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Durante décadas, el concepto de vacuna ha estado ligado casi exclusivamente a la prevención de enfermedades infecciosas. Sin embargo, los avances en inmunología, biología molecular y tecnologías como el ARN mensajero están impulsando una nueva generación de terapias capaces de "enseñar" al sistema inmunitario a combatir enfermedades ya establecidas. El cáncer concentra hoy la mayor parte de estos desarrollos, con resultados prometedores en tumores como el de páncreas o el de pulmón, aunque también existen líneas de investigación en infecciones crónicas como el VIH o la hepatitis B y en enfermedades autoinmunes. Los expertos coinciden en que estas estrategias marcan un cambio de paradigma hacia una Medicina cada vez más personalizada.

"La vacuna terapéutica podría contribuir a una Medicina a la medida del paciente, es decir, personalizada, específica y precisa", afirma Natalia Egri, presidenta del comité experto en vacunas de la Sociedad Española de Inmunología (SEI). La inmunóloga explica en una entrevista con Redacción Médica, que estas terapias difieren profundamente de las vacunas tradicionales. Mientras las profilácticas buscan prevenir una enfermedad mediante la generación de anticuerpos, las terapéuticas pretenden "instruir, reorientar y reeducar al sistema inmunitario" para actuar frente a una patología ya existente.

Del VIH a las enfermedades autoinmunes

Aunque el cáncer lidera el desarrollo, las vacunas terapéuticas también avanzan en otros ámbitos. Egri destaca investigaciones dirigidas a infecciones persistentes como el VIH, la hepatitis B, el virus del papiloma humano (VPH), el virus de Epstein-Barr o la tuberculosis. En estos casos, el objetivo consiste en reforzar la respuesta de los linfocitos T para controlar la infección y acercarse a una futura cura funcional.

"Las vacunas terapéuticas buscan inducir tolerancia"

La tercera gran línea corresponde a las enfermedades autoinmunes. "En lugar de estimular la respuesta inmunitaria, las vacunas terapéuticas buscan inducir tolerancia frente a autoantígenos concretos", explica la presidenta del comité experto en vacunas de la SEI. Actualmente existen plataformas basadas en nanopartículas, péptidos y células dendríticas tolerogénicas para patologías como la esclerosis múltiple, la enfermedad celíaca o la enfermedad de Crohn.

Pese al optimismo, los especialistas recuerdan que todavía quedan importantes barreras científicas y regulatorias. Uno de los principales retos consiste en lograr respuestas inmunológicas suficientemente potentes y duraderas. "Todavía carecemos de biomarcadores completamente consolidados que permitan predecir la eficacia de estas terapias", advierte Egri.

A ello se suma la necesidad de adaptar la regulación a tratamientos altamente personalizados. Desde la industria explican que, al tratarse de productos biológicos individualizados, "la validación recaerá sobre todo en el proceso de fabricación más que en un producto idéntico para todos los pacientes".

Egri coincide en que los actuales marcos regulatorios fueron diseñados para vacunas preventivas administradas a poblaciones sanas y no para terapias personalizadas elaboradas específicamente para cada paciente. Por último, los expertos también alertan sobre el reto del acceso. Y es que la secuenciación genética, la bioinformática y las plataformas de fabricación necesarias para desarrollar estas vacunas todavía están concentradas en centros altamente especializados, lo que podría dificultar una implantación equitativa.

Del ARN mensajero al tratamiento personalizado del cáncer

La irrupción de plataformas como el ARN mensajero, impulsadas durante la pandemia de Covid-19, ha acelerado notablemente estas investigaciones. Desde el sector de las vacunas en la industria farmacéutica explican a este medio que el verdadero cambio reside en la capacidad de personalizar el tratamiento. "El foco está ahora en las vacunas terapéuticas porque permiten identificar una proteína específica del tumor de un paciente concreto y diseñar una respuesta inmunológica dirigida contra ella", indican.

Más que hablar de una vacuna convencional, consideran que el término hace referencia a un auténtico "traje a medida". "Lo que cambia es la personalización. Ya no se desarrolla un tratamiento para todos los pacientes con un mismo cáncer, sino para un tumor concreto de una persona determinada", resumen. "Ya no hablamos únicamente de prevenir una infección", señala Egri. En Oncología, por ejemplo, el objetivo es activar linfocitos T capaces de reconocer y destruir células tumorales; en enfermedades autoinmunes ocurre justamente lo contrario: inducir tolerancia inmunológica para evitar que el sistema inmune ataque tejidos sanos.

Por ende, la Oncología se ha convertido en el principal campo de desarrollo de estas terapias. Egri señala que es "el área más madura" y donde existen mayores posibilidades de incorporación a la práctica clínica durante los próximos años. Entre las líneas más avanzadas figuran las vacunas personalizadas frente al melanoma y distintos ensayos en tumores de páncreas y pulmón.

Precisamente, un reciente estudio internacional ha mostrado resultados prometedores en cáncer de pulmón mediante vacunas personalizadas de ARN mensajero diseñadas para entrenar al sistema inmunitario frente a mutaciones específicas del tumor, una estrategia que se suma a otros proyectos ya en marcha para cáncer de páncreas, donde algunos pacientes han logrado respuestas inmunológicas mantenidas durante meses.

Desde la industria, no resulta casual que el grueso de la investigación se concentre en Oncología. "Todo el mundo está investigando en cáncer", afirman. En cambio, explican desde el sector que otras patologías como el VIH han cambiado de escenario clínico gracias a los tratamientos antirretrovirales. "Hoy la enfermedad puede cronificarse, por lo que las investigaciones siguen avanzando, pero el foco principal está claramente en el cáncer", concluyen.