El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), organismo científico-técnico especializado en prevención de riesgos laborales dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social, ha celebrado hoy en Barcelona la jornada técnica Radón y trabajo: la prevención es posible. Durante el encuentro, profesionales de la prevención de riesgos laborales, especialistas en protección radiológica, personal investigador y representantes de distintas administraciones han compartido conocimientos, experiencias y buenas prácticas para mejorar la gestión de la exposición laboral al radón y avanzar en la protección de la salud de las personas trabajadoras.
La jornada, inaugurada por Beatriz Diego Segura, subdirectora técnica del INSST, ha puesto de manifiesto la dimensión de este problema de salud pública y salud laboral. Durante su intervención, Diego Segura ha recordado que en España existen más de 1.600 municipios clasificados como zonas de actuación prioritaria frente al radón, donde residen aproximadamente 8,3 millones de personas, el 17% de la población española, y en los que se estima que trabajan más de 3 millones de personas.
Asimismo, en el evento se ha presentado el Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica para Personas Trabajadoras Expuestas a Radón, aprobado este año por la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. El documento establece los criterios para la vigilancia de la salud de las personas trabajadoras expuestas y supone un nuevo avance en la protección frente a este agente.
El radón es un gas radiactivo de origen natural que procede de la desintegración del uranio presente en la corteza terrestre. No puede verse ni olerse, pero constituye una de las principales fuentes de exposición a radiaciones de la población. Las evidencias científicas acumuladas durante décadas han demostrado su relación con el cáncer de pulmón, motivo por el que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) lo clasifica como carcinógeno del grupo 1.
El radón, muy presente en determinados entornos laborales
Actualmente, el radón constituye la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco y la primera entre la población no fumadora. Además, la interacción entre el tabaco y la exposición a radón presenta un efecto sinérgico. Se estima que una persona fumadora expuesta a una elevada concentración de este gas tiene un riesgo 25 veces mayor de desarrollar cáncer de pulmón que una persona no fumadora igualmente expuesta.
La presencia del radón cobra especial relevancia en determinados entornos laborales, como espacios subterráneos, cuevas, minas de interior, instalaciones donde se manipula agua de origen subterráneo y lugares de trabajo cerrados situados en plantas bajas o bajo rasante en municipios con elevado potencial de radón. La identificación y evaluación de este riesgo resulta esencial para adoptar medidas que permitan reducir la exposición y proteger la salud de las personas trabajadoras.
En este sentido, Montserrat Solórzano Fàbrega, directora del Centro Nacional de Condiciones de Trabajo del INSST en Barcelona, ha destacado la necesidad de continuar avanzando en la prevención de este riesgo desde una perspectiva conjunta. «Reducir los riesgos que supone la exposición a radón en los centros de trabajo requiere de un esfuerzo colectivo de los poderes públicos, las empresas y su organización preventiva, las propias personas trabajadoras y entidades y empresas especializadas», ha afirmado.
Nuevas aportaciones para gestionar mejor el riesgo
A lo largo de la jornada se han analizado las políticas públicas y el marco normativo que orientan la gestión de este riesgo. En este contexto, se ha abordado el desarrollo de la normativa derivada de la Directiva 2013/59/Euratom y las actuaciones previstas en el Plan Nacional contra el Radón, aprobado en 2024 por el Consejo de Ministros. Este plan tiene como objetivo reducir la exposición de la población a este gas radiactivo natural y contempla entre sus ejes de actuación medidas específicas dirigidas al ámbito laboral.
Por su parte, las distintas mesas técnicas han permitido conocer las aportaciones que está realizando la comunidad científica a la gestión del riesgo. Entre ellas, se ha profundizado en el papel de la concentración de aerosoles en los lugares de trabajo donde existe presencia de radón y sus descendientes, así como la influencia que estos factores pueden tener en la dosis recibida por las personas expuestas en espacios específicos, como las cuevas turísticas.
La jornada se enmarca en las actuaciones contempladas en la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 y en la Agenda para la Prevención del Cáncer de Origen Profesional, que identifican expresamente el radón como uno de los agentes frente a los que resulta necesario reforzar la protección de las personas trabajadoras.
