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Hace tan solo unas semanas, tras acabar una guardia de 24 horas, María Rodríguez ha conocido la noticia que cambiará por completo sus planes: está embarazada. Lo afronta con una ilusión tremenda, aunque también con miedos, ya que está cursando su primer año como MIR de Pediatría y desconoce cómo afectará su estado a la residencia. "Lo que tengo claro es que estoy muy feliz", reconoce. De esta forma, vuelve a enfrentarse al reto de ser madre de un bebé en uno de los momentos profesionales más importantes de su vida, después de tener a su primer hijo durante la carrera de Medicina, con tan solo 24 años.

En Redacción Médica ya contamos las dificultades que tuvo que superar para compaginar la facultad con el cuidado de su primer hijo. Más de tres años de aquello, su situación ha cambiado radicalmente. Como estudiante de Medicina, cuando supo que estaba embarazada, no tenía un trabajo estable y su mayor preocupación fue terminar los estudios lo antes posible para empezar a trabajar y tener un sueldo con el que criar a su hijo. Ahora, como MIR de Pediatría, vuelve a afrontar un embarazo, pero desde una situación profesional y económica completamente diferente. Tiene un trabajo estable durante los años que dure su formación como futura especialista.

Ser médica, tener un hijo y estar embarazada en el MIR

Todavía está procesando la noticia. Tanto Rodríguez como su pareja querían que ocurriera cuanto antes. Su hijo ya tiene tres años y medio y no querían esperar más para que tuviera un hermano. Y aunque quizá el contexto es difícil debido al MIR, esta médica cree que la vida familiar "no se puede organizar" únicamente por el trabajo.

Su nueva situación le da vértigo. Quiere estar a la altura, tanto como madre como médica, pero tiene claro que, esforzándose como ha hecho hasta ahora, podrá cumplir con ambas metas. "Uno tiene que luchar por sus sueños personales y laborales. Y los segundos no te pueden hacer renunciar a los primeros", ha afirmado a este periódico. Eso lo siente porque lo ha reflexionado detenidamente y ha llegado a la conclusión de que, aunque la Medicina es su pasión, cuando está en un hospital está deseando llegar a su casa porque es el lugar donde más feliz está.

Aunque todavía no ha pensado en su formación a corto plazo, es consciente de que tardará más de cuatro años en terminar el MIR. No le preocupa, subraya, porque considera que no estará peor formada como especialista por alargar la residencia para ejercer como madre. "No tengo esa obsesión por terminarla, como sí ocurría con la universidad", ha incidido. Y aunque estará unos meses sin poder pisar el hospital, su intención es organizarse para estudiar por su cuenta y, aunque diferente, no perder ese vínculo con la Medicina.