesgo.

Bajo su punto de vista, recetar el Omega-3 como monoterapia a personas que pueden padecer con facilidad una patología cardiovascular puede resultar peligroso. Este tratamiento podría ser insuficiente para la reducción de colesterol, lo que elevaría el riesgo cardiovascular. Motivo por el que insisten en el seguimiento de las actualizaciones de las guías clínicas, con la misión de dotar de la mejor atención a sus pacientes.

No significa que el Omega-3 tenga que ser descartado completamente. Los ensayos clínicos han demostrado que las formulaciones purificadas de estos ácidos grasos pueden ser beneficiosas para los pacientes seleccionados de alto riesgo. Se trataría de las únicas que gozan de la validación de la comunidad científica.