Una de las estructuras que más ha contribuido en los últimos años al desarrollo, la investigación y la evaluación de las terapias avanzadas académicas en España afronta en el próximo año una etapa de incertidumbre. La Red Española de Terapias Avanzadas, Terav+, integrada en las redes de investigación impulsadas por el Instituto de Salud Carlos III (Isciii), encara su último año de vigencia mientras el mismo organismo pone en marcha el Consorcio Estatal en Red para el Desarrollo de Medicamentos de Terapia Avanzada (Certera). La institución, una nueva entidad pública conformada por una red de 43 integrantes y orientada a reforzar y consolidar las capacidades de producción de estos tratamientos del Sistema Nacional de Salud (SNS).
La continuidad, integración o eventual desaparición de Terav+ dependerá de las decisiones que tome el propio Isciii, que financia a través de la convocatoria RedETS la red. Manel Juan Otero, coordinador de este nodo, afirma en Redacción Médica que “todavía es pronto para conocer cuál será el encaje definitivo, aunque ambas iniciativas parten de modelos diferentes, ya que Terav+ ha desarrollado durante años capacidades que van más allá de la producción, desarrollando elementos de investigación y desarrollo de estas terapias, además de su posterior análisis”.
El investigador explica que el nuevo escenario que tiene ahora España parece generar un potencial solapamiento entre los objetivos de Certera y algunos de los ámbitos de trabajo que hasta ahora ha desarrollado Terav+: “Cuando uno analiza los objetivos de este consorcio, muchos de ellos parecen similares a los de la red. El Consejo Rector de la institución deberá decidir a dónde tiene que ir los recursos y objetivos de Certera, mientras que el Isciii a través de la futura convocatoria Ricors si puede mantener con Terav+ (o el RICORS que lo substituya) un elemento de soporte fundamental y complementario para el presente y futuro de las terapias avanzadas”.
Dos modelos diferentes bajo el paraguas del Isciii
Para el coordinador de la red, la creación de este nuevo consorcio supone un cambio relevante en la forma de organizar las capacidades españolas en terapias avanzadas: “Mientras que Terav+ nació como una red de investigadores seleccionados a través de una convocatoria competitiva, Certera se configura como una red de instituciones con una estructura propia y una capacidad de decisión claramente más centralizada”. El facultativo considera que la nueva entidad reforzará una de las necesidades del sistema español, como es “la capacidad de producción de terapias avanzadas,” pero advierte de que el modelo “no debería dejar de lado las capacidades científicas y de evaluación que se han construido en paralelo”.
Esta capacidad de análisis experto podría convertirse, según el coordinador de Terav+, en “uno de los elementos diferenciales que la red puede seguir aportando en el nuevo escenario. La cuestión será determinar si estas funciones se mantienen dentro de Terav+, se trasladan al nuevo proyecto o se articulan sinérgicamente mediante una nueva fórmula de colaboración entre ambas estructuras”.
La incógnita: qué ocurrirá con Terav+ en su último año
La red que coordina Otero dispone todavía de un año de recorrido, un margen que coincide con el proceso de puesta en marcha del consorcio ligado a terapias avanzadas. Según el especialista, la constitución de la dirección de Certera será fundamental para conocer las metas que se priorizan y cómo se distribuirán los recursos: “En cierto modo, Terav+ está a la espera. O se diluye y desaparece, integrándose de alguna manera en la nueva red, o se mantiene como Ricors para complementar aspectos fundamentales del modelo español de terapias avanzadas”. Juan aspira a que la red, que ha dado tantos buenos resultados a España hasta la fecha, mantenga más allá de este último año “parte de sus líneas de trabajo y sirva como estructura complementaria de Certera, especialmente en aquellas áreas que no están directamente vinculadas a la fabricación de los productos”.
Investigación, desarrollo y evaluación clínica
Una de las piedras angulares de Terav+ que le han permitido brillar hasta la fecha es su capacidad de acompañar las terapias avanzadas desde las fases iniciales de investigación hasta su desarrollo y evaluación es uno de los activos que Otero considera necesario preservar. El coordinador de Terav+ señala que la red “ha trabajado en ámbitos que van más allá de la fabricación, incluyendo investigación, desarrollo, coordinación entre centros y evaluación conjunta de resultados. Esta dimensión transversal ha sido precisamente uno de los elementos que ha permitido fortalecer el sistema español de terapias avanzadas”.
Frente a un modelo en el que cada centro pueda avanzar de manera independiente, la experiencia de Terav+ “ha permitido generar una red de conocimiento compartido”, y esta capacidad de coordinación “resultaría relevante para valorar terapias desarrolladas desde el ámbito académico”.
Otra de las puntas de lanza de la red que dirige el inmunólogo es su gran capacidad de evaluación científica transversal de los resultados obtenidos por estas terapias: “Esta evaluación independiente y transversal permite analizar los resultados con una perspectiva que va más allá del centro que desarrolla o produce una determinada terapia”.
Un cambio de modelo en las terapias avanzadas académicas
El especialista asegura que, tras la creación de Certera, no se trata de determinar qué modelo es mejor, sino de “entender que se trata de dos formas complementarias de organizar el sistema. La cuestión pendiente es cómo se relacionarán ambas y qué espacio quedará para Terav+ cuando el consorcio esté plenamente operativo”. Esta decisión se encuentra en manos del Isciii, que deberá decidir si ambas estructuras conviven, si Terav+ asume un papel complementario ligado preferentemente al desarrollo y a la investigación o si buena parte de sus funciones se integran a la nueva institución pública”.
Preservar la experiencia acumulada en la red es, para Otero, de evidente relevancia en un ámbito en el que España “ha construido en los últimos años una capacidad propia de investigación, desarrollo, producción y evaluación de terapias avanzadas”. El reto será ahora determinar con el nuevo modelo de producción qué capacidades científicas y de coordinación que se han desarrollado alrededor de la red se mantienen y qué otras no, manteniendo el objetivo principal que es dar opciones de terapias avanzadas a los pacientes que puedan beneficiarse.
