Los profesionales de enfermería que trabajan en urgencias, UCI y emergencias llevan años pidiendo que su trabajo se reconozca con una especialidad propia, y esa petición acaba de dar su primer paso. La Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud ha aprobado ampliar la formación EIR con una nueva especialidad: Enfermería de Críticos, Urgencias y Emergencias. Llega casi dos años después de que la Medicina de Urgencias y Emergencias se convirtiera en especialidad MIR. Sin embargo, que la Comisión haya dado luz verde no significa que la especialidad ya exista. Hasta que salgan las primeras plazas EIR quedan varios trámites, y casi nunca es rápido.
El calendario, además, se ha complicado, pues el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre frenará el proceso. El real decreto que debe crear la especialidad no saldrá adelante con el Gobierno actual, así que será el próximo equipo del Ministerio de Sanidad quien tenga que retomarlo. La previsión es que la primera promoción de residentes se forme a partir de 2028.
¿Qué se ha aprobado y qué falta?
La propuesta partió de la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (Seeiuc) y de la Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias (Seeue). Las dos consultaron a sus socios y acabaron uniendo sus propuestas en una sola especialidad. Según la Seeue, ambos ámbitos comparten “competencias similares en más de un 80%”, aunque una vez aprobada la especialidad, cada uno tendrá su propio itinerario formativo.
La formación durará dos años, como el resto de especialidades de Enfermería, e incluirá rotaciones por urgencias, unidades de cuidados intensivos, unidades móviles y centros coordinadores. Además, entre las competencias de los futuros especialistas están el triaje, la valoración clínica, la detección de signos de riesgo vital, el soporte vital, los cuidados en ventilación, la coordinación del transporte sanitario y la respuesta ante incidentes con múltiples víctimas.
La aprobación de la Comisión, sin embargo, es solo el punto de partida. Para que la especialidad exista legalmente, hace falta un real decreto aprobado por el Consejo de Ministros que la incorpore al catálogo de especialidades de Enfermería. Ese real decreto tendrá que fijar también los requisitos de formación, de acreditación de las unidades docentes y de acceso al título.
Los pasos hasta las primeras plazas EIR
El camino que tiene por delante la nueva especialidad enfermera ya lo recorrió hace poco la Medicina de Urgencias y Emergencias, y ese precedente da una idea de los plazos:
- Consulta pública del proyecto de real decreto. Sanidad tendrá que abrir un periodo de consulta pública previa para que profesionales, sociedades científicas y ciudadanos puedan aportar sus propuestas. En el caso de Urgencias, este trámite llegó tres meses después del visto bueno de la Comisión y duró 15 días naturales.
- Borrador, alegaciones y Consejo de Estado. Después se redactará el borrador del real decreto, que se someterá a audiencia pública para recibir alegaciones y pasará por el Consejo de Estado, que dispone de hasta dos meses para emitir su dictamen. Con la especialidad médica, esta fase ocupó desde finales de 2023 hasta la primavera de 2024 y coincidió, como ahora, con un cambio de Gobierno tras unas elecciones generales.
- Aprobación en el Consejo de Ministros y publicación en el BOE. Con el dictamen emitido, el texto se elevará al Consejo de Ministros, que lo aprobará como real decreto, y entrará en vigor con su publicación en el BOE. Ese momento será la creación oficial de la especialidad y ya le corresponderá al Gobierno que salga de las urnas del 29 de noviembre. El real decreto de Urgencias se aprobó unos 15 meses después del visto bueno inicial de la Comisión.
- Comisión Nacional de la especialidad y programa formativo. Tras la publicación del real decreto, habrá que constituir la Comisión Nacional de la especialidad y elaborar el programa formativo oficial, que tendrá que publicarse en el BOE. En Urgencias, el real decreto fijó un máximo de tres meses para constituir la Comisión y de seis meses más para elaborar el programa. Aun así, el programa no se publicó hasta marzo de 2026, casi dos años después, y Sanidad llegó a condicionar la adjudicación de las primeras plazas a que estuviera en el BOE.
- Acreditación de las unidades docentes. Las comunidades autónomas tendrán que acreditar las unidades docentes que formarán a las residentes, según los criterios que fije la norma. De esa capacidad dependerá el número de plazas.
- Primera oferta de plazas EIR. Con las unidades acreditadas, Sanidad podrá incluir la especialidad en la oferta anual de Formación Sanitaria Especializada. En Urgencias, las primeras 82 plazas llegaron en la convocatoria de 2026, un año después de aprobarse el real decreto, y en la siguiente oferta subieron a 279.
Si la especialidad de enfermería sigue estos mismos plazos, desde el primer visto bueno de la Comisión hasta la primera oferta de plazas pasarán más de dos años. La nueva especialidad sale ahora del mismo punto y, además, tiene unas elecciones generales por delante.
Igualmente, cuando se publique el real decreto, las comunidades autónomas tendrán que acreditar sus unidades docentes según los criterios que fije la norma. De esas unidades dependerá cuántas plazas se pueden ofertar en cada convocatoria. A su vez, y como ocurrió con Urgencias, también se prevé una vía para que los enfermeros y enfermeras que ya acreditan experiencia en estos servicios puedan obtener el título sin hacer residencia.
2028, el horizonte de la primera promoción
Si se cumplen las previsiones, las primeras plazas EIR de Enfermería de Críticos, Urgencias y Emergencias llegarán en 2028. La primera promoción será pequeña, de unas 40 plazas, y su tamaño dependerá de la capacidad docente que vayan acreditando las comunidades.
En la profesión, el reto de fondo va más allá de la fecha. Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería, considera que las especialidades son necesarias para la calidad asistencial y la seguridad del paciente, pero advierte de que “no hay que crearlas por crearlas”. En su opinión, los servicios de salud autonómicos tienen que desarrollar y reconocer esas nuevas categorías para que la especialidad tenga sentido.
