Hay quienes cruzan fronteras para buscar una oportunidad laboral y quienes lo hacen para construir una vida. En el caso de Daniele, médico italiano, ambas razones se unieron en el mismo camino. Un Erasmus en Murcia cambió por completo el rumbo de su futuro, le llevó a preparar el MIR en apenas cuatro meses y, hoy, ha comenzado su residencia en España. "Desperdiciar la nota no es elegir una especialidad menos competitiva, sino dedicar tu vida a una que no encaja contigo", asegura a Redacción Médica. Tras esa filosofía, este profesional sanitario afrontó una decisión que, para muchos, podía parecer incomprensible, pero que para él significó apostar por su salud mental, la vocación y una forma diferente de entender la medicina.
De Italia al MIR: una decisión que cambió su vida
Como tantas historias que terminan cambiando una vida, la de Daniele comenzó con un viaje. En 2022, el italiano llegó a Murcia gracias a una beca Erasmus. "Me enamoré de mi pareja, de un estilo de vida más relajado y de la libertad con la que las personas pueden expresar quiénes son", relata el médico. Daniele descubrió también que la formación médica en España era muy diferente a su país natal: "Mucho más práctica, estructurada y orientada al aprendizaje real en el hospital".
Esa diferencia fue, precisamente, uno de los aspectos que más influyó en su decisión de quedarse en España. Según cuenta Daniele, mientras que el sistema MIR garantiza una formación homogénea, en Italia la calidad de la residencia depende en mayor medida de la universidad o del hospital donde se curse. "En España el residente asume una responsabilidad progresiva desde el primer día y se le trata realmente como a un médico en formación, no como a un estudiante", destaca. Esto le llevó a presentarse al MIR que, en apenas cuatro meses y sin el apoyo de una academialogró sacarse.
Pero, lejos de atribuir su éxito a un golpe de suerte, insiste en que la clave estuvo en el método y la constancia. "La clave no fue estudiar más horas, sino tener un buen método, mantener una actitud positiva, ser constante y confiar en la sólida base teórica que ya traía de la universidad", defiende. Un proceso intenso que también le enseñó que el esfuerzo bien dirigido puede compensar el tiempo perdido.
El reto de ser médico extranjero
Aunque dominaba el español, estudiar medicina en otro idioma le obligó a realizar un esfuerzo mental constante, adaptándose no solo a términos diferentes, sino también a otra manera de razonar y enfrentarse a un examen tipo test. "Pensé que no supondría un problema, pero los matices clínicos, la terminología específica y el contexto hacen que tu cerebro tenga que trabajar el doble", apunta. Asimismo, Daniele cuenta cómo en Italia están mucho más acostumbrados a que los exámenes sean orales.
A esas dificultades académicas se sumó la burocracia y la presión psicológica. La homologación del título retrasó el inicio de la preparación y, durante meses, convivió con la incertidumbre de no saber si todo el esfuerzo tendría recompensa. "Tus amigos siguen con sus vidas, tu familia no termina de entender qué es el MIR ni por qué te estás jugando tanto", explica Daniele, que asegura que a veces uno se siente invisible "en un sistema que no está diseñado para alguien como tú".
Sin embargo, asegura que esa experiencia terminó reforzando su capacidad de adaptación. Los simulacros, las preguntas tipo test y una planificación muy meticulosa le permitieron superar un proceso que recuerda con enorme intensidad. "Hubo días en los que me pregunté si realmente merecía la pena. Nadie te prepara para la presión mental de empezar con una sensación de desventaja desde el primer día". Hoy mira atrás convencido de que el camino fue tan importante como el resultado y de que cada dificultad le preparó para el siguiente paso de su carrera.
"Nadie te prepara para la presión mental de empezar con una sensación de desventaja desde el primer día"
Elegir especialidad: cuando la nota no lo es todo
Superado el MIR, llegaba el momento de tomar una decisión que marcaría su futuro profesional: elegir especialidad. Su buena posición en el examen le abría las puertas de algunas de las plazas más demandadas, pero tenía claro que no quería dejarse llevar por el prestigio ni por las expectativas de los demás. "Mucha gente me decía que debía elegir una de las especialidades consideradas 'de las duras' o con mayor prestigio social", recuerda. Sin embargo, Daniele decidió detenerse a pensar qué era lo que realmente quería para los próximos cuatro años.
