La reducción del consumo de antibióticos se ha convertido en una necesidad compartida para administraciones, clínicos e investigadores del ámbito sanitario. El uso cotidiano -y en algunos casos abusivo- de estos fármacos, junto a la escasez de nuevos lanzamientos por parte de la industria lleva años gestando una relevante amenaza para la salud pública: las resistencias antimicrobianas. De tanto consumir estos medicamentos, las bacterias se han ido ‘entrenando’ para sortear sus mecanismos de acción y haciéndoles perder la eficacia.
Con el propósito de fomentar el uso racional de los antibióticos, el Hospital 12 de Octubre de Madrid ha liderado una iniciativa de formación y capacitación de profesionales sanitarios que se ha desarrollado con éxito en unidades de pediatría de tres países europeos. En total, han participado 18 centros de España, Italia y Grecia, logrando una reducción del consumo de antibióticos en un 70% de las 30 unidades participantes.
Esta iniciativa, denominada TEAM-COACH, persigue un doble objetivo: la formación en el uso racional de antibióticos y la prevención y control de las infecciones que llevan aparejadas. Se trata de una plataforma interactiva con distintos módulos de aprendizaje que se pueden adaptar para el personal sanitario en función de su perfil o conocimientos, incluyendo experiencias interactivas y casos prácticos para poner en marcha. Según los indicadores clínicos recopilados tras la puesta en marcha de esta experiencia, en un 60% de los casos la reducción en el uso de antibióticos conseguida se mantuvo en el año siguiente.
Un modelo formativo exportable
La iniciativa no va únicamente destinada a médicos como responsables de la prescripción de estos fármacos, sino que busca implicar a todo el equipo que participa en estas unidades. Aunque su aplicación se ha restringido al ámbito de la Pediatría, la coordinadora científica de esta iniciativa, Cristina Epalza, apunta que la ambición es ir "más allá". Tras formar a un millar de sanitarios de todos los campos, la pediatra del 12 de Octubre, señala en conversación con Redacción Médica que "el objetivo es tener una herramienta disponible" para expandir su uso en otros centros y territorios, de manera que sirva de referencia para fomentar un uso responsable de los antibióticos. Así, destaca que las habilidades que permite adquirir este proyecto son "completamente compartibles con entornos no solo pediátricos, o sea que tenemos la esperanza de que esto sea útil mucho más allá del propio proyecto".
Esa aspiración de ir más allá también la traslada al propio impacto en la práctica clínica pues en "muchos casos la formación se ha traducido en la actualización de protocolos" para la administración de estos fármacos.
Lagunas formativas y necesidad de respaldo científico
En los tres años de trabajo que ha costado poner en marcha la iniciativa, Epalza destaca el desafío que ha supuesto integrar la disparidad de unidades, servicios y modelos asistenciales entre los tres países para dar respuestas de forma homogénea.
La doctora apunta que, en base a las respuestas recopiladas de los participantes, han identificado dos factores que propician desvíos en el uso racional de antibióticos por parte de los profesionales. El primero es la falta de formación. "No es que los sanitarios lo queramos hacer mal, nos falta el conocimiento", subraya a este respecto. A esto se suma la necesidad de guías clínicas a nivel nacional o internacional para el uso y dispensación de estos medicamentos. Los testimonios recabados inciden en el respaldo que aportan estos protocolos y la evidencia que las sustentan para guiar una mejor actuación clínica.
Epalza subraya que el verdadero reto en esta materia trasciende el ámbito científico, e implica promover una transformación cultural y de dinámicas internas de funcionamiento en los centros sanitarios y entre sus profesionales.
