El reloj es el principal enemigo cuando un antibiótico deja de funcionar. Para ganarle el pulso al cronómetro, el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria ha integrado un test PCR que acorta el tiempo de diagnóstico de las bacterias multirresistentes de varios días a solo unas horas. La eficacia demostrada, con una precisión del cien por cien en los ensayos, ha llevado al centro canario a extender su uso más allá del Servicio de Microbiología que lo gestó. Incluso ha dado el salto a la Atención Primaria, donde se recetan buena parte de los antibióticos susceptibles de generar estas resistencias.
Julia Alcoba, jefa del área de Microbiología del centro, descarta que este tipo de cribado se reserve a casos excepcionales. "Actualmente ya se está realizando esta técnica en aquellas bacterias multirresistentes que afectan a todo nuestro hospital, sin discriminar ningún Servicio". Esta estrategia de cribado no solo previene resistencias a ciertas bacterias sino que, a nivel organizativo, elimina las barreras entre plantas. Y es que, esta prueba se aplica ya a los patógenos detectados tanto en los enfermos ingresados en La Candelaria y en el Hospital del Sur, como en los pacientes del primer nivel asistencial.
Freno a posibles brotes
En la práctica clínica, acortar los plazos de detección ambia las reglas a la hora de aislar a un paciente. "A día de hoy, los protocolos de diferenciación de este tipo de subvariantes ya se han actualizado, permitiendo una respuesta precoz si se detecta un brote o una variante nueva", asevera la jefa de Microbiología. Pero el verdadero impacto de esta velocidad diagnóstica se mide en la parte farmocoógica. Al saber a qué se enfrentan en el mismo turno, los facultativos no van a ciegas al recetar fármacos de rescate. Según matiza Alcoba, el nuevo test "permite una vigilancia activa más eficiente, pudiendo realizar estudios de sensibilidad a los antibióticos de 'último recurso' de una manera anticipada", cuando el tratamiento inicial no funcione.
Y es que, este sistema de diagnóstico permite actuar con mayor rapidez y precisión a la hora de pautar una medicación o tratamiento, gracias a la identificación acelerada de las bacterias que causan la patología del paciente. Hasta ahora, los laboratorios podían tardar varios días en descubrir qué tipo de bacteria tenía el paciente, lo que retrasaba el inicio de la administración de fármacos y la posible puesta en marcha de medidas específicas de aislamiento si se trataba de una variante de alto riesgo.
Nuevas amenazas
Una vez diseñada la prueba, fue validada con muestras conocidas a las que se habían realizado estudios de resistencia “convencional”. Ahora que ya está integrada en la rutina del hospital, el Servicio estudia cómo ir un paso más allá, y aprovechar esta eficacia en cuanto a cribado en nuevas dianas clínicas. De hecho, según expone Alcoba, su equipo ya se encuentra intentando "adaptar esta clase de técnicas a otros problemas similares en Microbiología".
