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Una mujer de 67 años ha recuperado parcialmente la visión tras recibir un trasplante pionero en el mundo: los médicos han trasladado al ojo afectado la parte delantera del otro ojo y la zona central de la retina, conocida como mácula. La intervención, considerada un hito en cirugía oftalmológica, ha permitido que la paciente vuelva a percibir la luz y las imágenes después de más de cinco años de ceguera total.

La intervención fue realizada por el equipo de la Clínica Oftalmológica Universitaria del Hospital Molinette, perteneciente a la Ciudad de la Salud y la Ciencia de Turín, bajo la dirección del profesor Michele Reibaldi, que ha relatado a la agencia Ansa la complejidad del procedimiento, asegurando que "nunca antes había sido posible trasplantar la parte central de la retina".

Elena, la primera persona en recuperar la visión tras un trasplante ocular pionero

La paciente perdió completamente la visión tras un grave accidente de tráfico que dañó de forma irreversible el nervio óptico de su ojo izquierdo. Aunque el ojo conservaba sus estructuras oculares, la lesión impedía transmitir la información visual al cerebro. Por otro lado, el ojo derecho, afectado previamente por degeneración macular, sufrió daños severos en la retina y en la córnea tras el traumatismo, lo que descartaba un trasplante corneal convencional.

Ante esta situación, el equipo médico optó por una estrategia inédita: utilizar tejido sano del ojo izquierdo, aunque ya no funcional para la visión, para reconstruir el ojo derecho. Los cirujanos extrajeron y trasplantaron un bloque anatómico completo formado por córnea, esclerótica, conjuntiva y, por primera vez, la zona central de la retina, la mácula. El procedimiento permitió crear un ojo funcional a partir de estructuras procedentes de ambos ojos dañados.

Por el momento, la evolución es positiva. Según relató el propio médico, Elena comenzó percibiendo luz y posteriormente imágenes en blanco y negro, hasta llegar a distinguir colores casi tres semanas después de la intervención. La paciente aseguró estar muy contenta y a la espera de poder volver pronto a casa. Sin embargo, ya le ha dado tiempo a vivir escenas irrepetibles. Uno de los momentos más emotivos de la recuperación llegó cuando, al abrir los ojos, pudo reconocer los rostros de su hijo y de Joe, su perro guía. "Pronto verá a su nieto y pronto nacerá otro", señaló Reibaldi. La intervención, que duró casi seis horas, supone un nuevo avance en la cirugía ocular y fue posible gracias al trabajo coordinado de oftalmólogos, anestesistas, personal de enfermería y otros profesionales sanitarios.