"Desperdiciar la nota no es elegir una especialidad menos competitiva, sino dedicar tu vida a una que no encaja contigo solo para satisfacer las expectativas o el ego de los demás", afirma. Lejos de entenderlo como una renuncia, Daniele vio en Medicina del Trabajo la que mejor encajaba con sus aspiraciones. "Buscaba una especialidad que me permitiera desarrollarme como médico sin renunciar a una atención integral del paciente y que, al mismo tiempo, ofreciera un buen equilibrio entre la vida profesional y la personal", resume.
A su juicio, el principal problema es que muchos estudiantes llegan al momento de elegir plaza sin conocer realmente qué ofrece esta disciplina. "Creo que en España sigue existiendo un gran desconocimiento, sin conocer el amplio abanico de competencias que tiene o las oportunidades profesionales que ofrece", lamenta. Una realidad que, en su opinión, hace que resulte menos atractiva de lo que realmente es y que impide a muchos futuros residentes valorar todo su potencial.
"Mucha gente me decía que debía elegir una de las especialidades consideradas 'de las duras' o con mayor prestigio social"
Los primeros pasos como residente en España
Hace apenas unos meses, Daniele se puso la bata como residente. Una etapa que, según reconoce, ha supuesto un cambio tan exigente como ilusionante. Del aula pasó a convertirse en el médico que toma decisiones, firma informes y empieza a asumir responsabilidades reales. Sin embargo, asegura que nunca ha sentido que tuviera que recorrer ese camino solo.
"Desde el primer día me he sentido acompañado y respaldado", explica al recordar la acogida que ha recibido por parte de adjuntos y compañeros. Esa cultura de trabajo en equipo fue precisamente una de las diferencias que más le llamó la atención al comparar la sanidad española con la italiana. "He visto una colaboración muy estrecha entre médicos, enfermería, celadores y el resto de profesionales sanitarios. Todos forman parte del mismo engranaje", destaca.
Más allá del ambiente de trabajo, Daniele también aprecia diferencias en la organización del sistema sanitario. "Aunque ambos son sistemas públicos universales muy sólidos, creo que el español destaca por la coordinación entre la Atención Primaria y la Especializada", explica. A su juicio, la figura del médico de familia desempeña un papel estratégico como eje del sistema y, en muchos casos, dispone de un acceso más directo a pruebas complementarias.
"He visto una colaboración muy estrecha entre médicos, enfermería, celadores y el resto de profesionales sanitarios. Todos forman parte del mismo engranaje"
Las guardias, el gran reto del MIR
Las guardias han sido, probablemente, el mayor desafío de esta nueva etapa. "Son duras, no lo voy a negar. El cansancio físico y la exigencia de tomar decisiones clínicas pesan mucho. Sin embargo, también son el momento en el que más aprendes", reconoce. Aun así, considera que esa responsabilidad progresiva es una de las grandes fortalezas del sistema MIR, ya que permite ganar autonomía desde el primer día sin dejar de contar con el apoyo de los profesionales más experimentados.
Sin embargo, este médico italiano considera que España tiene un margen de mejora. Mientras que en nuestro país siguen siendo habituales los turnos de 24 horas —cuya organización y remuneración varían entre comunidades autónomas—, en Italia suelen ser de 12 horas y cuentan con una retribución más homogénea a nivel nacional. "Es posible mantener una excelente formación y, al mismo tiempo, reducir el desgaste físico y mental de los profesionales. Cuidar a quienes cuidan también es una forma de mejorar la calidad asistencial", reflexiona.
Aunque reconoce que el camino no ha sido fácil, Daniele no cambiaría ninguna de las decisiones que le han traído hasta aquí. Con la vista puesta en los próximos años de residencia, espera seguir aprendiendo, asumir nuevas responsabilidades y contribuir a poner en valor la Medicina del Trabajo entre las nuevas generaciones de médicos. Al fin y al cabo, como él mismo resume, "hay que atreverse más a confiar en uno mismo".
