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La fibromialgia siempre ha sido una de las patologías más misteriosas para la comunidad científica. Sin embargo, una investigación publicada en la revista Nature Medicine aporta luz sobre su origen. Según sus autores, la causa de su sintomatología se hallaría en alteraciones en el funcionamiento del sistema nervioso. De esta forma, esta afección se clasificaría entre las enfermedades neurológicas.

Para llegar a esta conclusión, un consorcio internacional de 53 investigadores, procedentes de siete países distintos, ha llevado a cabo el mayor estudio genético de la historia de la mencionada patología. En total, se recogió información de más de 2,5 millones de personas, 55.000 de ellas diagnosticadas de fibromialgia.

Un volumen de datos que ha permitido descubrir variantes en la secuencia de ADN en 26 regiones del genoma que influyen en el riesgo de desarrollar esta patología. En concreto, estas desempeñan funciones relacionadas con el cerebro y el sistema nervioso. Un hallazgo que define la fibromialgia como enfermedad neurológica y no como autoinmune, una de las posibilidades más barajadas en los últimos años. Es más, no se observó ninguna señal genética importante en la región MHC, la cual es clave en el sistema inmunitario.

A su vez, el análisis señala que no hay un gen particular que la encapsule. Al contrario, su desarrollo va ligado a la combinación de múltiples variantes genéticas. Todas ellas asociadas a tejidos cerebrales y tipos celulares neuronales, por lo que descarta que la enfermedad se encuentre en los músculos, principales afectados por este problema de salud.

Eso sí, el desarrollo de esta patología no dependería únicamente de estas alteraciones en el genoma. Es más, una persona puede ser portadora de varias de ellas, pero requerir de otro factor de riesgo para la aparición de la fibromialgia, como una afección artrítica dolorosa.

Alteración de la regulación del dolor

La fibromialgia está unida al dolor generalizado, la fatiga extrema, el trastorno del sueño, la rigidez del cuerpo o los problemas cognitivos. Una serie de síntomas que comprometen el día a día de las personas que padecen esta enfermedad, aproximadamente el 2 por ciento de la población mundial.

El equipo científico tras el mentado artículo recuerda que estos pacientes no tienen que presentar un gran daño en músculos o articulaciones para sentir el dolor. En este sentido, los expertos señalan que el sistema nervioso podría interpretar las señales unidas a este de forma amplificada. Así, el problema principal se hallaría en el procesamiento central y regulación del dolor.

Relación con otras patologías

Los expertos también han visto que las distintas variantes identificadas se ubicarían en el mismo gen implicado la enfermedad de Huntington. No obstante, esta última vendría de una mutación diferente a la de la fibromialgia. Asimismo, el artículo científico sugiere que la patología compartiría mecanismos neuronales con otros problemas, como el síndrome del intestino irritable, el dolor lumbar crónico o el trastorno por estrés postraumático. De ahí que no sea extraño que un paciente pueda desarrollar también varios de estos.

Este último resulta relevante, ya que podría significar que determinados medicamentos planteados para alguna de las enfermedades enumeradas podrían utilizarse para el tratamiento de la fibromialgia. Eso sí, de momento, no existe ningún proyecto para el desarrollo de una terapia farmacéutica para esta patología, ahora un poco más conocida.