La especialización del farmacéutico en el Sistema Nacional de Salud (SNS) está supeditada a seis disciplinas. La mayor parte de la oferta formativa depende de Farmacia Hospitalaria y Radiofarmacia, acompañadas de las ramas multidisciplinares sanitarias, como son Inmunología, Microbiología y Parasitología, Análisis Clínicos y Bioquímica Clínica -estas dos últimas en proceso de unificación-. Sin embargo, el mapa FIR podría cambiar en los próximos años. En concreto, por la incorporación de una nueva vía: Farmacia de Salud Pública. Una disciplina que fomentaría un sector marcado por el envejecimiento de su plantilla.
"Es algo que teníamos pensado demandar desde hace mucho tiempo", ha indicado el presidente de la Sociedad Científica de Farmacéuticos de Salud Pública, Claudio Buenestado, a Redacción Médica. Precisamente, la organización que dirige ha presentado ya la documentación necesaria para la creación de este nuevo título de especialista al Ministerio de Sanidad. La propuesta cuenta con el aval de siete Consejerías de Salud autonómicas, número necesario para avanzar en el proceso. A su vez, incluye una memoria justificativa, donde se resalta que "al menos el 50 por ciento de las competencias son exclusivas".
La iniciativa responde a la Ley General de Salud Pública, que señala la importancia de expandir la especialización en este ámbito al conjunto de las profesiones sanitarias, más allá de los médicos. No hay que olvidar que actualmente tan solo existe la disciplina de Medicina Preventiva y Salud Pública, por lo que solo los egresados de los estudios facultativos cuentan con formación reglada y homogénea en esta área, en la que también laboran otros perfiles, como farmacéuticos, enfermeras o veterinarios.
Cuatro años FIR en Salud Pública
La sociedad científica ha fijado la duración de esta nueva ruta FIR en cuatro años, al igual que las especialidades multidisciplinares o el MIR de Preventiva. Asimismo, el organismo sitúa la formación de estos farmacéuticos en los mismos departamentos del SNS en las que los citados residentes de la profesión médica son instruidos: las unidades docentes de Salud Pública.
Un periodo en el que los titulados en Farmacia adquirirían las competencias requeridas para ejercer en este sector. En concreto, su función principal es "la protección de la salud". "Hacemos inspección sanitaria, garantizando la seguridad alimentaria, ambiental y farmacéutica", ha especificado Buenestado. Así, este perfil se centra en el análisis del agua de consumo o de piscinas -vigilancia de legionelosis, uso de biocidas...-, el control de los medicamentos utilizados en programas de Salud Pública o la comprobación de la calidad de alimentos -inspección de industria y establecimientos, verificación del estado de los productos de origen vegetal...-. "Realizamos una labor muy silenciosa, pero muy necesaria", ha agregado.
Recambio generacional
De momento, el análisis del entorno para la prevención del desarrollo de patologías recae en los equipos farmacéuticos que superaron alguna de las oposiciones convocadas por el Ministerio de Sanidad o las comunidades autónomas. Se trata de los profesionales con una plaza en instituciones como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) o la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan).
No obstante, el presidente de la sociedad científica ha incidido en que los temarios de los exámenes públicos no acostumbran a "incluir más que un tema de Salud Pública". Así, este colectivo farmacéutico refuerza su formación con el ejercicio de sus competencias o la realización de másteres. Un panorama que pretenden cambiar con la creación de la mencionada especialidad, que ofrecería una instrucción reglada y homogénea en función de las necesidades del sistema sanitario.
Además, permitiría el recambio generacional dentro del sector. Actualmente, 1.500 farmacéuticos trabajan en Salud Pública. Sin embargo, esta plantilla empieza a verse afectada por la jubilación de sus integrantes. "Se necesita una formación adecuada que mantenga la cantidad suficiente de profesionales para continuar con nuestra actividad", ha remarcado Buenestado.
La incorporación de esta especialidad aumentaría las posibilidades de optar a una plaza FIR . Hay que recordar que la presente convocatoria oferta 377 vacantes formativas únicamente. A su vez, abriría las puertas a un mundo desconocido, pero clave para el funcionamiento del SNS. "No todo es el medicamento", ha sentenciado Buenestado.
