Una simple fotografía del rostro podría contener información útil para predecir la supervivencia de pacientes oncológicos. Al menos así se recoge en un estudio publicado este martes en The Lancet, cuyos autores aseguran haber desarrollado "el primer algoritmo de inteligencia artificial" capaz de calcular cuánto puede vivir una persona a partir de su imagen facial.
Sin embargo, hay que pensar que este tipo de tecnologías, en cuanto a crecimiento, se encuentran en una fase de infancia por lo que, antes de proceder a su integración en la consulta, es necesario comprobar "cuán sólidas son, cómo se validan y cómo se comparan con otros métodos estándar", advierte Manel Esteller, director del Grupo de Epigenética del Instituto de Investigación del Hospital de Sant Pau (Barcelona). En sus previsiones, concibe este tipo de herramientas como un sumatorio a otras tecnologías ya existentes. "No van a sustituir a otras, van a ser complementarias", vaticina.
En cualquier caso, pide cautela dado el estado de desarrollo en el que se encuentran. Lo que aportan, dice, es una pista del riesgo, por lo que, al igual que ocurre con los análisis de sangre, no conviene discriminar pacientes basándose únicamente en la cara. De hecho, considera que, pese a la innovación que aportan este tipo de herramientas, en el fondo, este modelo viene a "recuperar a los antiguos médicos que miraban la cara de la gente y le decían 'Usted tiene algo del riñón, o tiene algo del hígado, o algo heredado', mirando la cara simplemente".
Una IA entrenada con más de 40 millones de fotografías
El modelo, bautizado como FAHR-Face (Inteligencia Artificial Fundamental para el Reconocimiento Facial en Salud), se ha entrenado con más de 40 millones de fotografías de rostros de personas de distintas edades. Los investigadores sostienen que este modelo de IA puede estimar indicadores de salud como la edad biológica y el riesgo de supervivencia a partir de imágenes tomadas en casa.
En cualquier caso, Esteller asegura que este tipo de diagnóstico basado en datos biométricos ya forma parte del día a día en algunos hospitales de Estados Unidos, donde, nada más traspasar el umbral, se toma una fotografía del paciente que sirve para derivarle hacia los diferentes Servicios especialistas. Un camino que, con todo pronóstico, seguirá España, teniendo en cuenta la "imparable ola" que supone la IA, ya implementada en ciertos segmentos asistenciales como la elaboración de la historia clínica. "Este es un paso más simplemente usando la cara", esgrime.
De hecho, recuerda que en nuestro país llevó a cabo un estudio similar en el que se hizo "un estudio informático" de los rostros de las personas, lo que finalmente se traducía en "unas secuencias de ADN concretas". Teniendo en cuenta que estas personas en concreto "tenían secuencias genómicas similares", Esteller plantea que "la cara" puede proporcionar una idea "de la exposición genética a enfermedades". Es decir, "si esa persona está en riesgo de padecer una enfermedad a nivel genético, puedes hacer una intervención previa para evitarlo". En definitiva, "da la posibilidad de hacer una intervención antes de que crezca la enfermedad".
