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La oferta MIR de 2027 alcanza un récord de 9.676 plazas de Formación Sanitaria Especializada, 400 más que el año anterior. Pero ese volumen se reparte de forma profundamente desigual por el mapa. Frente a las grandes provincias que superan el millar de plazas, existen otros territorios que apenas rozan la veintena y donde formarse como especialista es una opción muy limitada.

La cola del ranking dibuja un patrón inequívoco: coincide casi punto por punto con la España vaciada. Las provincias del interior peninsular, con menos población y una red hospitalaria más reducida, son las que menos residentes forman, en un círculo que preocupa a las administraciones sanitarias. Donde no hay plazas MIR, es más difícil retener médicos, y donde no hay médicos, cuesta más justificar nuevas plazas. Estas son las provincias con menos oferta de la convocatoria.

Ceuta y Melilla, los territorios más pequeños

En términos absolutos, las dos ciudades autónomas cierran la tabla: Melilla oferta apenas 6 plazas MIR y Ceuta, 9. Son cifras coherentes con su tamaño y con el hecho de que no son provincias en sentido estricto, sino ciudades autónomas con una única gran estructura hospitalaria. Su oferta, además, se mantiene congelada respecto a 2026.

Dejando al margen ambos casos por su singularidad administrativa, la primera provincia propiamente dicha que aparece en la cola es Soria, que con 20 plazas —una menos que el año pasado— encabeza el grupo de los territorios peninsulares con menor oferta formativa.

Soria, Teruel y Ávila: el sello de la España vaciada

Soria, Teruel y Ávila, empatadas a 20 plazas cada una, son, junto a Cuenca (24), el núcleo duro de la llamada España vaciada. Se trata de provincias de baja densidad de población donde el sistema sanitario funciona sobre hospitales comarcales con escasa capacidad docente.

Pero el dato tiene una lectura que va más allá de lo puramente estadístico. Estas provincias arrastran serias dificultades para cubrir sus plazas de médicos y para fijar población, y la escasez de oferta MIR realimenta ese problema. En general, los residentes tienden a formarse y luego a quedarse en los grandes centros urbanos, lo que agrava el desequilibrio territorial en el acceso a la atención especializada.

Castilla y León, la comunidad más presente en la cola

Si una autonomía define esta tabla, es Castilla y León. La comunidad coloca cinco de sus nueve provincias entre las diez con menos plazas MIR: Soria (20), Ávila (20), Zamora (26), Palencia (27) y Segovia (28). Es el reflejo de un territorio extenso, muy envejecido y con la población dispersa en núcleos pequeños, donde la actividad docente se concentra en las capitales con hospital universitario —León, Valladolid o Salamanca— y deja a las demás provincias con una oferta mínima.

A ellas se suman Huesca (25), en Aragón, y Cuenca (24), en Castilla-La Mancha, que completan un mapa de la escasez claramente volcado hacia el interior norte y central de la península.

Las 10 provincias con menos plazas en el MIR 2027

  1. Melilla — 6 plazas (ciudad autónoma)
  2. Ceuta — 9 (ciudad autónoma)
  3. Soria — 20
  4. Teruel — 20
  5. Ávila — 20
  6. Cuenca — 24
  7. Huesca — 25
  8. Zamora — 26
  9. Palencia — 27
  10. Segovia — 28

Una brecha que apenas se mueve

El retrato final deja un mensaje claro: mientras la oferta MIR nacional bate récords año tras año, las provincias de la cola apenas se benefician de ese crecimiento. Varias de ellas incluso pierden alguna plaza respecto a 2026, como Soria o Huesca, y ninguna gana las suficientes para acercarse a la media. La expansión del MIR, en la práctica, refuerza a los grandes polos hospitalarios y deja casi intacta la brecha que separa a la España urbana de la vaciada, también en la formación de sus futuros médicos.