M.P.F.
Publicada

El uso de sistemas robóticos para asistir en las operaciones de reemplazo total de rodilla ha experimentado un rápido crecimiento en todo el mundo durante los últimos años. Sin embargo, el ensayo clínico RACER-Knee, llevado a cabo en diez hospitales de Gran Bretaña, ha concluido que la cirugía asistida por brazo robótico (rTKR) no proporciona un beneficio clínico significativo para los pacientes a los doce meses de la intervención si se compara con la cirugía con instrumentos convencionales (cTKR).

Para llevar a cabo esta investigación, los científicos han diseñado un ensayo en el que tanto los pacientes como los evaluadores desconocían qué tipo de intervención se había realizado. Entre diciembre de 2021 y diciembre de 2023, se asignó al azar a un total de 339 pacientes que padecían osteoartritis avanzada de rodilla. Del total, 168 se sometieron a cirugía con el popular sistema robótico Mako y 171 recibieron la cirugía convencional. La media de edad de los participantes fue de 68,8 años, con una distribución de género prácticamente igual (49 por ciento mujeres y 51 por ciento hombres). Para que los pacientes no supieran cómo habían sido operados, los cirujanos llegaron a realizar pequeñas incisiones simuladas en el grupo de cirugía tradicional, imitando así los cortes necesarios para acoplar el brazo robótico.

Resultados prácticamente idénticos

El indicador principal establecido por los investigadores para medir el éxito de la intervención fue la "Puntuación de la Articulación Olvidada" (Forgotten Joint Score o FJS) a los 12 meses. Se trata de un cuestionario que evalúa la capacidad del paciente para olvidar que lleva una prótesis en su vida cotidiana. Los resultados mostraron una puntuación media de 49,2 puntos en el grupo robótico frente a 50,2 en el grupo de cirugía convencional. Esta leve diferencia de 1,5 puntos a favor de la técnica tradicional no resulta estadísticamente significativa ni clínicamente relevante para el bienestar del paciente, según ponen de manifiesto en el estudio.

A esto se le suma que no se observaron diferencias claras en los niveles de dolor agudo postoperatorio durante los primeros tres días, que el consumo de analgésicos opiáceos fue similar en ambos casos y que el tiempo medio transcurrido desde el fin de la cirugía hasta el alta hospitalaria tampoco mostró mejoras con el uso de la robótica.

Mayor tiempo en quirófano y sobrecoste económico

A nivel logístico y económico, la cirugía asistida por robot ha demostrado tener desventajas frente a los métodos convencionales. El uso del sistema robótico incrementó el tiempo medio de la operación en 10,5 minutos y, aunque las exploraciones radiológicas revelaron que la robótica logró una mayor precisión geométrica respecto al plan preoperatorio, esto no se ha traducido en una mejor función ni en un menor dolor para el paciente.

El coste del ingreso inicial fue mayor en el grupo robótico, sumando 994,55 libras (1160,74 euros) adicionales por cada procedimiento. Esto se debe, principalmente, a los costes de alquiler, mantenimiento y materiales que exige la tecnología robótica. Los análisis del estudio determinaron que, bajo los parámetros actuales de gasto del sistema de salud, es muy poco probable que esta tecnología resulte una alternativa rentable, según estiman los investigadores.

En cuanto a la seguridad, ambos enfoques mostraron datos casi idénticos. Durante el seguimiento, se registraron exactamente 16 eventos adversos graves en cada grupo. Las infecciones, tanto superficiales como profundas, se mantuvieron en niveles bajos y similares entre las dos técnicas. A este respecto, los autores del estudio advierten que la adopción de esta tecnología es cada vez mayor, pero subrayan que la evidencia científica actual no respalda su superioridad clínica ni económica frente a los instrumentos convencionales durante el primer año de recuperación.