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Adquirir conocimientos relacionados con la asistencia médica ante emergencias radiológicas y nucleares es un campo en el que la Medicina se adentra poco a poco. Pese a que en España existe formación de gran calidad en protección radiológica, emergencias y atención a personas irradiadas o contaminadas, en Estados Unidos, concretamente en las instalaciones de Oak Ridge (Tennessee), se imparte un curso organizado por REAC/TS, uno de los centros internacionales de referencia en esta materia. Además de impartir formación, mantiene equipos especializados disponibles las 24 horas para asesorar y, cuando es necesario, intervenir ante emergencias radiológicas o nucleares.

En 2026, Juan Gomis, responsable del Centro de Atención a Irradiados y Contaminados del Hospital La Fe, realizó en Oak Ridge un programa orientado al diagnóstico y tratamiento de lesiones producidas por radiaciones ionizantes y a la resolución de casos clínicos complejos. Tras adquirir todo este conocimiento, Gomis está convencido de que todo lo aprendido “se puede trasladar a la revisión y actualización de protocolos, la organización de circuitos asistenciales, la disponibilidad de medicamentos y contramedidas, la preparación de materiales, la realización de simulacros y la formación del personal que podría intervenir en una emergencia”.

La formación del facultativo en REAC/TS se ha desarrollado en dos etapas. Mientras que en 2025 realizó un curso centrado en los fundamentos de la asistencia médica ante emergencias radiológicas y nucleares, este año ha realizado un programa centrado en el tratamiento de casos clínicos difíciles de tratar. El especialista asegura a Redacción Médica que, actualmente, es el único médico español que “ha completado consecutivamente tanto el curso básico como el avanzado de REAC/TS. Esto supone una oportunidad para incorporar a La Fe conocimientos procedentes de un centro con una experiencia acumulada excepcional, ya que REAC/TS es tan solo una mínima parte del gigantesco complejo nuclear que se puso en marcha en 1942 como centro de producción e investigación del Proyecto Manhattan”.

Un abanico de disciplinas para abordar emergencias radiológicas

Uno de los aspectos más interesantes para el facultativo durante el curso que realizó fue la integración de disciplinas muy diferentes: “En una emergencia radiológica no interviene únicamente el médico, ya que es necesario coordinar medicina de Urgencias, Hematología, Protección Radiológica, Física Sanitaria, Dosimetría, Enfermería, Farmacia Hospitalaria, laboratorio y gestión de Emergencias”.

Gomis también destaca de su estancia en Estados Unidos “la evaluación precoz del síndrome agudo por radiación, el manejo de lesiones cutáneas, la contaminación interna y externa, la estimación de dosis y la selección de tratamientos y contramedidas médicas”. Además, las prácticas de detección radiológica, delimitación de zonas, utilización de equipos de protección, retirada de ropa, descontaminación y atención a pacientes con heridas simuladas “permiten entender muy bien cómo debe organizarse un hospital sin retrasar la asistencia urgente”.

Durante el curso se abordaron escenarios muy diversos en los que el especialista debe saber cómo actuar: “Accidentes laborales o industriales, incidentes en instalaciones médicas o nucleares, transporte de materiales radiactivos, exposición externa, contaminación interna o externa y situaciones con múltiples afectados”. Una de las ideas fundamentales fue distinguir entre irradiación y contaminación: “Una persona irradiada no emite radiación ni supone necesariamente un peligro para quienes la atienden. Incluso cuando existe contaminación, con medidas sencillas y protocolos adecuados es posible prestar asistencia con seguridad”.

Pese a que España cuenta con profesionales con mucha experiencia, planes de emergencia y centros especializados en este escenario, el profesional de La Fe afirma que “los programas que integran durante varios días la formación médica, radiobiológica, dosimétrica y práctica con simulaciones clínicas de alta complejidad son menos frecuentes”.

En este sentido, Estados Unidos ha desarrollado “una estructura formativa muy consolidada, en parte por su trayectoria histórica y por la existencia de centros especializados como REAC/TS. El valor de acudir allí no reside en copiar literalmente su modelo, porque los sistemas sanitarios y las estructuras de respuesta son diferentes, sino en identificar conocimientos y procedimientos que puedan adaptarse a nuestro contexto”. Tras su reciente experiencia, el facultativo está convencido de que sería muy positivo “continuar potenciando en España la formación práctica y multidisciplinar, con ejercicios periódicos en los que participen conjuntamente Urgencias, protección radiológica, Farmacia, Hematología, Enfermería, laboratorios, Emergencias y autoridades”.

El abordaje de emergencias radiológicas en España

Aunque las emergencias radiológicas son poco frecuentes, Gomis analiza si el Sistema Nacional de Salud (SNS) está preparado para responder a un incidente de este tipo: “existe un marco regulador, planes de emergencia, organismos con competencias bien definidas, profesionales especializados y centros hospitalarios con experiencia, como La Fe y el hospital Gregorio Marañón”. Sin embargo, el especialista asegura que este tipo de emergencias “son muy infrecuentes y precisamente por eso existe el riesgo de que los conocimientos y circuitos no se ejerciten con suficiente regularidad”.

Para ello, Gomis apuesta por “seguir mejorando la formación específica del personal sanitario, la realización periódica de simulacros multidisciplinares, la coordinación entre comunidades autónomas, la disponibilidad estratégica de contramedidas médicas y la integración de las capacidades clínicas, dosimétricas y logísticas”. Además, el facultativo también considera más que necesario “establecer mecanismos claros para solicitar apoyo nacional o internacional cuando el número de afectados pudiera superar la capacidad local”.

Finalmente, el especialista del hospital valenciano afirma que estar preparados no significa “pensar que el riesgo es inminente, sino disponer de una estructura entrenada para responder con rapidez y rigor ante acontecimientos poco probables, pero potencialmente complejos”. Una preparación que, a su juicio, pasa no solo por disponer de protocolos y recursos, sino también por mantenerlos activos mediante formación continuada, simulacros y coordinación entre los distintos profesionales y organismos implicados. La experiencia adquirida en REAC/TS le ha permitido conocer de primera mano un modelo en el que la respuesta clínica, la protección radiológica y la dosimetría se integran para afrontar situaciones de elevada complejidad. El objetivo, en definitiva, es que, llegado el momento, los profesionales conozcan sus funciones, los circuitos estén definidos y los recursos necesarios se encuentren disponibles para ofrecer una atención segura.