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Si hay algo que marca la implantación de los programas de cribado en los diferentes sistemas sanitarios, más allá de los recursos, es la rentabilidad. Este es el motivo que ha llevado a recomendar el cribado mediante tomografía computarizada (TAC) de baja dosis como prueba estándar en los programas de cáncer de pulmón, de acuerdo con la nueva actualización publicada por la Agencia Internacional de Investigación en este ámbito (IARC por sus siglas en inglés) como parte de la campaña de prevención que promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para poner freno a uno de los tumores más letales del mundo.

"A pesar de los efectos adversos notificados, los datos disponibles muestran un balance positivo entre beneficios y riesgos e indican que el cribado mediante TAC de baja dosis es rentable", proclama el informe publicado por esta entidad en la revista New England Journal of Medicine y que establecería un nuevo estándar clínico centrado en este tipo de filtrados, descartando el uso de las pruebas convencionales por imágenes para los programas de detección temprana. Este es el tipo de prueba que promueve precisamente el programa Cassandra de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) para instaurar este tipo de cribados en España, a la espera de demostrar hasta qué punto resulta coste-eficiente.

Dentro de ese debate sobre qué prueba es la más idónea para la población de riesgo, el documento también aconseja descartar el uso sistemático de radiografías de tórax en pacientes de alto riesgo, dada su "ineficacia" a la hora de determinar su capacidad para reducir la mortalidad por cáncer de pulmón. "Es necesario seguir investigando, en particular en lo que respecta a la interpretación de imágenes asistida por Inteligencia Artificial", explican los autores de este informe. Con este posicionamiento, la institución insta a los sistemas de salud a actualizar sus equipos y protocolos, dejando atrás métodos que no han demostrado suficiente sensibilidad para reducir las cifras de mortalidad.

Eficacia escasa de biomarcadores e IA

La apuesta por las herramientas de Inteligencia Artificial y los biomarcadores moleculares en estos procesos de tamizado poblacional es todavía escasa, explican, ante una ineficacia incierta y la necesidad de incorporar "más estudios prospectivos y comparativos". La entidad cree que este tipo de ayudas se irán adoptando "a ritmos diferentes según los recursos disponibles".

El grupo interdisciplinar encargado de redactar esta nueva actualización hace, por tanto, hincapié en la necesidad de garantizar un "acceso equitativo", puesto que, la falta de escáneres de TC de baja dosis, la disponibilidad de personal cualificado y la capacidad para gestionar los hallazgos detectados mediante este tipo de procedimientos, hace que "en muchos entornos aún no se disponga de los recursos y la capacidad necesarios para poner en marcha un programa de cribado del cáncer de pulmón que pueda aportar los beneficios previstos". El coste de estos programas, de hecho, puede resultar insostenible en algunos países, advierten, temerosos de que estos escenarios "puedan agravar las desigualdades existentes en la carga del cáncer de pulmón".

En cualquier caso, el panel de expertos asegura que cualquier programa de detección debe llevar aparejadas intervenciones conductuales de mejora. El informe subraya que el momento del cribado es una ventana de oportunidad crítica: el paciente de alto riesgo entra en contacto directo con el sistema sanitario, y los profesionales deben aprovechar esa circunstancia para implantar programas activos de abandono del hábito tabáquico.

Aunque los apoyos para poner fin a este hábito -como la combinación de citisina con terapia conductual recogida en las guías de la OMS,- resultan eficaces y, a menudo, una opción de bajo coste para los países, esta nueva recomendación considera que todavía queda camino por andar para pasar de la teoría a la práctica y "adaptar dichas intervenciones a gran escala en diferentes entornos de cribado".

Cómo evitar falsos positivos

Otro de los retos tiene que ver con la eliminación de los falsos positivos. Y es que, encontrar una lesión en el pulmón de un paciente fumador es frecuente, pero confirmar si se trata de un carcinoma o de un nódulo benigno resulta un desafío. Para abordar este cuello de botella, la IARC detalla la necesidad de establecer una ruta clínica bien definida para el cribado del cáncer de pulmón. En este sentido, la agencia matiza que el futuro de estas rutas pasa por la incorporación de tecnología emergente diseñada específicamente para la predicción de malignidad de los nódulos detectados. Estas nuevas herramientas predictivas están llamadas a filtrar el riesgo real de las lesiones, reduciendo el sobretratamiento, las biopsias innecesarias y la incertidumbre del paciente.

Conscientes de que "la puesta en marcha de un programa organizado de cribado del cáncer de pulmón es compleja y requiere marcos organizativos, financieros y normativos sólidos", los autores también se detienen a la hora de señalar la necesidad de una "formación y capacitación de alta calidad para el personal, así como con un marco sólido de garantía de calidad".