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El plazo de inscripción para el examen MIR 2027 se abre este martes 1 de septiembre y se cerrará el 14, diez días en los que miles de aspirantes deberán completar su solicitud sin margen para errores de última hora. De hecho, en cada convocatoria se repite el mismo patrón: aspirantes que se quedan fuera de plazo por un despiste, solicitudes con datos incorrectos o pagos de tasa mal gestionados que acaban complicando, e incluso impidiendo, la presentación al examen. Para ayudar a evitar estos contratiempos, Redacción Médica ha hablado con la directora de relaciones institucionales de CTO, Pilar Sánchez, que repasa los fallos más frecuentes en el proceso de inscripción y qué se puede hacer para presentarse con la tranquilidad de tenerlo todo en regla.

En primer lugar, la experta ha señalado que los candidatos deben de revisar si cuentan con toda la documentación e instrumentos necesarios para realizar la solicitud. Entre estos, la disposición de un sistema de identificación electrónico válido, como son el certificado digital o la Cl@ve Permanente, y de firma electrónica, como AutoFirma o Cl@ve Firma. "El modelo 790 debe firmarse obligatoriamente y no basta con disponer de Cl@ve PIN en el teléfono, una confusión bastante habitual", ha señalado Sánchez.

Además, recomienda preparar en PDF el título universitario oficial o la certificación supletoria provisional. Tampoco hay que descuidar el certificado académico personal -elaborado por la universidad en la que se cursó el grado-, en el que se debe señalar la fecha de finalización de los estudios, las calificaciones y la nota media sobre diez. Asimismo, Sánchez aconseja revisar el DNI y los datos personales, a la vez que la documentación más específica aportada en cada caso, como la relativa a discapacidad, familia numerosa o desempleo, para acreditar la exención de la tasa que resulte aplicable.

"La mejor protección ante una incidencia técnica es no esperar al último día"

En el caso de los médicos extranjeros, la credencial de homologación del título es requisito imprescindible para su presentación. Esta debe haberse obtenido antes del 14 de septiembre. Por otro lado, al igual que el resto de aspirantes a un puesto formativo, tendrán que aportar el certificado académico -emitido por su universidad-, al que hay que sumar la declaración de equivalencia de la nota media, emitida por el Ministerio de Universidades. No se ha de olvidar la acreditación del C1 de español -salvo proceder de un país de habla hispana o haber realizado dos años de especialización sanitaria en un hospital español- y la revisión de los permisos de residencia y nacionalidad.

Errores más habituales

Pese a la aparente sencillez del proceso, los nervios y las prisas acostumbran a derivar en fallos a la hora de cumplimentar la solicitud del modelo 790. Según la integrante de CTO, los que más se repiten van unidos al pago de la tasa y la falta de firma. Razón por la que insiste en la comprobación exhaustiva de la realización de estos pasos.

En el caso del primer supuesto, decenas de candidatos pagan un importe incorrecto, creen que el cargo bancario sustituye al registro de la solicitud, no comprueban que el pago electrónico haya generado el NRC o marcan una causa de exención sin aportar la acreditación necesaria. A su vez, los aspirantes que hacen el ingreso a través de una transferencia internacional puede que envíen una cantidad inferior a la exigida, debido a las tasas bancarias. "Recomendamos que para prever ese coste se aporten al menos 35 euros", ha comentado Sánchez. La experta recuerda evitar pagos conjuntos e indicar con precisión el nombre completo que figura en el DNI e incluir el concepto exigido, 'pago tasa MIR', en la operación bancaria, además de adjuntar el resguardo.

Más allá de los citados contratiempos, la directora de relaciones institucionales de la academia de preparación incide en la importancia de revisar la solicitud. No es extraño que el interesado adjunte documentación que no corresponde con la requerida y se olvide de la necesaria. Un ejemplo es la aportación del justificante de pago de las tasas de expedición del título en lugar del título oficial. "Hay que recordar que este ya no es válido", ha apuntado.

Afrontar incidencias técnicas

Sin embargo, los problemas no siempre nacen en los futuros inscritos. En ocasiones, la tecnología puede ir contra del candidato. Desde un certificado digital caducado o mal instalado hasta fallos en el pago electrónico o la aplicación del banco. Por otro lado, no hay que olvidar que el volumen de interesados puede saturar la página web del Ministerio de Sanidad, lo que aumenta las probabilidades de padecer una incidencia técnica.

Por ello, Sánchez remarca que las primeras horas no son las mejores para enviar la inscripción, dada la alta presión que soporta el sitio electrónico. Eso sí, tampoco es bueno dejarlo para el final, porque se repite el mismo fenómeno. "Nuestra recomendación es presentar la solicitud durante la primera semana", ha señalado. En caso de aparecer algún problema técnico, conviene guardar capturas, anotar la hora, conservar cualquier justificante y contactar directamente con el soporte correspondiente. "Aun así, la mejor protección frente a una incidencia de este tipo es no esperar al último día", ha añadido.

Hay que recordar que durante los diez días de plazo, el interesado tiene la opción de repetir la preinscripción el número de veces que quiera. Eso sí, tan solo se aceptará la última. Motivo por el que no vale la pena aguardar al final para su presentación.

En caso de detectarse un fallo después de cerrarse el plazo, el candidato deberá esperar hasta noviembre, cuando se publique la lista provisional de admitidos. Entonces, el afectado contará con un periodo para enmendar el error. Eso sí, no todos los errores pueden subsanarse. "No haber obtenido la homologación del título dentro del periodo de inscripción no es un defecto que pueda resolverse obteniéndola posteriormente", ha apuntado Sánchez.

Mayor volumen de solicitudes

Tener en cuenta esta serie de aspectos es fundamental para embarcarse con total fiabilidad en el proceso MIR. Un camino que se prevé que recorran más candidatos que el año anterior. Si bien es cierto que es difícil determinar una cifra exacta, Sánchez augura unos 2.000 aspirantes más que en la anterior convocatoria. "Llevamos tres o cuatro años observando incrementos de este orden", ha confirmado.

El aumento de las plazas MIR, el mayor número de graduados españoles, el incremento de médicos extranjeros con la titulación homologada y los aspirantes interesados en cambiar de especialidad o mejorar su número de orden yacen tras esta hipotética escalada. "Todo ello puede hacer crecer el número total de inscritos, incluso aunque la oferta no haya avanzado en la misma proporción", ha aseverado Sánchez.

Habrá que esperar al otoño para conocer el volumen definitivo de la convocatoria de 2027. De momento, el siguiente paso es la presentación de la solicitud. Un reto en el que los interesados no pueden fallar. Documentación validada y tranquilidad son las principales aliadas para no equivocarse. Y, sobre todo, no olvidar que el proceso no termina con pulsar 'enviar'. Hay que comprobar que está correctamente registrada y el aspirante figura como admitido. Así, arranca la carrera por la especialización en el Sistema Nacional de Salud.